lunes, 6 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (24º DÍA DE CUARENTENA)


La peste siempre ha sido un buen caldo de cultivo para los fanatismos religiosos. En la pila de agua bendita de las iglesias -no se negará su condición de buen caldo de cultivo- se han sacramentado y multiplicado enfermedades de todo tipo, tanto por contagio físico como por contagio espiritual. Las liendres invisibles de Dios han aprovechado así para cursar con sintomatología muy diversa y entretenida, y no han sido poco comunes en los creyentes los delirios metafísicos, las fiebres de trascendencia y los sarpullidos de arrepentimiento, manifestaciones corporales y anímicas que los han abocado a los primeros auxilios de un confesionario y derivado a especialistas juramentados con bata-sotana que han aprovechado para recetarles soto soborno las medicinas nefandas con las que los Vaticanos de turno se han hecho y seguirán haciéndose cada vez más ricos y poderosos. El cura, el especialista juramentado, recibe a cambio una minucia de viaje a todo plan con su monaguillo favorito a Roma, por ejemplo (con excursiones pederastas, digo pedestres, y pulseritas de todo incluido, hasta las vaselinas de importación), y el altar mayor de su iglesia recibe otro sagrario de oro, éste más gordo y con pedrería en las tejas de la caseta del perro. Así que en tiempos del Coronavirus y en temporada alta de milagros, como lo es la Semana Santa para los cristianos, mucho más y mejor incluso saltándose el rito contaminante del agua bendita... La prohibición de que los charlatanes orlados y los vendedores de humo profesionales salgan a las calles a pastorear ilusos no les ha impedido hacerlo desde los balcones o en streaming atrincherados tras sus altares monitorizados y con una wifi todopoderosa, como Dios manda, para paliar las bancadas vacías por ley. No sé cuantos miles de multas llevan ya puestas por Andalucía, que es a lo que quería referirme todo el rato... Incluso los han pescado celebrando misas clandestinas dentro de alguna iglesia. Lo de "pescar" va con intención, por si alguno se identifica, peces mediante, con los símbolos de San Pedro y San Pablo y los grafittis originarios de las catacumbas. A este tenor, los Borrachos, la otra secta con lugares sagrados de culto como los Cristianos, también han sido "sorprendidos" practicando sus rituales en sus catacumbas particulares con tragaperras y licores contra la "Ley Seca" y la suspensión de la "Libertad de Reunión". Pongo lo de "sorprendidos" entre comillas porque los chavales solían tener la música a todo trapo y porque la contraseña para acceder a la liturgia de su interior era más propia de una viñeta de Astérix y Obélix o de Mortadelo y Filemón que de una organización seria.

Con todo, yo estoy con Astérix, Obélix, Mortadelo y Filemón.

Y más hoy. A pesar de la crónica de la muerte anunciada de Jesucristo esta semana, que ya es un desahucio que se repite año tras año, el COVID 19 retrocede con datos en España. También en Italia. Falta mucho para arrojarlo fuera del todo, pero el camino elegido es el correcto, esa pelea que mantenemos casi en paralelo italianos y españoles... Los miles de muertos que dejaremos en los arcenes quizá ayuden a que otros países se orienten correctamente en lugar de mirarnos con asco por encima del hombro.

Una de las tareas que hay que plantearse de cara al fin de la cuarentena y a su escalonamiento es qué hacer con los contagiados asintomáticos, los "washington" que decía Javi. Ahora mismo, y con caritas de estar más sanos que una pera, pueden contagiarte el coronavirus sin ellos saberlo con solo preguntarte la hora... Y parece que se van a necesitar millones de tests para que el Carita de Pera que te pregunta la hora sepa que está contagiado y que, hasta que no expulse naturalmente su carga vírica, es una jodida y sonriente bomba andante. Eso sólo para identificarle... Ahora la disyuntiva que sobreviene con Carita de Pera es una cuestión de ética política (?) y de talante democrático: ¿a Carita de Pera se le obliga a confinarse los días que haga falta hasta que se le gaste el bicho en algún polideportivo o en algún hotel de parte del gobierno, o dejamos que el confinamiento sea opcional, esto es, a su libre albedrío, y que él solito se confine voluntariamente en su casa o donde él diga sin mayores vigilancias ni coacciones, hasta que le desaparezca la carga vírica igualmente? ¿Y si no le da la gana al Carita de Pera? ¿Y si promete salir lo menos posible, porque otra prórroga de cuarentena, ahora doblemente estricta y vigilada, no le viene demasiado bien a estas alturas del año? Me da pena ese chaval y el dilema al que se va a enfrentar. Más que nada, porque Carita de Pera puedo ser yo perfectamente. O tú, que me estás leyendo...

Voy a abrirme una cerveza. No quiero aplaudir en el balcón con Carita de Pera... Angustiado.


