viernes, 15 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (63º DÍA DE CUARENTENA)


Todos los periódicos abren con fotografías de las manifestaciones de ayer en el Barrio de Salamanca. No son cuatro, pero tampoco cuatrocientos. Los suficientes como para no estar todos paseando en tan poco espacio, así que sí, se están manifestando contra el Estado de Alarma incumpliendo no ya el mismo Estado de Alarma, sino las órdenes de las autoridades sanitarias. Sí, las mismas que nos recomiendan no fumar y que luego también se benefician de nuestros impuestos, pero a lo gordo: si te contagias la culpa es tuya, te has saltado la ley y tendremos que arriesgar vidas para salvar tu puta vida de egoísta en un hospital que acabáis de colapsar tú y los que son igual que tú de mierdas... Más o menos.

Así que quiero tomarme esta actitud de los millonarios desde un punto de vista positivo. Mis queridas marquesonas y mis queridos parásitos rentistas de Loden han salido a la calle libérrimamente porque quieren morir como los sanitarios, en solidaridad. También quieren ser delincuentes por un ratito como lo son siempre a sus ojos los comunistas que piden pan y trabajo para los pobres. Y, por supuesto, ellos quieren luchar contra la Dictadura del rojo de Pedro Sánchez como los adolescentes cuando se rebelan contra sus padres, y los de estos sí que fueron efectivamente Dictadores de los de fusilar, no de los de mandar una separación física de dos metros entre unos y otros, por favor...

Aunque parece que el que estaba haciendo su propia cacerolada golpeando con un palo de golf en una señal de tráfico no fue tan así, qué lástima, y el palo de golf era una escoba. La imagen era magnífica. Como ver a Luis XVI con su pelucón y su bastón de ballet dirigiendo una partida de verdiales... Un palo de golf para protestar contra su derecho vulnerado a comprar cuando le dé la gana en la tienda que tiene Cartier en la calle Serrano... Pero está casi comprobado que era una escoba, cachis la mar. La arrancaría de las manos yertas de otro conserje-almirante de inmueble caído por la Libertad de las Fortunas.

Pero si después de todo y después de toda la cuarentena pasada, acabo contagiándome con un coronavirus salido expresamente de las puercas fauces de una de estas alimañas fascistas del Barrio de Salamanca, sigo mirándolo positivamente, prometo curarme en breve, coger un taxi lo primero, arremangarme bien, y no parar de dar hostias a todo el que me encuentre desde la calle Nuñez de Balboa hasta el último bolardo del final de Ortega y Gasset... Ya conocen el itinerario. Están avisados. Positivamente.

 Y ahora vamos a lo malo: nunca celebramos castizamente San Isidro, pero hoy cómo apetecen unas tontas y unas locas y una copita de aguardiente en la Pradera de San Antonio, me cago en el misterio. Tanto más cuanto que nos vuelven a echar para atrás en lo de pasar la Fase 0 y no salimos de cajones. Diréis que no tiene toda la culpa la perturbada perversa de Isabel Ayuso, pero algo le toca en la gestión genocida de las Residencias de Mayores, algo le toca en todo el legado de recortes que perpetraron los suyos (y que defiende la tarada como si deconstruir El Escorial fuera una hazaña gloriosa) y algo le toca en la manera enfermiza, ególatra, desquiciada y niñata con que ha llevado la pandemia desde el principio contra el gobierno, contra los sanitarios y contra todos los madrileños. De no dar crédito...

Pienso en su corrupción de apartamentos de lujo y pienso acto seguido en las pizzas a granel con que están malcomiendo los niños pobres de Madrid... Y no, no es que crea que tiene la culpa la peligrosa inútil con ínfulas de Isabel Díaz Ayuso, es que hay que parar un coche Z de la policía nacional inmediatamente y denunciarla por Delitos de Lesa Humanidad.

Esa mujer no está de mi parte en la lucha contra el coronavirus. Esa mujer es el virus por muchas banderas que se ponga detrás para salir en la foto mientras está pensando en la manera en que Aznar, Esperanza Aguirre o Casado la van a premiar con su próxima galleta para perras.

Relato de ficción, señor fiscal, incluso en un diario, como si pudiera quedar alguna duda de que lo que estoy escribiendo no es más que una opinión personal objetiva e irrefutable acerca de la condición abyecta y canalla de una pija no elegida por la mayoría de los madrileños y que, sin embargo, puede regir nuestros destinos a su antojo de descerebrada de derechas, sin educación ni empatía para con la gente corriente que no puede beneficiarla ni en su bolsillo de codiciosa rapaz liberal del Manual de la Señorita Pepys ni en su autoestima enfermiza de pija pobre con complejo de inferioridad, juro que jamás volveré a contar mi dinero en un Starbucks...

Esto es San Isidro, que me ha cogido de medium hostia, y me tiene verbalizando.

San Isidro Labrador, pájaro de mal agüero, no le pegues más al niño que ya ha aparecido el peine.

Los aplausos de ayer bien, tirando a muy bien, sorprendentemente. Nos juntamos dos "Vamos" fuertes y el chaval del silbido entusiasta de abajo acompañó a los dos, sorprendido también, imagino. A ver si van a ser los fachas de Nuñez de Balboa que han empezado a contagiar... entusiasmo renovado. No hay nada cómo escuchar los pedos del enemigo para saber hacia donde apuntar tu sorna.

Como algunos perros labradores, San Isidro Labrador es un santo muy mariñeiro, de ahí las almejas de Santa María de la Cabeza de arriba.

Feliz día.

14 DÍAS DE CUARENTENA PARA SAN ISIDRO A SU LLEGADA AL AEROPUERTO


LA REBELIÓN DE LOS PIJOS (Por Joaquín Bosch)



Ser rico debe ser muy duro para la supervivencia. Y más cuando se reside en el barrio de Salamanca de Madrid, con un precio medio por vivienda de un millón de euros y unos niveles de renta que se encuentran entre los más elevados del país. ¿De qué sirve tener un montón de dinero si no puedes salir a gastarlo? ¿Cómo se atreven a decretar un estado de alarma que impide ir a exhibirse al club de campo? ¿Acaso la libertad de los elegidos no consiste en poder ignorar a las autoridades sanitarias? La protesta de la calle Núñez de Balboa está llena de contrastes y de historia.
Durante la guerra los aviones franquistas arrasaron buena parte de los distritos de Madrid, pero recibieron órdenes expresas de no bombardear el barrio de Salamanca. Así, los acaudalados que habían respaldado y financiado el golpe militar pudieron regresar a sus inmuebles intactos, mientras el resto de la ciudad tuvo que afrontar una muy ardua reconstrucción. También en los bombardeos se pueden manifestar diferencias de clase social.
Ese apoyo de los más ricos al dictador fue generosamente recompensado con todo tipo de prebendas, adjudicaciones, concesiones y chanchullos, en el marco de la corrupción estructural del régimen. Era prácticamente imposible consolidar una fortuna sin el beneplácito de los gobernantes. Tras la muerte de Franco, la Transición implicó una apertura en lo político, que posibilitó la entrada en las instituciones de partidos democráticos. En cambio, la continuidad de las élites económicas fue absoluta, más allá de permitir algunas incorporaciones interesadas para mantener su influencia, a través del mecanismo de las puertas giratorias.
Igual que el barrio de Salamanca no podía ser bombardeado, tampoco podían ser cuestionadas las prerrogativas de nuestras élites económicas. Ni en la dictadura, ni con posterioridad. Por eso se mantuvo esencialmente una estructura tributaria que en la práctica supone que las grandes empresas y las grandes fortunas del país apenas paguen impuestos, a diferencia de sus equivalentes en los principales países europeos. Como ya anticipara Antonio Machado, la mentalidad del señorito en España está vinculada a considerar que la patria son sus intereses y no el bienestar de todas las personas.
El egoísmo de clase, la falta de liderazgo moral y la ausencia de empatía hacia los distintos sectores sociales se ha evidenciado sobre todo en situaciones difíciles. Lo pudimos observar durante la última crisis económica, cuando se incrementaron las mayores fortunas del país, aumentaron enormemente las desigualdades sociales y surgieron amplias bolsas de pobreza extrema. Ahora mismo nos encontramos de nuevo en un momento muy delicado, ante el impacto económico de esta pandemia. Habremos de decidir cómo repartimos las cargas, sacrificios y privaciones. Y el gran misterio estriba en si alguien se atreverá por fin a poner el cascabel al gato de nuestras minorías más acomodadas.
Ese es el contexto de las protestas del barrio de Salamanca. Hay demasiadas ventajas que conservar. Desde mi respeto al derecho de manifestación, incluso en estado de alarma (si se adoptan las medidas de protección adecuadas), no puede sorprender que gran parte de la sociedad haya percibido algo más que una mera revuelta callejera. No puede sorprender que haya percibido insolidaridad, clasismo, prepotencia, frivolidad irresponsable, carencia de valores comunitarios, soberbia de casta intocable o desprecio por las normas sanitarias. No puede sorprender que haya percibido ese sentimiento arrogante de quienes se creen por encima de las leyes y del sentido común. Es demasiado impactante la comparación con el valeroso esfuerzo de nuestro personal sanitario para salvar vidas y de tantas otras personas que se están dejando la piel en sus actividades laborales.
Nos lo podemos tomar con humor. Esas algaradas presentan aspectos absurdos, ridículos o surrealistas. Pero nos equivocaremos si no captamos su profundo significado simbólico: la calle Núñez de Balboa es solo la avanzadilla y pronto presenciaremos un despliegue infinitamente superior. Está en juego si nuestras élites económicas amarran o no sus privilegios. El conflicto puede ser muy intenso, porque la experiencia les ha enseñado que la mejor defensa es un buen ataque. Y el áspero debate colectivo que se avecina no será ninguna diversión.
Al empezar una actuación memorable, John Lennon dijo con sorna que quienes ocupaban los asientos más baratos podían aplaudir y los que estaban en los palcos podían hacer sonar sus joyas. En el barrio de Salamanca han seguido ese espíritu y han irrumpido en la vía pública con la cubertería de plata, los palos de golf y el atuendo pijo algo desfasado. Exigen libertad para ir a comprar a sus tiendas selectas. Es una regla humana que nadie renuncia a sus privilegios sin oponer resistencia.