LA ESTREMECEDORA POSIBILIDAD DE UNA MUTACIÓN AÚN MÁS DAÑINA DEL CORONAVIRUS


Humor infantil, sí, ¿qué pasa?

domingo, 5 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (23º DÍA DE LA CUARENTENA)


Históricamente, lo más entusiasta que ha hecho Lavapiés desde sus balcones ha sido echarle aceite hirviendo a los franceses y mamelucos que nos estaban invadiendo con mentiras y argucias diplomáticas de parte de Napoleón. No fue un arma decisiva, pero sí escaldó consciencias en un lenguaje que todos podían entender... Cuando acabe esta invasión de los minicuerpos (invasión al fin y al cabo, y con malas coronas también de por medio), propongo un desfile a caballo de todo el personal sanitario de Madrid por la calle Argumosa; desde los balcones los rociaremos debidamente con spray de gintonics fresquitos a ritmo de algún chotis y les soltaremos aguerridos piropos retrecheros con las venas del cuello hinchadas como rabos de lagarto, que a mí los aplausos ya me están sabiendo a poco... Definitivamente, esos chavales y chavalas están aplanando la curva a costa de su propia salud.

La nueva prórroga, y el aviso ominoso de otras que vendrán, hace que el futuro se difumine como el horizonte en un cuadro de Turner. A ese lienzo inglés le pegas un chifarrazo de gel desinfectante y te queda en presente español chorreado. Presente de indicativo de manchurrón estupefacto, blanqueado e impresentable, de puro lloroso. Por intentar "verbalizar" la sensación. Porque el Horizonte de Ultimidades de los estructuralistas no parece muy buena perspectiva para ilusionarse con el final del confinamiento. Habrá que darle un halo de poesía a todo, un barniz, o nos va a entrar la melancolía... Hablando de barnices poéticos y de disolventes, ya puestos, los místicos no sólo lograron salir de sus casas, sino que también salieron de sí mismos, ya puestos también, y lo hicieron a base de éxtasis, que etimológicamente les venía que ni al pelo, como a los mamelucos nuestro aceite hirviendo, y que creo que muchos están usando hoy en día con el mismo criterio de transporte fuera de sí y de las cuatro paredes de su casa en la noche oscura del alma, que es cuando quitarle el sonido por fin a la tele de pago equivale al silencio de Dios.

Hemos entrado en bucle. ¿San Juan, Santa Teresa, Santa Teresa, San Juan..? No. Hemos entrado en bucle porque hoy volveremos a comer filetes rusos. Habría sido estupendo meter aquí algún San Jacobo, pero está muy feo mentir en los diarios, aunque LA RAZÓN y el ABC lo hagan todos los días, o sea, también a diario.

DOMINGO DE RAMOS 2020




Jesucristo es recibido con palmas.


Jerusalén estalla de alegría.


Y todo el mundo se echa a la calle para celebrarlo.

sábado, 4 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (22º DÍA DE CUARENTENA)


Prorrogan la cuarentena otros quince días más. Al protagonista de "El Proceso" le daban mas esperanzas, aunque imagino que a Kafka esta decisión del gobierno le habría parecido una vuelta más en los coches de choque. Un cascabelillo, el checo.

Un día ideal para el hedonismo, el sábado. Lástima que sea de Dolores. Como el siete de Julio en los San Fermines, el Sábado de Dolores debería ser la Fiesta Grande de los anestesistas. Buena especialidad médica, aunque la que está destacando por su labor en esta pandemia parece que son los "intensivistas". Yo tengo algunos amigos así, intensivistas, sobre todo a partir de alguna copa de más.

Quince días más en la cara oculta de la luna, pero por fin menos muertos en las cifras después de siete días macabros. ¿Nadie se lo dijo a Aute? La noticia me ha llegado por wasap esta mañana. Esas cosas no se cuentan por wasap, joder... Pobre tío. Cuando salió del último estacazo hospitalario su familia contó que había quedado muy tocado físicamente, pero que parecía feliz. Sonriente, ajeno y feliz. Espero que no se haya dado cuenta del... tránsito. O si lo ha hecho, que haya sido indoloro, instantáneo... Cómo me acuerdo de la entrevista que le hicimos en su casa hace cuatro años para el documental de Manolo Tena... Amable, divertido, lúcido, educadísimo, siempre con su cigarrillo cerca, sentado en un taburete en su estudio de pintor... Me fascinó. Normal que me dejara olvidada mi libreta de apuntes... Quedó todo grabado, claro, pero mi libreta prefirió pasar la noche en esa habitación mágica llena de pinturas, pinceles, bocetos, bastidores, esculturas y cuadros sin terminar... Fui a recuperarla a la mañana siguiente a su caserón en Madrid, por Fuente del Berro. Ya le habían avisado de la productora y salió a dármela con una sonrisa apurada en la puerta. Por ese tiempo yo gastaba una libreta negra y gorda como ella sola, sucia, estropeada, llena de pintarrajos y dibujos por todas partes... Sé que no la había abierto para curiosear y sé que tenía la sonrisa apurada por si yo pensaba que lo había hecho... Si me hubiera importado, habría sido por vergüenza, no por otra cosa... En el montaje del documental, Aute apenas si sale unos segundos, pero el equipo y yo fuimos felices durante las tres o cuatro horas de grabación escuchándole hablar de música, de arte y de poesía sin darse la menor importancia, con una sabiduría suave de catedrático en mangas de camisa. Por supuesto que podíamos fumar allí dentro. Faltaría más, nos dijo. Pero sólo fumé yo, cómplice, feliz como digo, y creo que también mi libreta, ella con sus propios planes.

El tarado de Salvini quiere volver a abrir las iglesias en Italia esta Semana Santa y lo ha dicho públicamente. ¿Eso no viene a ser como la preparación de un atentado? ¿Un atentado terrorista en grado de tentativa? La policía debería intervenir. No veo diferencia entre lo de Salvini y lo de pillar a un tipo en su casa ajustando los fulminantes al detonador de un artefacto casero: los dos quieren matar a un montón de gente. La excusa que tenga cada uno me la trae al pairo. Cárcel para los dos.

Fieles aplausos en los balcones a las ocho. Creo que con el tiempo vamos a echar de menos el grito de "¡Vamos!" del vecino de enfrente, a la izquierda, arriba en el balcón final de su bloque. ¿En serio? Sí, lo echaré de menos. Ese tío grita "vamos" de verdad. Cuando pase esto, si me lo encuentro en la calle, puede que él no me reconozca, pero yo a él sí. Y estaré tentado de darle un abrazo también de verdad.

Lo más probable es que yo supere la tentación y que él se sonroje si algún otro vecino le recuerda el mítico "vamos" desde su casa, el que esperamos todas las tardes: "Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas", el único refrán que han inventado los norteamericanos, esos pobres capullos que a estas horas están cayendo como chinches y que han declarado como actividad esencial, ESENCIAL, que las armerías sigan abiertas durante el confinamiento.

Como las farmacias.

"Lo comido por lo servido", un refrán español.

TRAS UN AÑO DE SILENCIO, DOS CRÍTICAS RECIENTES A "HOLA, MELÓN"


LOS DIABLOS AZULES

El paraíso en Lavapiés

  • En tiempos inquietantes resulta bien oportuno meterse en una fábula inventiva que trae algo de fiesta y de esperanza, como Hola, Melón
  • No sigue Cristóbal Ruiz un realismo fotográfico sino que su transcripción de la realidad tiene trazos deformantes, algo quevedescos, algo valleinclanianos

Publicada el 03/04/2020 a las 06:00Actualizada el 02/04/2020 a las 19:05
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Tercer viernes de confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Para que no flaqueen las fuerzas, los colaboradores de Los diablos azules vuelven a proponer 