Gracias, Don Joaquín, gracias, eldiario.es

jueves, 14 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (62º DÍA DE CUARENTENA)



Es el único chiste que he escuchado de viva voz en todo este tiempo de cuarentena y me lo contó Jose, el carnicero de la calle Argumosa, cuando les fui a comprar hace ya unos días:

JOSE
Con esto de la pandemia, ¿sabes cómo van a ser todos los niños que salgan dentro de nueve meses?

YO
Ni idea.

JOSE
¡Legítimos! ¡Todos legítimos!

También nos hemos cruzado esta mañana en la puerta del "Ahorramás" con el vecino del "Vamos". Mucho más alto y más fuerte en la calle que en su balcón. Increíble. Y no, no le dijimos nada. Tampoco sé si nos reconoció a nosotros, la parejita de las palmas desacompasadas por tanguillos, los del repique entre moribundos, ella monísima y él una gárgola con gafas... Los mismos que sacaron una bandera republicana con macetas el día de la República...

A propósito de la República, en el Barrio de Salamanca se están saltando las normas del confinamiento de puro fachas con banderas abajo en la calle. Protestan a cientos contra el gobierno. Es el tercer día en que lo hacen, parece. Y sólo algunas detenciones. No dos docenas de camiones y todos para dentro, falangistas, marquesas, banqueros y curas de paisano...

Lo raro es que estos imbéciles supieran donde tenían las cacerolas para hacerlas sonar. Me inquieta. Se lo preguntarían al servicio, supongo.

Tampoco han detenido al Arzobispo Cañizares en Valencia por congregar a multitud de fieles, olé mis huevos de Kinder sorpresa y olé mi capa roja de treinta metros como para que me pisoteen todos los fans de Leonardo di Caprio buscando un autógrafo en estampida... Sería bonito de ver al retaco soberbio sobrepasado por las circunstancias. ¿Cómo lo llamé en una entrada? Por su gusto por los textiles y en honor a una tienda mítica que había por la calle Atocha: "Bobo y Pequeño".

A ver cómo se da el aplauso de hoy. Creo que ya hay una decisión más o menos unánime para ponerle un "bonito broche final" este domingo. Ojalá. Los fachas ya están metiendo sus narices hediondas y este gesto de los buenos no lo merece.

miércoles, 13 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (61º DÍA DE CUARENTENA)


¿De verdad nos dábamos tantos abrazos antes? Yo sí. Pero por correo electrónico. Y los sigo dando. Tampoco ha cambiado mucho mi percepción peyorativa de las terrazas. Si voy a ser la presa que corretea por la acera, las trampas están demasiado a la vista para que no hieran mi orgullo de mamífero veloz y astuto. Si soy el camarero cazador, me faltan maceteros para emboscarme... Un abrazo por correo electrónico es lo mismo que un aperitivo sentado, que no hay depredación verdadera con tanto formulismo, como cuando te ponen un cubata con posavasos, que lo joden... Por eso mis abrazos de Yahoo van todos con mucho énfasis en las faltas de ortografía. Por eso una mesa estándar de terraza no funciona gramaticalmente en la novela de un hedonista. De acuerdo, hay gente que caza sentada, incluso con un sirviente que le aporta la munición, pero eso no es cazar. Eso no es beber. Tampoco es ponerle puertas al campo, pero plastificar borracheras se le parece.

Eso en las terrazas, que no me convencieron nunca. Yo soy más de barra, de pie, de rincón si es posible, en gran angular, con toda la gente reflejándose en mi copa de balón, si fuera el caso, como en un espejo de parking. A velocidad de crucero, en una hora he podido cruzarme con un avión desahucio, una oferta en el Lidl, un sablazo, dos chistes y una falsa muerte, aparte del trantrán de turbulencias con saludos, toque de antenas, gruñidos de complicidad, de advertencia, invitaciones, contrainvitaciones, desplantes, cariños, tapas a toriles o tapas con vuelta al ruedo y brindis a la presidencia. Esos disparos no se escuchan en una terraza ni tampoco se vienen los elefantes a beber tan panchos a tu lado.

No sé en qué fase puede un ser humano entrar por fin dentro de los locales pensados para seres humanos que beben, pero va a tardar más de lo debido, seguro, con perdón de los sanitarios que ahora no quieren que nos juntemos muchos a tal efecto y que, de principio, y en general, nunca han sido demasiado partidarios de que bebamos otra cosa que no sea agua, mucha, la suficiente al día como para ahogar a un gato mediano. Con todo, el Lobby Aquelarre parece que ha conseguido que se puedan sacar las barras portátiles fuera, incluso la música, y que sea verbena todo el año. Y me da qué pensar... Seguro que hay bases científicas sólidas para deducir que el coronavirus se comporta como un ratón de biblioteca y que no sabe hacer nada al aire libre, pero yo he visto músicas y bebidas más allá de Orión que no creeríais: mezclas que han sido capaces de mutar a un estudiante manchego de agrónomos en surfista californiano, mezclas que bien podrían despertar el travesti y el sentido del ritmo que lleva dentro ese tímido ratón de biblioteca que a estas alturas y con tanta foto se le debería ver venir hasta por los andares de los asintomáticos, y todavía no.

Las pandemias son una oportunidad de negocio para cualquier letrista de heavy metal. Con las barras en la calle también las vecinas del visillo van a escribir canciones preciosas con estas romerías por prescripción facultativa en mitad de la acera. A Chaves Nogales le gustaría ejercer de moderador publicitario en esta nueva guerra civil entre Los Borrachos de toda la vida y Los Nuevos Abstemios... "Después de las Fiestas de la Pandemia, Brazatortas de Abajo sigue bebiendo a muerte como siempre, pero Brazatortas de Arriba ha probado hoy el Nuevo Hidrogel Alcohólico en Spray... ¿Qué tal con el Nuevo Hidrogel Alcohólico en Spray, señora?"

-Nos ha quedado mucha cacharrina de anticuerpos, pero con dos chifarrazos -¿ve usted?- se queda todo sulfatado que da gloria el olor que deja...   

Mientras tanto, en Brazatortas de Abajo...

-¡Caballero! ¿Cree usted que les dará tiempo a recoger a todos sus compañeros del suelo antes de que llegue la policía?

-¡Ven aquí, que te voy a contestar!

-No puedo acercarme más, caballero. Es la distancia de segu...

-¡Que vengas te digo!

Pobre Chaves Nogales.

El combinado de arriba, filete, huevo y patatas, viene por el chiste de barra:

-¿Lo de siempre, Antoñín?
-No. Hoy no quiero beber nada. Ponme algo de comer...
-¿Tú, comiendo? Bueno, bueno, bueno... ¿Y qué quieres comer?
-No sé... ¡Lo que tengas!
-¿De menú, un bocadillo, un combinado...?
-¡¡¡Vale, joder, ponte un cubata!!! ¡Siempre me acabas liando!

martes, 12 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (60º DÍA DE CUARENTENA)


Nublado panza de burro en Madrid. Unos gorriones en Fase 0 se ponen a retarle a un mirlo en Fase Fa Mayor sobre unos cables. Dos tipos de despertadores que rara vez se pondrán acordes. Hoy tengo bajo el filtro de los juegos de palabras. No sé si estarán abiertos esos talleres. Las ópticas todavía no. Yo sólo tengo una patilla de las gafas renga, con poliomelitis sobrevenida, pero al que se le rompan los cristales estos días, el coronavirus le va a cambiar aún más su visión del mundo. Me las he apañado con una goma elástica de libreta fijada a ambos lados con alambritos en torniquete. Salgo poco. La patilla accidentada vuelve a su ser por la tensión, los cristales se me pegan a los ojos, y hay mañanas que me zambullo literalmente en la lectura, me hago dos largos por las columnas de El País y eldiario.es, y luego me sacudo el agua ante el ordenador como un mastín de los Pirineos de nombre Speedo. El nadador de crónicas. Estoy hecho un Burt Lancaster.