Tercer viernes de confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Para que no flaqueen las fuerzas, los colaboradores de Los diablos azules vuelven a proponer lecturas que sirvan de compañía durante la cuarentena. Aquí puedes leer todas las recomendaciones de este número y aquí, los contenidos de números anteriores. 
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Llevaba tiempo pensando en comentar una de las novelas más frescas y creativas entre mis lecturas del año pasado, Hola, Melón (El grifo del Rompeolas), del malagueño afincado en Madrid Cristóbal Ruiz. Estos días graves y raros que vivimos me impulsan a cumplir el retardado propósito porque en tiempos inquietantes resulta bien oportuno meterse en una fábula inventiva que trae algo de fiesta y de esperanza y elude el dramatismo dostoiveskiano y la trompetería apocalíptica.
No distorsionaría mucho la trama argumental de Hola, Melón (editorial EDA) si definiera su historia como un relato galdosiano aderezado con imaginería de Macondo y trazas de fanta ficción. O, si se quiere, emplazable entre El Señor de los Anillos y La verbena de la Paloma, como dice la cubierta. Cristóbal Ruiz enfoca el objetivo de su cámara en el barrio de Lavapiés. La cámara saltea con ritmo narrativo rápido instantáneas de la diversidad social de ese escenario madrileño: amplio censo de oficios menestrales, representantes de su paradigmática condición multicultural y multirracial, parados, okupas, yonquis, emigrantes de diversos países, grupos mafiosos, traficantes de drogas, niños pijos, policía que patrulla desde el aire con un espectral helicóptero… La película colectiva recoge también datos testimoniales: la corrupción política, la especulación, diversas instituciones, la actividad comercial, los medios de comunicación locales (un periódico ácrata y una emisora de radio subversiva a bordo de un coche)…
Todo ello se emplaza en un escenario de minutísima exactitud costumbrista, con detalles ciertos en los nombres abundantes del callejero real y de comercios reales. El efecto inevitable es un puzle urbano por donde discurren vidas azacanadas, menesterosas o abandonadas que llevan consigo temores, precariedades, rebeldía e ilusiones. Pero no es una historia inconexa de estampas sueltas sino que el autor las organiza en torno a unos pocos ejes vertebradores. Uno es un niño huérfano de terrible infancia ("mis padres me abandonaron en un contenedor de basura nada más nacer") y abrupto despertar a la vida ("El primer regalo de Reyes que pedí fue un gintónic"), apodado Melón, que mantiene una emocionante relación epistolar con un soldado español destinado en los Balcanes. Otro es la anunciada manifestación de protesta por la muerte del portero de una discoteca, emigrante cubano. Y uno tercero, tan importante que ocupa la ilustración de la cubierta del libro, el grifo del Rompeolas mencionado en el subtítulo. Se trata de un bar que sirve de lugar de encuentro a los personajes (con una función parecida a la del café de doña Rosa en La colmena de Cela) y en cuyo mostrador se alza como un icono el águila del grifo de cerveza de un metro largo de alto.
Hola, Melón contiene un retrato dinámico de Lavapiés. Las vidas de sus habitantes se entrecruzan. Los personajes arrastran las inquietudes y problemas del vivir cotidiano. Sus acciones tienen un cariz fuertemente individual. Pero, a la vez, sirven de soporte a un retrato colectivo de carácter testimonial. Las penalidades del conjunto social alcanzan una gran fuerza. La novela en su conjunto tiene casi el aspecto de un reportaje periodístico de actualidad. Ahí están los resultados de la crisis financiera de 2008 en forma de privaciones materiales, en un precariado angustiante o en el problema de la vivienda. También queda constancia de otros rasgos sociales que afectan a la ética, como la discriminación racial o el menosprecio de los indigentes. Algún dato apunta con tono de denuncia a la ideología: las amenazas de la derecha municipal de suspender el periódico local por sus informaciones críticas.
Pero no sigue Cristóbal Ruiz un realismo fotográfico sino que su transcripción de la realidad tiene trazos deformantes, algo quevedescos, algo valleinclanianos y un tanto salidos del sueño y la duermevela. Y, sobre todo, toda la rica materia humana y anecdótica está filtrada por el humor. Algunos personajes resultan a propósito un tanto estrambóticos. Y algunas situaciones, cercanas al esperpento. Lavapiés se refleja en los espejos del Callejón del Gato. Las hipérboles toman el relevo a los hechos comunes. La historia novelesca global constituye una juguetona distorsión hiperbólica de la realidad corriente.
Todo ello le da a Hola, Melón una impronta creativa muy fuerte. El autor apuesta a fondo por el juego de la invención, pero no solo en el anecdotario. También lo hace en el lenguaje, de una extraordinaria riqueza coloquial y de una sintaxis sin rigideces académicas para buscar un máximo de expresividad que revelan infrecuentes cualidades de auténtico creador verbal.
En la nota preliminar de la novela Cristóbal Ruiz califica Lavapiés de "poderoso barrio embrujado". Existe sin duda una identificación vital, emocional, entre el autor y el escenario de su enloquecida y simpática obra. Ello resulta, a la postre, definitivo para calibrar su sentido. Se encuentran en Lavapiés violencias, dolores y miserias. Remite la novela, en alguna medida, al Madrid de La lucha por la vida. Pero al contrario que en el fresco barojiano, en Hola, Melón también hay alegría y toda su historia está impregnada de un radical vitalismo. No es Lavapiés una plaza fuerte de la dolorosa miseria contemporánea. Se nos muestra, en realidad, con la imagen poderosa de un reducto de libertad. Algo cercano al paraíso. Este canto a la libertad no supone evasión. Al revés, implica contribuir con un talante libertario a la protesta contra el mundo gris, opresivo y desigual que ha generado la sociedad actual.
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Santos Sanz Villanueva es crítico literario y catedrático de Literatura española de la Universidad Complutense de Madrid.




Cristóbal Ruiz. EDA, Benalmádena, 2019.
Hola, Melón (El grifo del Rompeolas)
Por Albert Torés


A estas alturas sería un caso preocupante aunque no tan raro, si la crítica no hubiese reparado todavía en la singular escritura de Cristóbal Ruiz. Indiscutible renovador de un estilo surrealista y pícaro absolutamente necesario en nuestro panorama literario nos entrega una novela plena de aciertos y que cumple con la función básica de la narrativa. Una novela sabiamente dislocada que bebe de nuestra tradición novelística más castiza. De personajes excepcionales, originales y mordaces que retratan las miserias y grandezas de la naturaleza humana con la presencia recurrente del barrio de Lavapiés. Un crisol emocional repleto de polifonías recurrentes.

EL LINDO PIAR DEL SER HUMANO CONFINADO EN SU JAULA DE ORO


¿De verdad que no escucháis su agradable canto horrísono? Yo sí.
Otro día hago el gif con el logo de Wasap, que tanto monta...

viernes, 3 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (21º DÍA DE CUARENTENA)


La bonanza climatológica acompaña para iniciar las vacaciones de Semana Santa más recogidas de nuestra historia, concretamente en un clínex arrugado. Hay controles policiales y tanquetas del ejército que impiden el acceso a vuestras segundas residencias y tampoco vale que os acordéis de vuestras madres precisamente ahora.

El meme a todas luces sevillano que circula por la red y que dice más o menos así: "Va a tener la cosa tan mala hostia que este año no llueve en Semana Santa".

Al segundo estornudo de Jesucristo en el calvario los romanos saldrían hoy zumbando. Buena oportunidad para cantar saetas del Dúo Dinámico desde los balcones. El Domingo es el día perfecto. Domingo de Ramos. Debería estar todo lleno de palmas.

No sé si Jesucristo resucitará cuando le toque. Puede que lo incineren incluso antes de saber las causas de su muerte. No está el gobierno para desperdiciar un test de coronavirus en un extranjero. Corona llevaba, así que no hay más que hablar.

Y contra la puta versión diabética del I will Survive del Dúo Dinámico, la mierda líquida de "Resistiré" y su expansión pandémica por todas partes, la versión más acorde con estas fechas y con la mala hostia que estoy, que estamos incubando, el RESUCITAO de Los Enemigos en la voz de Josele Santiago...


RESUCITAO

Resucitao
Nunca estaré de vuestro lao
Nací entre ruinas perdido
Aturdido y despistao
Pero después de tantos años
Aguantando destrozao
He resucitao
Nunca estaré de vuestro lao.

Y sin más
Vuelvo del más allá
No me creo nada
No me dé usted la brasa más
Usted bien sabe
Bien sabe usted
Que las llaves
No están donde dice que están

Pues sepa usted
Que yo no estoy dispuesto
Y que si le cuento esto
Es porque está más pringao que yo
Conozco su mierda de gesto
esto ya lo sé esto ya lo vi
Me abro de aquí
Aunque sea con lo puesto

Resucitao
Nunca estaré de vuestro lao
Nací entre ruinas perdido
Aturdido y despistao
Pero después de tantos años
Aguantando destrozao
He resucitao
Nunca estaré de vuestro lao

Y no intentéis buscarme...


Que estés bien de salud al recibo de esta, Josele, y guárdate de tus semejantes, ahí por Guadalajara respirando tomillo y bebiendo buenos vinos, que probablemente no son iguales que los míos, digo los semejantes, aquí por Lavapiés y respirando impotencia.

Hala, a lavarse las manos con jaboncito de olor y mirarse en el espejo con gesto épico.

HASTA QUE EL NARANJITO TARADO DESPIDA A ANTHONY FAUCI...


Anthony Fauci, arriba, el homólogo norteamericano de nuestro Fernando Simón para coordinar la pandemia en EEUU... Con la diferencia de que este hombre da sus ruedas de prensa junto al Agente Naranja Tarado, su jefe directo, y tiene que estar llevándole la contraria continuamente a causa de las sandeces de botarate que suelta el IMBÉCIL también continuamente. Está amenazado por la ultraderecha de ese país y nadie da un centavo por su cabeza, pero ahí sigue Fauci, descendiente de italianos, más apretado que los remaches de un submarino, poniendo profesionalmente los points sobre las íes y sin saltarse la verdad científica por más que los lameculos que le rodean se remuevan inquietos en la tribuna junto a él cada vez que le da una colleja seca y argumentada al zanahorio de los rayos uva más tonto que una berza que tienen por presidente de pago y maniquí balbuceante en el escaparate de súper bobos peligrosos que en el mundo han sido y en Norteamérica más... No creo que permanezca mucho en su puesto, pero por cada día que aguante Fauci pueden ser miles las vidas que salve dentro del desastre de cientos de miles de muertos que se avecina... No quiero frivolizar con esto, pero cabrían las apuestas... Mientras dure el hombrecillo heroico, los norteamericanos tendrán a alguien responsable capeando la tempestad y afrontando las ineptitudes previas del Calabacín Disminuido. Cuando nuestro hombrecillo caiga, comenzarán los tiroteos en las calles. Ojalá me equivoque. 

EL ÚLTIMO DE LA NUEVE, RAFAEL GÓMEZ: UNA CARICATURA ESPLÉNDIDA

"RAFAEL GÓMEZ, LA NUEVE!!!"
De Sciammarella, por supuesto. Gracias, maestro.

jueves, 2 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (20º DÍA DE CUARENTENA)


Priapismo en las estadísticas. Una enfermedad tan chistosa como letal. Erección inaplanable en las cifras de nuevos contagios y de muertos. No logro ver los fantasmas equilibristas que ven algunos en los números, qué droga oficial estarán tomando... Otros dicen que hay cierta pauta, cierta estabilización, cierta tendencia a un dígito zen como la temperatura a la que un país deja de sufrir, qué droga extraoficial estarán tomando, y empieza a recuperarse, el punto Farenheit 451 inverso en que un folio quemado arranca a echar hojitas verdes... Los muertos de ayer a hoy han sido más de novecientos... Esos pobrecillos sí que confían esta tarde en la droga de la balística para levantarle el ánimo a la gente... Y volvemos al priapismo.