La policía ha tenido que interrumpir 400 fiestas privadas este fin de semana solo en Madrid. Espero que en diferentes casas. También han intervenido en muchos botellones... Esto me inquieta mucho más. Cuando no hay nadie absolutamente por la calle que no vaya cada uno a sus cosas, cuando no hay absolutamente nadie en plazas, avenidas y glorietas que parezca conocerse entre sí más que algún conciliábulo furtivo de tres amigos en triángulo equilátero mosca, quedas tú con dos docenas de coleguitas y os emborracháis en secreto bebiendo, bailando y cantando a berridos viejas coplas de camaradería en alguna placita rodeada de viviendas pero sin vecinos con ojos y orejas cerca... El ejército invisible de los gilipollas conspira a diario para conquistar el mundo. ¿Cómo interceptar sus sofisticados planes? ¿Cómo enfrentarse a su poderoso servicio de inteligencia, mete las cuatro botellas de Larios en la bolsa de la farmacia, corre?

Ayer estuvieron todo el día en la tele y en la radio dando la brasa con las terrazas de Sevilla como si hubieran descubierto unas nuevas en Machu Picchu... Geniales, maravillosas las terrazas de Sevilla, doy fe, pero fue demasiado claqué para los que tenemos todavía el suelo acorchado. Hablo por Madrid, aunque imagino la misma pelusa por Málaga... Que si la primera cañita, el primer aperitivo, el primer brindis en la calle al sol de las tapas... Con todo, no fue tanta la fiesta que cabría esperarse... Con todo, el foco sobre Sevilla estaba justificado por ser la ciudad más grande en Fase 1... Lo más triste fue leer entre líneas ese claqué. Había miedo. Los bailarines estaban asustados. Los tiros de las cámaras hicieron la función de los bravucones que disparan a los pies de los pobres diablos en las pelis del Oeste (otra vez) para que bailen... ¿Habéis abierto las terrazas? Bailad, malditos. Los titulares también daban penita: "Sevilla arranca la Fase 1 con mucha prudencia". Y los Piratas de Mompracem inician con ilusión su nueva colección de sellos... A ver cómo recuperas tu prestigio después de eso. Puede que ocurra algo parecido en Madrid. Pero puede que nos salven los gilipollas, mira. Alguna asociación inesperada entre un nuevo gilipollas y un viejo randa. Por si hay que juntarse para meterle fuego a una ración de chorizos al infierno con el disco ardiendo de los grandes éxitos de balcón del Dúo Dinámico. En un 50 % de mesa de terraza, por supuesto.

Habrá quien esté aprendiendo silbo gomero a toda prisa para ir bien pertrechado idiomáticamente a una terraza de la isla homónima, pero es tarea redundante donde las haya. El silbo gomero lleva siendo el esperanto de las terrazas de bar desde tiempos inmemoriales. Otra cosa es que se quiera aprender el silbo gomero académico, que ahí ya no me meto. Allá cada uno si quiere pedir "patatas" arrugadas en lugar de las papas arrugadas de toda la vida, el camarero va a venir lo mismo aunque le silbes tartamudo o cualquier inconveniencia. Y otra cosa, cuando llegue el hombre, se le pregunta por su nombre amablemente y se le piden las cosas por favor, que es el otro esperanto de las terrazas en España.

No sé si a otros países les pasa lo mismo que al nuestro en estos momentos, pero si hiciéramos el resumen hasta ahora de nuestras líneas direccionales de actuación conjunta contra el "Corona Virus Diciembre 19" y de las "ideas fuerza" de nuestra épica lucha contra la pandemia serían: "Papel Higiénico", "Levadura", "Gloria Gaynor", "Báscula", "Peluquerías" y "Terrazas"... Monta tú un proyecto de futuro como nación con esos mimbres... Pídele tú al Ejército que defienda nuestras fronteras hasta el último hombre, bien alta y orgullosa la bandera que nos une con lo que decía antes... At first I was afraid, I was petrified...

La Comunidad de Madrid vende Virgen de Bartolomé Murillo en buen estado. Mejor de la parte de Bartolomé que de la de Murillo. Y la parte de Bartolomé podría quedarse en Bartolo con un agujero solo si se le mira la firma de cerca. Está un poco deteriorada de por sí (otros dicen que perturbada) y por el mal, ay, uso del aspa como rúbrica válida. Precio negociable, claro está. ¿Sabían que Murillo se mató cayéndose de un andamio? Pues algo parecido ocurre con nuestra presidenta. Todo Madrid lleno de palos de sombrajo y caídas de bombero. Urge.

Si hoy entrara el Ejército Rojo en Madrid y los líderes nazis no vieran otra posibilidad (benditos sean) que suicidarse en sus búnkeres, encontraríamos dos cadáveres adultos, pero imberbes y cogiditos de la mano, en una tienda superguay de Imaginarium: el alcalde y la presidenta de la comunidad muertos con sendos tiros de regaliz fascista en las sienes.

¿Cómo mezclas las jugueterías con la política? Arriba hay un chuletón de verdad en una bandeja de corchopán. La fusión de Kiko Veneno y los hermanos Amador es el principio de todo. Así como el cajón flamenco que puso de moda Paco de Lucía venía de Perú, y volvemos a Machu Picchu.


20:05 p:m:

Pinta mal la cosa para seguir aplaudiendo.
Acudimos al balcón los incondicionales, cada vez menos, y hoy he sido yo el que ha gritado.
El vecino estaba en su puesto del ""¡Vamos!", sí, resguardándose de la lluvia y asomando el cuerpo sólo un poquito, pero aplaudía tan triste que hubo que salir al quite.
No pude remediarlo y grité su parte del guión.
Ni se animó ni creo que le sorprendiera.
Me saludó torpemente con la mano y se metió dentro.
60º día de cuarentena.
Dos meses.
Pinta mal la cosa.

lunes, 11 de mayo de 2020

POR FIN, LAS ETAPAS FINALES DE LA PANDEMIA...


DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (59º DÍA DE CUARENTENA)



Hoy es el día Nacional de las Dos Españas Enfermas. Como con los dos astrónomos, la España que tiene un poquito más de tacón y la España del zapato bajo. La de la Fase 1 de Tacón mirando por encima del hombro a la de la Fase 0 de Zapato Bajo, por un muerto o una cama de más o de menos, como en las películas del Oeste. Y los violentos ganaderos hosteleros contratando Lobbys como manojillos de pistoleros para que amedrenten a los humildes granjeros del Comité de Expertos y que recalifiquen a mejor sus terrenos a punta de pistola pero ya, de Rancho Premium para arriba, Terraza's Luxury here...

Me gusta imaginar esta mañana las terrazas de Cádiz o de Huelva asomando sus primeras sombrillas sin abrir, el peso del lastre sonando en la acera hasta colocarlas como agujas de tocadiscos entre las mesas y las sillas en montonera todavía... Las calles comienzan a girar debajo a 45 revoluciones con los primeros desayunos intrépidos y regresa a la vida la sinfonía de olores de los churros, de las tostadas, del café y del orujo, mientras los parroquianos salen despacio de sus casas, pálidos y temblorosos, pero felices, como en una película italiana en blanco y negro... Hasta que llega el tocotó del helicóptero de la policía y su megáfono: "¡El del orujo! ¡Usted! ¡Sí, el del orujo! ¡Están prohibidas todas las bebidas alcohólicas antes de las diez de la mañana, caballero!"

-¡¡Me lo he pedido antes solo para mirarlo!! ¡Me lo tomo pasadas las diez, lo juro...!

En Almonte, en Isla Antilla, en El Puerto de Santa María, en la misma Tacita de Plata... El olor a Fase 1. El olor a once de mayo... Si se da bien el "desescalamiento" a la postre, buena marca para un perfume o un ambientador: "11 de Mayo", el Olor de la Esperanza... "11 de Mayo", el Olor de los Principios... Si se da mal el "desescalamiento" a la postre, buena marca para un matarratas o una lejía: "11 de Mayo", manténgase alejado de los niños... "11 de Mayo", no usar sin mascarilla protectora...

El experimento sociológico-sanitario es tan televisable que nos vamos a hartar de ver y escuchar a gente entrevistada en terrazas y funerales y al mismo nivel de contento:

-¿Qué tal esas coquinas Fase 1, caballero?
-¡Gloria bendita! ¡Cómo las echaba de menos!

-¿Qué tal esa misa de funeral Fase 1, señora?
-¡Gloria bendita! ¡Cómo las echaba de menos!

En la Fase 2, como todas las promesas de la publicidad, supongo que las coquinas ya vienen con música y los curas de cementerio con monaguillas patinadoras en minifalda.

Ojo, ni se os ocurra pintar en un mapa de España las provincias Fase 1 en azul y las provincias Fase 0 en rojo, que os sale inmediatamente Queipo de Llano en la radio y no es plan.

Y otra cosa... ¿Quiénes son esos cortoplacistas que tienen su segunda residencia en la misma provincia? ¿No tienen más mundo? ¿No saben ver más allá de sus narices? Se morirán en Rivas y esparcirán sus cenizas en Vacia Madrid, como su propio nombre indica.

Lo decía el señor Burns, de Los Simpson: "Gastaría todo lo que tengo en tener un poco más". De Fuengirola a Los Boliches, ojo, Fase 0 los dos.

¡Ah, cómo me gusta el olor a Fase 1 por las mañanas! ¡Huele a... Tu madre borracha!