También han reventado las cifras del paro salpicando de vísceras las lujosas paredes y los techos del Ibex 35. Sus directivos llaman de urgencia a las limpiadoras dominicanas de costumbre, pero las muchachas también forman parte de las vísceras. No se acordaban de que las despidieron desde sus palafitos en Suiza, sus chalets de alta montaña en las Maldivas, sus segundas residencias en el Pozo del Tío Raimundo. Pobres empresarios solidarios.

Cada vez que oigo un pianito en la tele saco la pistola. Imposible entender cómo está el mundo así de podrido con esas multinacionales tan maravillosas y tan entregadas al bienestar de las personas... Cada vez que oigo un pianito.

Habláis conmigo la próxima vez que le paguéis a tocateja cien millones a Cristiano Ronaldo y tres mil euros a un investigador para que los dosifique y justifique con informes y certificados durante un año...

También la próxima vez que inauguréis un hospital "concertado" sin camas a una semana de las elecciones.

Lo mismo que sabemos cuántos de los muertos "tenían" más de ochenta años, deberíamos saber cuántos políticos mueren de coronavirus al día. Ese número sí que aplanaría la curva. Esos muertos no deberían contar.

Los políticos muertos tampoco reman en contra de la gente.

Hoy sí que estoy enfadado de verdad.

No se libran ni los pocos políticos que están remando a favor. Lo hacen por quedar bien delante de esos hijos que están conociendo ahora.

Pero muy enfadado.

Hay que ser muy retorcido para ser bueno y meterse en política.

No me gusta la gente retorcida.

Tener que justificar la voluntad de servicio también es retorcido.

Mirad lo que habéis hecho con este bendito país de mierda, retorcidos HIJOS DE LA GRAN PUTA.

Pero he aplaudido como todos los días, con los vecinos, cada uno desde su balcón quemado de Chernobyl y las partículas luminiscentes de las palabras de los políticos flotando en el aire, envenenándonos a todos.

miércoles, 1 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (19º DÍA DE CUARENTENA)


Abril, primero de abril. El mes que acentúa las carencias. Con toda su fuerza.

Seguimos sin encontrar el Pico, como en una película de quinquis. Pasamos de los cien mil infectados. Pasamos de los diez mil muertos. Si fueran un ejército, el Anábasis de Jenofonte. Diez mil hoplitas asesinados por un enemigo invisible y buscando su camino de vuelta a la vida, a las playas... No sé cómo les va a los griegos. No hay información de eso. Tampoco la busco, lo reconozco. Da miedo saberlo. Los propios griegos y a tantos y tantos como tienen en sus campamentos de refugiados, malviviendo. Nosotros también malvivimos, pero a lo pijo, a base de pantallazos, cortinillas que te separan el día en compartimentos. Como el pantallazo que señala en titulares la futura muerte de doscientos mil gringos. No creo que hayan muerto tantos en sus guerras...

Siguiendo con los americanos de EEUU, muchos fallecerán por el coronavirus, pero muchos otros morirán acribillados a balazos en cercas, verjas, vallados, portales y senderos "privados" como zombies de buen aspecto... Unos estarán infectados y aterrorizados, y otros sólo se habrán cruzado en la mirilla de un patriota con derecho a defender lo suyo. Es lo que ocurre cuando no tienes una Sanidad Pública medianamente eficaz, pero sí cientos de miles de armerías con ofertas familiares.

Supongo que no se sabrá hasta que todo pase: los canadienses ya han desplegado su ejército a lo largo de la frontera con su demoníaco vecino del sur y los mexicanos se apresuran a marchas forzadas por terminar ellos mismos el muro con su exclusivista vecino del norte.

Hemos vuelto a aplaudir a las ocho bajo un precioso cielo primaveral. Un lujoso cielo primaveral. Un inútil cielo primaveral.

Hablan de una posible prórroga del estado de alarma. Otra más. También hablan de que el retorno a la normalidad será escalonado. ¿Qué normalidad? ¿Ya no será paulatino? No pienso celebrar la libertad en ningún escalón. ¿Y si te obligan? A peores cosas nos han obligado... De acuerdo, celebraremos nuestra libertad en un escalón. Seremos la nueva Generation Gap de maduritos desorientados incapaces de caminar más de veinte metros lejos de sus casas...

Me mandan una buena crítica a "Hola, Melón" desde el Ideal de Granada. Ha pasado más de un año desde la última reseña a la novela... Tiene cojones ahora, en plena cuarentena. ¿La que estaba en cuarentena no era la novela? ¿La gente sigue leyendo? ¿La gente sigue escribiendo? Me ensaño con una coma que le falta al texto del crítico (una bellísima persona, seguro) y con la repetición de un adjetivo, y envío rencorosamente los gravísimos errores por wasap a algunos amigos. Se suponía que los aplausos en los balcones nos estaban haciendo mejores personas... Mañana empezaré a aplaudir a las siete y media.

Estoy por pedirle perejil a algún vecino americano psicópata que tengamos en el edificio. Qué más da que me cruce en la mirilla de su pistola o en la de su puerta. Me merezco el disparo. Por miserable. Hasta me merecería que me invitara a pasar, el puto psicópata...