Y el souvenir de hoy, por supuesto:

"ESTUVE EN LA FASE 1 Y ME ACORDÉ DE TI"

domingo, 10 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (58º DÍA DE CUARENTENA)


Hoy he empleado conchas finas en un guión que ya he mandado por correo electrónico. De casualidad las tenía pintadas de hace tiempo y ahí están, arriba. Creo que ha sido mi único contacto real con el exterior desde que vi a Don Claudio Moyano orinando hacia la Glorieta de Carlos V... Las conchas finas, con su poquito de limón y pimienta... Eso fue lo que me dijeron, al menos... Las probé una vez... Y no valgo para malagueño puro. Me costó un esfuerzo patriótico comérmela entera. Estéticamente, sí, malagueño, malagueño... Pero lo que es practicar a fondo con cosas cruditas en la boca tal que la muy típica y característica Concha Fina, como que no... Los boquerones en vinagre y poco más, a lo mejor una banderilla de Barbate de atún y queso en aceite... Crudo gaditano, en todo caso... Te dan el teórico de malagueño cuando naces, pero las prácticas de la autoescuela las suspendes tú por tu cuenta, incluso las cosas africanas de Picasso o sus gallumbos...

Qué capacidad de camuflaje tienen los domingos cuando pasan por tu espalda como quien le echa un vistazo discreto a lo que estás dibujando o escribiendo. Juraría que ha sido un viernes el que ha pasado. ¿No ha sido un sábado? Ha sido un domingo de primavera disfrazado de tarde de lunes triste de otoño, Ha visto lo que estás haciendo y se ha puesto más triste todavía. ¿Un diario? ¿Un diario de qué? ¿De lo que no vives? Menudo trampantojo de matojo entre matojos en un paisaje de matojos de fondo.

Y que no para de salir el coronavirus en todas partes, oye...

Avisadnos cuando vayamos a pasar de fase.

A estas alturas ya no tengo diez amigos con los que juntarme en ninguna parte y habrá que hacerlos nuevos.

A estas bajuras, creo que antes tampoco los tenía y que ya lo había contado.

Ahora está todo el mundo contando, pero numéricamente. Las empresas, los comités, los enterradores, los expertos, los de la parrilla de salida a la Fase 1 de mañana, que cuentan los segundos...

La única relación poética entre contar de una manera y otra manera es la que se dice de los pianistas, que son los únicos que pueden contar algo interesante con los dedos.

sábado, 9 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (57º DÍA DE CUARENTENA)



El tono escolar de no pasar de Fase aquí en Madrid no es bueno de cara al fin de semana. Los malos estudiantes y los repetidores son los que llenan los bares. Sin bares, lo que van a llenar son las morgues dentro de catorce días, cuando venga el pico de la curva de los suspendidos. Obligar a la gente a quedarse en casa estudiando un fin de semana de mayo sólo ha servido históricamente con los opositores y demás gente triste. Si esto es una selección natural para quedaros sólo con onanistas miopes para dirigir el mundo, lo estáis haciendo de puta madre.

Tener esperanza es chungo. Ahí es donde se crían los miedos y los cobardes. No tenerla es mejor. Deja de afectarte todo lo que te afecta, sobre todo el futuro. Te conviertes en inercia y la inercia bien dirigida puede hacer derrapar una pirámide un buen día de rotación de la Tierra. Lo chungo es que la gente va a esperar un buen día de rotación de la Tierra y eso es volver a tener esperanza otra vez, donde se crían los miedos y los cobardes.

Con un buen pedo de fabada, arriba, puedes saltar dos o tres fases, pero recomiendo el pedo de whisky. Con todo, viva Asturias. ¿Abrirá ya el lunes la terraza del Rompeolas en Tazones? ¿La de La Tortuga?

El futuro es lo que más está haciendo polvo a la gente.

viernes, 8 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (56º DÍA DE CUARENTENA)


Cigarrito y conversación con el vecino conocido de balcón a balcón. Están haciendo mascarillas en una fábrica de confección en Fuenlabrada. Mascarillas corporativas para restaurantes, con logos y toda la parafernalia. Mesón el Cuchifrito, de oreja a oreja. Casa de Comidas Viuda de Mariano e Hijos... Ya dependerá del tipo de letra, imagino. Son mascarillas perfectamente homologadas, por lo visto. Bromeamos con mascarillas que dejen pasar la cerveza, pero no el virus, y él me añade el tabaco. Parece que están probando y que el ambiente es distendido, así que me lanzo y le propongo una línea menos corporativa y más personalizada para los camareros: "Date por besado/a", "No te acerques más" (en letra pequeñita), "No estoy sonriendo", "Pídeme por esa boca", "Si me estás viendo la caries, significa que he desgastado otra mascarilla hoy", "Una cocacola y una mierda", "Asintomático con muy mala leche", "Habla más alto: no puedo leerte los labios", "Feliz, pero no se me nota"...... Y luego nombres: Jaime, Paco, Marta, Fernando, Becario, Cobro poco, Mudo a la fuerza, Sordo por las gomillas, Cuñao, Risitas, Licenciado en Filología, Ingeniero cabreado, Ex Erasmus en Londres, etc.

También le bromeo con que no compre mucha tela antiséptica, o como quiera que se llame el género, no vaya a venir un cabrón con la vacuna mañana y le joda la inversión. La sonrisa creo que se le congeló un instante.

Yo tampoco estoy de demasiado buen humor hoy.  No me sobra para este diario y tampoco me sobra para el ordenador apagado. Esa es otra. Llevo con el ordenador encendido desde primeros de Marzo... De vez en cuando escribo en algún correo electrónico o un wasap que apago la hormigonera. Es mentira. Llevo sin apagar la hormigonera desde antes del Estado de Alarma.

Eso tampoco favorece la jovialidad de mi mascarilla por fuera: "Rezo el Corán... Vas a morir". Ideal para que un camarero que se agache a por una aceituna debajo de la mesa, se la suba hasta la coronilla, como un kipá judío, y que la lean todos.

"Rezo el Corán... Vas a morir"

Aunque las albóndigas lleven un 50% de pantone de cerdo.

Y asomándole por encima del cinturón cinco o seis ristras de salchichas frescas.

jueves, 7 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (55º DÍA DE CUARENTENA)



No sé si Ava Gardner se habría alegrado de la prórroga del Estado de Alarma pese a la oposición de ayer de Charlton Heston, el de la Asociación del Rifle y el cerebro estragado puerta con puerta con Santiago Abascal, que sí que se opuso frontalmente ayer, con lo que odia a los chinos y lo que debió de disfrutar con "55 Días en Pekín", que tuvo rodaje parcial en suelo patrio... 55 días de cuarentena, de ahí la mención y pensar un poquito en Ava Gardner, por si compensa el reparto con Abascal y Heston. ¿Cuándo empezará a sonar la Marcha Real de los Gaiteros Escoceses? Al final de la película, muy marciales... ¿Marcial es un adjetivo positivo? Con Marcial la Fuente Estefanía y Marcial, el poeta latino de Calatayud, el de los Epigramas, por supuesto que "marcial" es un adjetivo positivo...  Lentamente, dejándose oír en la distancia, esas gaitas marciales... Las de la liberación... Tengo que reconocer que con ese sonido de gaitas hasta me puedo echar un cigarro con Heston y hablar de los cientos de rifles que atesoramos en nuestra bodega para cuando lleguen los monos y entierren por la cintura a Miss Liberty... Mientras suene la Marcha Real le dan por saco a Bronston, a Charlton Heston y a Santiago Abascal...

Después del susto de ayer, esa va a ser la música que ponga en casa cuando por fin podamos salir a tomarnos una cerveza en una terraza. ¿Poco épico? Que sean cien cervezas... Con gaitas... Como si ya estuviera oyendo el roncón...

A mi amigo Guillermo le regalaron una gaita escocesa hace años. Son enormes, a diferencia de las bretonas, las galesas, las gallegas, las asturianas... Una gaita sobredimensionada, tipo Cortázar... Y el caso es que Guillermo toca lo que quiera que le pongas en las manos, viento, teclados, cuerdas, un gato, una barra de pan... Antes que otra cosa, Guillermo es músico... Y vive en Almería... No en Almería capital, sino en la parte de dentro, donde el calor, el desierto y las lagartijas pidiendo piedad en Agosto... Pues bien, yo lo vi a las cinco de la tarde en plena canícula salir al balcón por donde el sol se estaba friendo a sí mismo, apoyar un pie en la barandilla, y arrancarse con la Marcha Real Escocesa... Yo lo escuché y no di crédito... Me imagino la sorpresa para los vecinos de la zona, de esos vecinos raleados y a kilómetros unos de otros... Las highlands de repente y allí mismo.

No serán cien cervezas, pero algún whisky de importación va a caer en honor a ese momento.

Ya que la empezaron, las guindas son para terminar esta entrada.

SOSPECHO QUE EL INFIERNO NO EXISTE...


...Pero me gustaría que algunos lo hayan temido mucho, muchisimo, tanto como para sentir el olor del azufre y el hedor de Satanás, justo antes de palmarla... No debo de tener buen corazón para los malos, parece. ¿O era "no debo tener" buen corazón para los malos?

ENCUENTRA EL GAZAPO ANIMAL


Por lo que los aprecio, sé que mis sutiles lectores han apreciado a su vez que en el título de la entrada no hay coma entre "gazapo" y "animal".

miércoles, 6 de mayo de 2020

EN ALGUNA PLAYA DE DERECHAS, ESTE VERANO...


DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (54º DÍA DE CUARENTENA)


La rutina va dejando sus bajas en los balcones. Ayer, incluso, había un tipo sentado en una sillita de camping leyendo su tablet con indolencia mientras los demás aplaudíamos. Enfrente, madre e hijo, ya ni siquiera se turnan para los aplausos. La madre es la que menos falta, y falta mucho. También noto un ligero cansancio en la intensidad del "¡Vamos!" del vecino animoso, puntual a su cita como siempre. Sigue echando la cabeza para atrás y hace bocina con las manos cuando grita, pero menos para atrás, menos bocina y cada vez menos grito de ánimo y más lamento. Las palmas ralean. Son las cuatro de la mañana y el cuadro flamenco está agotado. Cuarenta mil sanitarios infectados por el virus deberían ser café suficiente, pero el cansancio y la rutina de retaguardia pesan mucho ahora que el sonido de las bombas parece alejarse cada día más.

Las cerdadas entre los políticos tampoco animan a crear una buena moral de victoria de país en lucha. Al contrario. Me vienen a la cabeza todas las divisiones en la España republicana cuando tocaba enfrentarse como una sola al golpe de estado de los fascistas. Socialistas, comunistas y anarquistas en un totum revolutum, y el gobierno de la República tratando de coordinarlos a todos bajo un mando único. ¿Les suena de algo? También había una quinta columna en el invariable Barrio de Salamanca.

Necesito ir a un banco a hacer una gestión, pero la sucursal abierta más próxima está en la Plaza de las Cortes y hoy no es un buen día. Aquello va a estar infestado e infectado de políticos. ¡Eh, espera, también estarán los de Podemos...! He dicho políticos.

En los primeros momentos del SIDA, cuando un momento duraba un año o dos, se especuló con que era una enfermedad de diseño creada en los laboratorios fundamentalistas americanos para eliminar específicamente a Rod Husdson y a Freddie Mercury... Luego se les fue de las manos en algún cuarto oscuro perfectamente iluminado lejos de San Francisco y ya murieron cientos de miles de homosexuales varones, hembras, yonquis, heterosexuales y hasta obispos bisexuales eunucos pelirrojos (seguro que murió alguno)... A ese respecto, me gustaría creer que los chinos, siempre alérgicos a la política, diseñaron el coronavirus con la única misión de poner en evidencia a los políticos occidentales más putrefactos del mundo. Trump, Bolsonaro, Boris Johnson, Viktor Orbán, Pablo Casado, Díaz Ayuso, Santiago Abascal... Luego se les fue de las manos en algún mercado húmedo lejos de Wuhan y ya murieron a millones incluso entre las gentes más capaces, inteligentes y humildes...

El cocido de arriba lo pinté a la acuarela para un bar hoy extinto, El Naranjo de Bulnes. El recuerdo de sus boquerones fritos (y lo dice uno de Málaga) me hace peor efecto que a Proust su famosa madalena, sobre todo porque un cojón perdí yo el tiempo entre sus santas paredes, sino al contrario, al sol y sombra de las muchachas en flor.

Mira, el recuerdo me ha animado el día. Me va a hacer falta ese olor a boquerones otra vez para cuando empiece la puta votación en el Congreso al que no quiero ir esta mañana, ustedes me disculparán, mis queridos y electos políticos irresponsables de mierda, salvo los que están al mando del barco y a esos ni se les toca en la maniobra, que estamos en Cabo de Hornos con galerna y poca broma.

martes, 5 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (53º DÍA DE CUARENTENA)



Supongo que, tarde o temprano, a todos nos toca alguna vez la china de poner nuestra vida en manos de un político, ¿verdad? A quién no le ha pasado incluso más de una vez, claro... Porque son cosas que pasan, hombre, tranquilo... De todas formas, no es lo mismo que depender de si un camionero ha dormido bien cuando te lo cruzas en la autopista o de si el farmacéutico entiende mal la letra del médico en la receta y te vende el veneno exacto que acaba contigo en cinco minutos... Pensándolo bien, usted perdone, se trata de poner tu vida en manos del tipo de persona que más desprecias en este mundo: un político. De uno de ellos o de dos o de dos docenas... De lo que decidan estos tarados mañana en el Congreso pensando en sus propios intereses, codicias y luchas de poder, depende tu puta vida... Porque puede ser que la caguen activamente negándose con sus votitos a prorrogar el Estado de Alarma para luchar contra la pandemia por sus cálculos políticos de políticos infames... Vale que les hemos dado esa capacidad y esa autoridad a políticos menos malos, pero también a verdaderos cretinos, perturbados, imbéciles, tontos de baba, parásitos, soplagaitas, canallas, cerdos, hijos de la gran puta y alimañas diversas de delincuentes para arriba y recogidos como auténticas mierdas con pedigrí de todo el barrizal de porquerías ideológicas, complejos de inferioridad y psicosis de castración del que proceden.

Tan ricamente.

¿No eras tú el que renegaba del Estado de Alarma?

Si veo que Pablo Casado y Santiago Abascal están en contra de seguir con el confinamiento, aquí está tu fiel vasallo, oh, señor, confíname cuanto quieras y líbrame de los malignos.

Ayer en un capítulo de los Simpson un brasileño profesor de samba estaba inventando un baile nuevo muy sensual. Cuando le preguntaron cómo era, dijo: "Al lado de mi nuevo baile un polvo es una misa".

Antes que opinar lo mismo que Casado, Ayuso, Cayetana, Egea, Ortega Smith o Abascal, cualquier confinamiento ordenado por un gobierno de izquierdas me va a parecer una dulce orgía democrática con todos y cada uno de los Derechos Fundamentales en los suaves prados de la solidaridad más reivindicativa y libertaria.

Si no se prorroga el Estado de Alarma mañana, y si nos buscan después de tres meses, echándonos de menos porque no hemos ido a comprar a los comercios por fin abiertos de la calle Serrano, nos encontrarán muertos en nuestras casas crustáceas. Marisco rojo para todos.

lunes, 4 de mayo de 2020

COLAS KILOMÉTRICAS PARA COMPRAR "RAYUELA"


No puedo con mi vida...

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (52º DÍA DE CUARENTENA)


Como el Nylon en su momento (el hilo nuevo que unía Nueva York y Londres en su fabricación) o el estraperlo (de los timadores Strauss y Perlo), la pandemia de coronavirus del año 2020 traerá chistes en el futuro con la desescalada (de desesperación y calada, por lo mucho que se fumó en la angustia), el pico de la curva (repitiendo los ya viejos de la "cuadratura del círculo") y las Cuatro Fases del Desconfinamiento (de FAES 0: El gobierno de izquierdas es ilegítimo, FAES 1: El gobierno ilegítimo de izquierdas ha dado un golpe de estado, FAES 2: El gobierno ilegítimo de izquierdas ha dado un golpe de estado y además improvisa malamente, y FAES 3: El gobierno ilegítimo de izquierdas ha dado un golpe de estado, improvisa malamente y tiene la culpa de los miles de muertos que los fascistas provocamos con el saqueo de la Sanidad pública cuando gobernamos por la gracia del Altísimo en los mandatos anteriores). Bromearán sobre nuestros aforos aterrados (como los que pensaban que el cuerpo humano no estaba preparado para soportar los 40 kms/h que alcalzaban los automóviles), nuestras mascarillas de mentira compradas a charlatanes del Este (como las gafas de las azafatas del "1, 2, 3...", para partirse de risa) y el cómico cruce en los carriles bici de señoras con perro, gordos con patinete eléctrico, corredores desfondados, abuelos con Alzheimer y niños perdidos de la mano de Dios y de su padre... A destacar en este último caso las transcripciones que publicaban los diarios digitales de derechas de esos insultos e improperios sin ecualizar, dificultados y distorsionados sobremanera por las mascarillas de mentira y el añadido del 50% del aforo de la terraza más cercana que aplaudía a unos u a otros según indicara el camarero cheerleader con sus bayetas pompones.

Mejor ponerlo en futuro. Porque si pienso que hoy lunes, 4 de mayo, lo que más le preocupa a este bendito país de mierda es el tema de las peluquerías... O hemos alcanzado un punto de histeria colectiva que huele a laca fuerte y rizos a la plancha (como si nos aplicaran un electroshock y nos ardiera el pelo) o es que realmente necesitamos unas mechas y que le vayan dando mucho por saco a Fiodor Dostoievski, caballero...

¡¡Estuvieron a punto de dejar que abrieran las peluquerías durante el estado de alarma!! Las peluquerías, no las librerías. Vale, los dos comercios se dedican al cuidado de la cabeza, pero los calvos pueden seguir leyendo, así que la clientela potencial será siempre mayor del lado del negocio de las cosas que se puedan pasar con un dedo algo húmedo y que no sea una ceja...

¿Quién se puede contagiar antes? ¿Una señora con cardado, que ya tiene pinta de virus, o una señora espeluznada, que también, pero después de leer el Proceso? Las dos. Lo que ocurre es que no tienes que pedir cita para ir a leer el Proceso a una peluquería ni al cardado lo puedes dejar en la mesita de noche con el pasador del pelo de marcapáginas en el capítulo de la nuca...

¿Esto es por motivar la lectura o por motivar un asalto de catedráticos a las peluquerías?