No necesito perejil.

Los mejicanos llaman a la cicuta "El Perejil del Perro". Tengo una novela en un cajón con ese título. Otra razón más para tirar cohetes.

martes, 31 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (18º DÍA DE CUARENTENA)


Nuevo récord de muertos y una gran tristeza de inmediato. La curva no se aplana. La curva se eriza. El puto pico tiene dientes.

Con el cambio de horario tengo mejor localizados a los vecinos de enfrente a la hora del aplauso a los sanitarios. No es bueno, en el fondo no es bueno a pesar de lo que ayuda la nueva luz a la complicidad y el apoyo mutuo. Y no es bueno porque estoy empezando a contarlos y a distinguirlos por su figura en los balcones. El vecino calvo y con gafas del último balcón hacia la izquierda, el que grita desgañitándose "¡Vamos!", las dos abuelillas de pelo blanco que viven juntas, Mercedes Pelazo, la sevillana amiga del primer piso sobre la tienda de muebles en la calle Argumosa... Que no me falte ninguno mañana... Creo que mi vecino de enfrente, el del bar, también ha empezado a contar. Hace un ratito nos hemos saludado contentos con el brazo entre palma y palma. Incluso me ha parecido que su madre también lo hacía.

Falsa sensación de posguerra en la comida. Lluvia helada fuera y en la mesa una humilde sopa de ajo y una ensalada de hierbajos... Ni guerra ni posguerra. De las gotas inclementes nos protegían unos cristales fantásticos con aislamiento climalit, la sopa de ajo contaba con un magnífico huevo ecológico escalfado como si se hubiera tirado dentro Esther Williams vestida de novia, y los hierbajos eran de rúcula. Si el coronavirus nos fusila a todos, el paredón será un forillo moderno de youtuber.

Ni siquiera vintage.

En un momento glamuroso de mi vida le di la mano a Paco Roca, el genial dibujante de "Los Surcos del Azar". Hoy se le ha muerto el último protagonista de ese libro, Rafael Gómez, el superviviente de LA NUEVE. Él tampoco pudo con el coronavirus, que lo alcanzó en su casa de Estrasburgo, Francia. Con noventa y nueve años habrá quien piense que don Rafael era "grupo de riesgo"... Que nadie se equivoque: si estás a su lado y eres de los malos, el que corre peligro eres tú... Después de haber esquivado las balas de los nazis, después de haber recibido el impacto en su pecho de la Legión de Honor francesa, quiero creer que el bicho lo cogió por sorpresa, lejos del semioruga.

El hospital de campaña de Ifema corrige los fallos de organización y suministros del fin de semana. No debe de ser fácil improvisar un centro sanitario de cinco mil camas donde antes se exhibían plátanos a cien mil euros por estar pegados con cinta aislante a un lienzo.

En Móstoles están de repente fabricando respiradores no sé cómo. Ojo con Móstoles, que mañana te los sacan de sabores... Sí, parece que nos crecemos en el castigo. Me viene a la cabeza la 2ª Guerra Mundial y algún gesto similar, como el de los ingleses durante la batalla por la primacía aérea contra los nazis. Llegaron a derribar aviones de la Luftwafe a sartenazos y no es un chiste. Estaban tan faltos de recursos para sus tropas, sobre todo para esos aviones de la RAF (Spitfires y Hurricanes) que se estaban batiendo el cobre allá arriba, que hicieron acopio de todo el menaje del hogar que pudiera aportar la gente para fundirlo en las castigadas fábricas de armamento. Así que acabaron despejando su cielo de cazas y bombarderos nazis como digo, a sartenazos. Viva Móstoles. Viva Andrés Torrejón (también de Móstoles: la de veces que se lo tuvo que explicar el hombre a los franceses y a los gaditanos de las Cortes de Cádiz, que seguro que se descojonaban a su manera).

Francia, Inglaterra, nazis... Esto parece el Diario Internacional del Coronavirus desde alguna beca Erasmus.

MUERE EL ÚLTIMO HÉROE DE LA NUEVE PELEANDO CONTRA EL CORONAVIRUS


Rafael Gómez, almeriense, último superviviente de la 9ª Compañía de la División Leclerc, 
LA NUEVE, la de esos españoles que entraron los primeros el 24 de Agosto de 1944 en París,
ha muerto finalmente en Estrasburgo, Francia, bajo el ataque del coronavirus.


El 20 de abril del 2017 estuvimos con él en San Blas, Madrid, 
inaugurando el jardín con el nombre de su compañía y la placa conmemorativa.


Descanse usted en paz, don Rafael, Legión de Honor de Francia.
Sus vecinos confinados en Adra hoy le han aplaudido también a usted desde los balcones.

ASÍ NOS VEN DESDE FUERA...