Ayer volvimos a la calle. Subimos la Cuesta de Moyano a saludar a Baroja y en la bajada nos fijamos en la chimenea gigante y con adornitos dentro del recinto enrejado del Ministerio de Agricultura. Los gatos han instaurado la República a sus pies y hasta me dejaron hacer el tonto a través de los barrotes, mitad curiosos, mitad indiferentes. La noche de caza a por ratones se acercaba y aquello era como ver un ratito la televisión con Matías Prats contando chistes en codificado. Al regreso, sorprendimos por la espalda a Don Claudio Moyano meando vengativo sobre los ciclistas, y eso fue todo.

La chimenea está aún en activo (los gatos no son tontos, buscan el calorcito) y pertenece a la Sala de Calderas del ministerio, según Google. Lo que no saben los americanos es que antiguamente esa robusta barra gigante de ladrillo visto la usaba de tampón para latifundios el ministro del ramo, que siendo de Agricultura es lo suyo: "Al tiempo, los mejores ajetes de Antequera", tump, "Con menos riego también me apaño", tump, "Siembra ahora, gañán", tump, "Como no vayas escardando, no sé yo...", tump, "Aceitunas para almazara -barra- Desaconsejadas de aperitivo", y tump.

La ensalada de arriba es por el efecto somnífero, quiero decir saludable, del paseíto de ayer, aunque fueran dos patadas. De Lavapiés a Pío Baroja y de Pío Baroja a Lavapiés... Una distancia relativamente corta, ya, pero llevamos muchos años confinados y le hemos perdido el cálculo locomotor a los trechos...  De la tele al balcón y del despacho a la nevera no sé cuantas veces fue eso...

YA LO VE UNO EN TODAS PARTES...


Juro que pensé que era otra puta noticia más sobre el coronavirus con foto añadida. Con tal de llamar la atención, cualquier cosa, así que no me creo que Melissa González (qué crack) haya elegido esa imagen al azar... En el ABC son expertos en ponerte los pelos de punta aunque luego todo se quede en nada...

domingo, 3 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (51º DÍA DE CUARENTENA)


Bajo la lente del Estado, cada día somos más proporciones, más números, más estadística. Mi cinturón es la barra de partición de un quebrado y soy un tanto por ciento al mínimo que se me desnivelen las gafas si miro hacia el satélite en el balcón. Nos ha salido un brote de mesa extra familiar en las terrazas, nos ha crecido el aforo como un adolescente durante el estirón del 30 al 50 % y puede que se le ponga voz de medio hombre si se pide su primera caña con la distancia justa de seguridad entre la espuma y su primer eructo de aperitivo en la vida. También podemos juntarnos al menos diez en las casas en la Fase 1 cuando tu número de amigos de verdad dejaría desierto ese concurso, esa reunión, porque nunca pasaste de la Fase oral en la que tu madre se comía a todos tus amigos para protegerte, al menos diez en la infancia, con la despoblación que esa gastronomía materna provoca luego a partir de los catorce años...

Con todo, somos los románticos de la cuota de contagios, los ludópatas de las sandías con el número de muertos y las fresas de los curados, los optimistas de Paulo Coelho (¿o era Claudio Moyano?) que nos estamos haciendo impresionantemente mejores con los mensajes en Morse de las palmas y la homeopatía de sonreír a los balcones como si fueran flores de Bach y no macetas del Dúo Dinámico.

Por fin ya todo es responsabilidad nuestra, las amistades, las distancias, las madres, el aforo, la soledad y hasta la esperanza, lo que viene siendo en suma una delegación del gobierno.

Le preguntan a Lola Flores en una entrevista: "¿Qué se morirá contigo, Lola?".  Ella mira fijamente al entrevistador y, tras una pausa, muy seria, responde: "Cosas muy importantes". Ayer vi la misma expresión bailada en un balcón de la calle Argumosa. Un travesti cantaba en playback el I'll Survive desde su altavoz enrejado con luces de árbol de navidad. La gente lo jaleaba realmente divertida, como jaleaban en su momento a Lola Flores cuando se le iba la pinza y pasaba por arte, por raza, por tronío o por genialidad, dependiendo de la crónica y del léxico del comentarista de turno. Lola y travesti, travesti y Lola, los dos-las dos con el ego disparado como en un ataque epiléptico y el ansia de acaparamiento en las caderas como dos amebas hambrientas de público... Ñam, ñam... "Cosas muy importantes"... Ñam, ñam... "Cosas muy importantes"... Igual me equivoco, pero en los contoneos de ese balcón y en los ojos de fiera de Lola Flores había la misma necesidad imperiosa de que les hiciera el amor inmediatamente el Universo en persona, a ver si estaba a su altura esa mierda infinita.

¿Esto a qué venía? Por las delegaciones del gobierno.

Cuando Lola Flores se pone su peluca de intensidades para hablar de algo que ella cree muy importante, hace lo mismo que muchos escritores cuando se suben las gafas y se ponen a mover su bata de cola sobre una subordinada. Una frase, digo. El sentido de la fiesta loca en los balcones contra la plaga tiene la misma épica que la de Lola Flores cuando quería echar a la gente de la iglesia durante la boda de su hija Lolita. Su "irsen" es ahora "venirsen", pero la plaga es la misma, y la peluca de intensidades. Si crees de verdad que contigo se van a morir "cosas muy importantes" y no sólo para ti, de verdad mereces que el Universo en persona guarde tus cenizas para el último pedo de la última estrella moribunda.

¿De verdad te estás metiendo con Lola Flores? El 16 de mayo será el 25º aniversario de su muerte, pero hoy es el día de la madre y todo se junta.

No sé si me ha sentado bien la salida a la calle de ayer. Me sorprendió ver a tanta gente organizada para separarse en la acera como en un Cluedo aburrido, pero también me sorprendí pensando que la chicas estaban mucho más interesantes con mascarilla. Los tíos no. Todos me parecían padres en el parto. La fiesta con la peluca de intensidades tuvo probablemente un pico de audiencia. En catorce días veremos si no tiene también un pico de contagios. El artistazo tiró la casa por la ventana y nos arrojó confeti plateado. El asesino del balcón.

Y un bizcocho con estas manitas (y mi lápiz óptico), mucho antes de la Crisis de la Levadura (como la que tuvo el Juan Sebastián El Cano cuando no lo dejaban salir de puerto por culpa de una sospecha de alijo de cocaína).

I'll survive? Está por ver.

MI RECUERDO DE MICHAEL ROBINSON EN UNAS ESCALERAS


Estudios Picasso en Villaviciosa de Odón. Preparativos para la grabación de una entrevista. Michael Robinson sube confiado unas estrechas escaleras hacia una zona vip donde le aguardan unos refrescos y unos canapés de parte del simpático equipo de dirección del programa. Tengo preparadas una cámara ENG arriba y otra abajo, grabándole ya. Cuando está a mitad de las escaleras, dejo caer desde lo alto una pelotita de colores del tamaño de un balón de fútbol sala, el juguete de un niño. 

     -¡Michael!

El inglés mira hacia arriba, ve venir la pelota, y el entrevistado de chaqueta y corbata se transforma de inmediato en futbolista. La para con el pecho (la corbata), la baja a la rodilla (de tergal), se la pasa a la otra rodilla (también de tergal) y ya la está controlando con el interior de su zapato derecho (¿o fue el izquierdo?), cualquier cosa para que aquella pelota de mierda no tocara escalón...

     -¡Cabrones! -grita hacia arriba.

...Antes se mataba en esas escaleras que aquella puta pelotita se le cayera al suelo, sonriendo con toda la boca... Qué tío grande.

En edición, la broma no duró más de cinco segundos.
¿Llegamos a emitirla? No lo recuerdo. Me acuerdo de él en esa escalera y de su sonrisa feliz tratando de hacerse con la pelota.

Descanse en paz Michael Robinson.

sábado, 2 de mayo de 2020

FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA, A TODO ESTO

UN DÍA DE CÓLERA

Desde Lavapiés, todo lo más que tiraremos hoy por los balcones serán aplausos, cuando antaño fueron ollas de aceite hirviendo y otros objetos arrojadizos no menos capaces de hervirle la sangre al invasor. No creo que fuera un sentimiento patriótico de elevadas miras el que suscitó el levantamiento popular. Los reyes o los infantes o las conspiraciones de palacio de uno o de otro signo no me parece que muevan gran cosa los ánimos por estos lares tal y como se reciben sus señales ahora por televisión, así que puedo aventurar que tampoco moverían demasiado a la revuelta entonces. Lo del 2 de mayo creo que fue más bien una respuesta de bar. Colectiva, pero de bar. A chulos los franceses con estar de paso por España camino de Portugal, a chulos con dejarnos los coches en doble fila y hasta aparcados en batería y en batallones en el Retiro, a chulos vacilando con que van a mover los nuestros correctamente aparcados en el Palacio Real, y a chulos finalmente amagando con llevarlos hasta el parking de la grúa municipal en Bayona con nocturnidad y alevosía... Chulo y medio. O sea, a chulo, chulo y medio: aquí, una respuesta de bar de las de toda la vida ante la bravuconada de un menda, pero que pilló a los franceses fuera de juego y, sobre todo, de parguelas fuera de su barrio, que es lo peor de lo peor. ¿Venir de fuera a tocar los cojones? Vamos, anda.

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (50º DÍA DE CUARENTENA)


Coincide el día 50 de la cuarentena con el Día de la Independencia, qué bien. Muera el invasor. Abajo el cogonavigus.

Por más que miro el listado de cosas que se pueden hacer en esta fase evanescente de la desescalada no encuentro lo mío. Se puede salir a la calle a pasear, a hacer deporte al aire libre, a comprar al supermercado, a la farmacia, a hacer gestiones al banco... Pero no veo por parte alguna que se pueda salir a la calle a nada.

Nos metemos en sus verbos como trampas para ratones y ahí palmamos. Nos metemos en las casillas de su lenguaje, casi por ser educados, pero principalmente por leerles en absoluto avisados de que son redes semánticas para incautos donde acabamos presos de su compartimentación sistemática de un mundo QUE NO ES EL NUESTRO. Al menos no el mío. Se empieza aceptando su lenguaje y se acaba comulgando con ruedas de molino, o sea, su realidad sugerida, y a la postre impuesta, nunca la "realidad real", que no es tan fácil de nombrar.

Yo no paseo. Yo no hago deporte. Yo camino, y ni siquiera eso, me muevo a la que me canta el culo y de vez en cuando busco a los míos, y casi ni tampoco, para echarme unas risas o unas palabras, de costumbre en un bar, en una terraza, pero también se hace vida en los bancos de dormir o sentarse y hasta en la plaza en cuesta o fumándonos un cigarrito en la acera, que tampoco lo he visto permitido en parte alguna...

Porque se nos está ahumando la idea en la cabeza, tal vez después de tanto encierro, de que lo que no está explícitamente permitido está prohibido, peripecia paranoica esta que nos puede llevar al angustioso infinito de las posibilidades no enunciadas y a la posología inversa de la libertad, con el efecto secundario muy capaz de que nos hagamos bicho bola y ni respiremos por no molestar ni despertar más prohibiciones.

Sí, ando un poco encontradizo hoy con el lenguaje, con el sistema y con su puta madre. A ver lo que me desencuentra la invasión esta de las palabras y de los franceses vigus, que doy muy poco más de mí sin Wittgenstein al lado o sin mi cremita de Lacan por las mañanas.

A lo tonto, con mensajitos comprensibles para todo el mundo, nos están reduciendo a sintagmas predecibles y a simples bolitas de varios colores rebotando en su circuito de contagios como si ese fuera el único libre albedrío al que tenemos derecho, al de contagiarnos al tuntún, por descuidados, inconscientes, o sencillamente pasotas, irresponsables o estúpidos de mierda, actitudes en su conjunto a las que ya están llamando indisciplina, desobediencia, insolidaridad y no sé qué otros tacos más con respecto al Estado, mis semejantes y las "actitudes no colaborativas". Que yo no es que quiera contagiar a nadie el virus que probablemente no tengo: yo lo que quiero es que el SISTEMA se olvide de mí un par de siglos, como antes.

Porque no estoy dispuesto. Tampoco podría escribir "indispuesto" sin que desaparezca toda la gente que se acerca al blog asustada por mi indisposición... Porque no estoy dispuesto, decía, a quedarme bicho bola dentro de sus verbos contenedores de órdenes. Y no es temeridad ni insumisión ni hostias. Son sus verbos. Pasear. Hacer deporte. Están muy lejos del peligro real del virus, que ese sí que no entiende de lenguaje. Son esos verbitos los que me están levantando ampollas en la épica.

Buenos tiempos para las palabras súbditas y aborregadas, sí. Magníficos.

¿A que "circuito" debería ser un diminutivo? Y "colapso" un refresco de cola.

Lo que me cuesta a mí escribirlo y lo fácil que le sale a Savater, parafraseando a Thomas Szasz, al menos una parte de lo que quería yo expresar antes tan pobre y alambicadamente:

"El empeño del Estado, ese ogro filantrópico, es lograr que renunciemos a la autonomía personal para disfrutar de su protección sin sentirnos responsables, es decir culpables o amenazados... por nosotros mismos. Del Estado policial de los colectivismos vamos pasando al Estado Clínico democrático, que no impone la ideología sino la curación."

Macarrones ecuménicos para todo el mundo, que no clínicos.

viernes, 1 de mayo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (49º DÍA DE CUARENTENA)



Teleprimero de Mayo, teledía del trabajador. Las manifestaciones reivindicativas contra la nueva esclavitud del teletrabajo sólo han sido telepáticas. En la Gran Fiesta del trabajo han cerrado el hospital de Ifema. Mucha gente en la calle. Digo trabajadores. Los que se quedan sin trabajo y los que había fuera, protestando y llorando. Isabel Díaz Ayuso ha aparecido para hacerse la foto. Había cientos de mascarillas, pero sólo ella iba enmascarada. Y con guantes negros. Una atracadora de película distópica. ¿De dónde les viene a los malos esa gana de significarse siempre?

Si no quieren que la gente pasee está muy bien ponerle un horario. Y lo han hecho, por supuesto. Da igual si es un horario asumible o arbitrario o demencial, con ponerlo ya es suficiente para que no apetezca. Otra cosa es evitar las aglomeraciones. Con lo que nos gusta en Madrid salir a pasear codo con codo de a docenas saliendo de los portales y sin dejar hueco ni en aceras ni en bares, alguien tenía que tomar cartas en el asunto.

El debate sobre los tercios de aforo en los bares no conduce más que a los tercios en sí y vuelta a empezar. Tampoco van a servir los quintos de aforo, los chupitos de aforo o las copas de balón de aforo.

Con todas estas trabas e impedimentos por nuestro bien para que seamos felices a la antigua manera, espero que luego no se extrañen de que nos tomemos la esperada vacuna cuando aparezca como se tomaban la Poción Mágica Asterix y Obélix... Porque luego se van a dejar los municipales, policías, inspectores o los exigentes contadores de aforo las sandalias vacías en el suelo del primer papirotazo con que los pongamos a volar lejos de las puertas de los bares...

-¿Qué te preguntaba ese tonto para no dejarte pasar dentro?
-Que si estaba vacunado. Que le enseñara el certificado. Que lo demostrara.
-¿Después de todo lo que hemos pasado no ibas a tomar la vacuna?
-Pues eso.
-Están locos estos romanos...

jueves, 30 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (48º DÍA DE CUARENTENA)


Ayer Juan el Loco tuvo una sesión parlamentaria consigo mismo de más de una hora. A voces. En sonido envolvente, ahora que tenemos todas las ventanas abiertas. Creo que anda algo celoso de J., que ha vuelto hace una semana del "colegio" y ha ocupado su banco en excendencia frente a nuestro portal. Venía lustroso y sosegado, casi sin panza, pero parece que tardó media hora en recuperar su aspecto barrigón y rumiante de siempre. Si regresas a Lavapiés, aunque sea un minuto, ya te has saltado todos los horarios y todas las medicinas para la esquizofrenia. No sé cómo ha recuperado su cama de calle de toda la vida, pero vuelve a dormir y toser en su chaflán comercial. En su ausencia, supongo que Juan el Loco se había hecho algunas ilusiones con el barbecho, aunque él lleva un tiempo durmiendo y comiendo en sagrado en una chica de acogida que también es un piso con perro. Se ve que ayer tuvo sesión de control al desgobierno y le salió el Castelar fumado que lleva dentro. A voces. Por la noche, sobre las nueve, dos chicas de alguna ONG saludaron a J. en su escaño en excedencia y le alcanzaron la cena en tarteras de plástico. Como Juan el Loco lo viera desde el balcón de su perro de acogida, hoy tenemos moción de censura.

¿Hasta dónde me va a apetecer pasear el sábado 2 de Mayo? Arrancando una página cada diez pasos, hasta donde me llegue "El Miedo a la Libertad", de Erich Fromm.

Y otro peor que él había, pues a su zaga, y recogiendo las cáscaras de libro que él tiraba, otro más pobre le seguía...

No sé si alguien sabe cómo se producen los nuevos contagios en Madrid, pero son muchos. Demasiados. Incomprensibles. Con todo el mundo confinado, debe de haber un pasillo secreto de la muerte en algún supermercado o un cajero automático serial killer todavía sin detectar. Una Parca del Estornudo inaudible... Una Dama del Contacto con agradables dedos como de brisa... Un Solidario Paseante que al cruzarse contigo te dice con un gesto cómplice y amable que tienes algo en la nariz y Tú te Tocas la Nariz...

Los Técnicos del Ayuntamiento que antes ponían las multas a los locales por exceso de aforo (no cuando los clientes rebosaban y salían por las rendijas, sino cuando a ellos les salía de los cojones) ya se han comprado dos chalets a cuenta cada uno ante las maravillosas perspectivas de la vuelta a la post normalidad. Hablo de las sanciones relativas al 30% de aforo y lo relativo que puede ser un aforo al 30% si no me aforas antes mi comisión Vista Cansada y mi mordida Vista Gorda.

Es sabido que en tiempos de peste la corrupción lo domina todo.

El 2 de Mayo, nuevo Día de la Independencia del Paseante, más de uno se pillará una bonita sífilis.

Mi profecía respecto a los Técnicos del Ayuntamiento puede que haya preocupado a más de un dueño de local. ¿Cómo podrán reconocerlos de lejos? ¿Se les distinguirá de los inspectores secretos de la Guía Michelín post pandemia 5 PCRs? ¿Cómo es un Técnico del Ayuntamiento que viene a joderte la terraza si no le das lo suyo?

Todos llevarán la mascarilla de Darth Vader.

Todos te dirán por gestos que tienes algo en la nariz.

miércoles, 29 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (47º DÍA DE CUARENTENA)


Hay un meme circulando por ahí que más o menos dice que en un país al que hay que explicarle todos los años cómo comerse las uvas en nochevieja, pinta chungo lo de las instrucciones para la "desescalada" en cuatro fases... Y tanto. Me quedo perplejo con las cosas por las que pregunta la gente: las peluquerías y los kilómetros que pueden correr los deportistas... Y no hagamos un ranking, que el pobre Fernando Simón tuvo que hablar del sudor de los corredores y de la distancia de seguridad...

En momentos así es cuando me vuelven a dar por saco la salud, el deporte y el pelo bonito.

Por tener, yo tengo preguntas más absurdas que las capilares y sudoríparas.

¿Puedes pasear silbando? ¿Puedes sentarte en un banco sin estar moribundo? ¿Puedes quedarte mirando pasar coches sin que te detenga la policía por pirado? ¿Puedes visitar a un amigo en su casa sólo por el gusto de visitar a un amigo en su casa, habrase visto con la que está cayendo? ¿Puede un amigo visitarte en la tuya sólo por el gusto de visitarte, habrase visto con la de muertos que van? ¿Hay que disimular que estamos contentos por estar vivos o hay que llevar las manos en los bolsillos y la mirada triste? ¿Podemos pararnos, del verbo estar quietos, infinitivo quedarnos en la acera sin molestar a nadie, tres amigos en un triángulo equilátero de dos metros por cada lado, y charlar de lo que nos dé la gana e incluso reírnos, madre de dios, reírse, del reflexivo descojonarse? ¿Se puede mascar chicle sin haberlo comprado en la farmacia?

Entre el 11 y el 28 de mayo podrían sacar las terrazas al 30 % de su aforo.

El aforo ya está localizado. Lo hemos amenazado de muerte y no dirá nada.

El 30 % de las sillas ya está marcado con sangre y con huesos de nuestros enemigos a la espera del gran día.

¿Habéis leído "El Señor de las Moscas"? ¿Habéis visto la película?

Los niños como nosotros regresan así a la civilización...

martes, 28 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (46º DÍA DE CUARENTENA)


Hay peculiaridades de la "estancia" del virus en España que algún día podrán explicarse. Es cuestión de tiempo y pararse a investigar. ¿Por qué aquí y no allí? ¿Cómo de repente así y no asá? Por edades, por comunidades, por sexos, por ocupaciones o por cordilleras... Peculiaridades españolas que nos diferencian de las italianas, las francesas, las alemanas o las guatemaltecas, por ejemplo. La más dolorosa de todas ellas es la muerte en el frente de nuestros sanitarios. No iban protegidos, y lo sabían, pero iban... O iban mal protegidos, y lo sabían, pero iban... Otros no menos valientes pensaban que iban protegidos, también fueron, y también murieron... Pese a las mascarillas "nuevas", no iban protegidos en absoluto: llevaban las gafas de las azafatas del "1, 2, 3...",  sin cristales, mientras eran los responsables políticos los que sonreían a cámara todo el rato luciendo muslo de Consejería o de Departamento de algo.

No sé si es una máxima de las películas del oeste o lo leí en alguna novela negra de ex policía alcohólico y de mujer fatal (porque es un tío con peluca): Puedes llevar una pistola cargada; puedes llevar una pistola descargada; lo que no puedes es llevar una pistola sin saber si está cargada o descargada...

Como vamos a salir muy cambiados de todo esto, propongo una fiesta caníbal con su barbacoa gigante y todo para comernos por los pies a los responsables políticos de la muerte de nuestros sanitarios.

Esperanza Aguirre dice ahora que ella no recortó en hospitales, que hizo doce. Esperanza Aguirre, la que se encaró mascando chicle y rodeada de guardaespaldas contra una enfermera en huelga contra los recortes que no hizo...

Hannibal Lecter escupiría el bocado de inmediato y pediría el libro de reclamaciones.

Por otro lado, leo que Erika Mejía, una hondureña, tiene al personal sanitario de Guadalajara y de Puerta de Hierro luchando por su vida con traslado en helicóptero y escolta policial incluidos para conectarla a un respirador y a un exclusivo pulmón artificial de última tecnología y que haga la función de sus pulmones destrozados por el coronavirus. "Debe de ser alguien muy importante", comentaban a su aparatosa llegada a urgencias. Por supuesto que es alguien muy importante. Una cuidadora de dependientes con sus tres hijas pequeñas todavía en Honduras. Las tres palomas que tiene tatuadas en su muñeca son ellas.

No quisiera cruzarme hoy con el careto de ninguno de esos políticos con el muslo sonriendo en la cara. Con ninguna de esas políticas de escupir el bocado.

El mejor mollete de Antequera, paradójicamente, en Mairena del Aljarafe, Sevilla, Cafetería Descubrimientos 3, abierta desde las 5:30 a:m. Gorriones en terraza, enfermeras del ambulatorio y cuadrilla de barrenderos sordomudos sevillanos con el primer cigarro (también las enfermeras) y el primer cafelito. Antes de cerrar el mollete de jamón con rodajas finísimas de tomate-tomate, dorar por encima con un buen chorro de la aceitera que tiene dentro una cabeza de ajo como el hueso cuqui de Dios en formol.

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NOTA (19 / 5 / 2020)




lunes, 27 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (45º DÍA DE CUARENTENA)


Día feliz ayer para todo el mundo, incluso para los fotógrafos que fotografiaron aglomeraciones inverosímiles de padres y niños y todos revueltos promiscuamente en las plazas cuando, a lo mejor, el único problema que había era de "perspectiva", no de violaciones de la distancia de seguridad. Quizá esa foto hubiera sido menos alarmante desde el aire, donde se ve la distancia exacta de los virus con patinete y de las bacterias pater familias entre sí. No lo sé. Me callo si realmente estuvieron más juntas que nunca esas criaturas, pero creo que me voy a enfadar bastante si lo que hay es muy mala intención a la hora de interpretar las putas fotos. Y digo "putas fotos" en plural cuando solo conozco "una", en singular, eso sí, enviada y reenviada desde mil sitios. Ah, que el agravante es que era domingo... Perdón, es cierto, los padres pierden la cabeza los domingos y tiran a la basura de un plumazo más de cuarenta días de confinamiento aguantando como valientes y luchando con sus hijos codo con codo. Putos domingos. Nadie es responsable de lo que hace una tarde de Domingo, que decía Óscar Wilde, creo... ¡Qué va a saber un tío sin niños!

El nivel de intoxicación del "aire informativo" llega a grados de  pestilencia. Nada parece ser cabal. Hasta damos por bueno que no coincidan en absoluto los datos que entregan las comunidades autónomas y los que proporciona el gobierno. Nos parece aceptable. Cosas que pasan. Cachis la mar, que por culpa de burocracias y papeleos distintos, no sepamos exactamente cómo está siendo en cifras esto de la pandemia. Aceptamos la desinformación y la desorientación como si no clamara al cielo...

¿De verdad nos estáis diciendo que nuestra libertad depende de un criterio de más o de un criterio de menos en un despacho de un edificio acristalado de Euskadi, Madrid, Barcelona o Andalucía?



domingo, 26 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (44º DÍA DE CUARENTENA)


Llevo despierto desde las cinco de la mañana. Ningún ruido en la calle. Ni entonces ni ahora, que salgo al balcón a respirar un poco de esa luz gris de domingo que he visto por la ventana del despacho, mucho menor que la luz histérica de la pantalla del ordenador. Pote de café negro bien cargado sin azúcar y un cigarro también negro y fuerte para ver la calle vacía acodado en el antepecho del balcón. Soy un guardabosques miope, un farero de agua dulce a punto del tercer sarcasmo comparativo cuando oigo el ruido atronador abajo... Son dos niñas con cola de caballo subiendo la calle sobre dos minúsculos y ensordecedores patinetes, las hermanas veloces con su madre detrás, empujando un carrito de bebé también estrepitoso, el hermano pequeño y aún dependiente en su vehículo lunar a tracción materna... Casi se me cae el cigarro de las manos. Voy a aplaudir desde arriba. El corazón a cien y estoy a punto de aplaudir desde lo alto, justo en la vertical de esa familia Robinson que pasa por debajo cuando una de las niñas increíbles se detiene y grita, volviendo la cabeza hacia su madre:

-¡¡Estamos solas en la calle, mami!! -y se descojona.

Veo cómo se aleja la familia feliz sonora y cómo desaparece en la esquina de Argumosa. Yo también me siento feliz y sonoro, respiro profundamente, y regreso adentro a escribir esto. En cuanto vuelva a escuchar a otro niño feliz y sonoro en la calle mando a la mierda este diario... ¿En serio? Calada al cigarrillo... Lo que te gustaría es ser ese niño abajo... Ahora te toca estar arriba, de guardabosques miope, pero mucho más feliz y sonoro que antes. Irá pasando la mañana y pasarán millones de niños supervivientes por debajo. ¿A qué altura de niño alegre vas a comenzar a aplaudir? Hoy es el primer domingo del final del fin del mundo.


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PAPÁ ESTADO CUIDA DE TI Y NO DEJARÁ QUE TE ENGAÑEN


Gracias, Manel. Gracias, eldiario.es