...Y se te cae el alma a los pies, claro.

lunes, 30 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (17º DÍA DE CUARENTENA)


Estrés. Ni en los años más locos de actividad callejera, laboral o criminal he sentido nunca esta sensación presente de frenesí. De locura poliédrica... Intento repasar lo que he hecho al cabo del día y se podría condensar en una ínfima entrega por correo electrónico para el curro. ¿Y el resto? Ni idea. No lo sé. Sólo puedo precisar y a grandes rasgos la imagen de un huracán de memes, textos y avisos de alerta arremolinándose alrededor de mi cerebro-flan como un enjambre de avispas, en principio, maravillosas.

Aturdimiento. ¿Puede ser una fase de la infección por coronavirus? De cualquier manera, yo la decantaba científicamente en laboratorio y se la vendía a la Policía Nacional para que cargara con ella sus pistolas eléctricas Taser.

Una amiga me cuenta por wasap que está leyendo el "El Clan del Oso Cavernario". Le comento que puede ser autobiográfico estos días y me confirma que sí, que mañana sale a cazar un dientes de sable al Carrefour.

Comienzan a circular textos contra el gobierno y contra la iglesia. No sé si esta es también otra fase de la infección por coronavirus, los mensajes revolucionarios, los panfletos y las murmuraciones, pero cuando le llegó el primer wasap incendiario a María Antonieta tampoco se imaginaba la que se le venía encima, justo por la zona de la nuca...





domingo, 29 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (16º DÍA DE CUARENTENA)


Siempre he gastado bastante radio. Y desde el estado de alarma por coronavirus mucha. La radio en sí es más una oreja que una voz emisora. La oreja telescópica por la que escuchas más mundo que el que te rodea a la vista. Ese es su principio básico, resumiendo sentidos. Mi oreja anteojos suele ser la cadena SER, salvo algún accidente en el dial. Tiene sus momentos, la SER. Aunque últimamente está cayendo tres o cuatro veces al día en una poza de almíbar con vapores de sensiblería que me pone de los nervios. Tratan de hacer de la empatía un spray por ondas y a menudo les sale impostado, con un penetrante olor a puticlub humanitario completamente gratis, invita la casa. Estoy de acuerdo en la solidaridad y en el esfuerzo colectivo para superar la pandemia, pero escuchando objetivamente lo que escucho, me jode infinito haber vivido en el pasado con tan maravillosos congéneres y yo sin enterarme. Definitivamente, este virus nos hará mejores. Y casi sin necesidad, porque se ve que ya somos cojonudos.

Ayer me retrasé unos segundos en llegar al balcón para aplaudir con A. y mi vecino de enfrente, el del bar, me lo echó en cara. Desde su balcón le dio dos golpecitos con el índice a su reloj de muñeca, movió acusadora la cabeza y siguió aplaudiendo a lo suyo, pero en algún lugar de España murió de tristeza un pony. A su madre no la vi en el balcón de la cocina. Tampoco quise preguntarle si se había ido al bingo de Torrelodones a aplaudirle desde allí a los sanitarios. Estas cosas hay que dejarlas pasar o nos convertiremos todos en policías de balcones, lo peor de lo peor, como ya está pasado en alguna parte, parece... De ahí a vigilar quién saca el perro a la calle diez veces al día va sólo un paso.

A partir de mañana lunes se reduce la actividad económica del país a los servicios esenciales. Me gusta pensar que un tipo a solas con su tractor en un campo está realizando un servicio esencial. Yo lo he sabido desde siempre. Ahora sale en los periódicos. Este puto bicho nos va a convertir a todos en Sénecas, cuidado. A ver cómo se las apaña el gobierno para arreglar esta disfunción "comunista" cuando todo esto pase.

El cambio horario le ha quitado una hora al confinamiento. Disfrutar de una hora de menos en el aire de este domingo es lo más zen que haremos en mucho tiempo. Yo me he duchado a la una menos cinco y a la una menos veinte estaba secándome.

Leo alguno de los hitos políticos en la trayectoria "profesional" del primer ministro holandés, Marc Rutte, y me parece hasta bucólico que nos haya dado un rodillazo en los genitales a españoles e italianos cuando le pedimos ayuda a la Unión Europea hace unos días. Con los antecedentes calvinistas y filo-reaccionarios del menda nos podía haber disparado en la frente sin contemplaciones. Menuda pandilla de meapilas encorbatados la de Bruselas...

Humor negro, señor fiscal. Muere la madre de Aznar, que en paz descanse la señora, pero pienso que ha muerto de otitis aguda de tanto como le pitaron los oídos a la pobre por el insulto más frecuente que recibe a diario su hijo, el hijo de la gran.

¿En qué político se podría confiar estos días? Ni lo pienses. Sigue remando y no te distraigas.

Pienso en la voz ronca y tranquila de Fernando Simón en las ruedas de prensa cuando da las cifras de muertos, la de nuevos infectados y las nuevas altas médicas como si fuera una lista de la compra. En el fondo todo es una cuestión de estiba y de organización, pero hay que tener cuajo y actitud para no inmutarse, para no causar (más) alarma, ni tampoco aventuradas expectativas. Algo debe de estar haciendo muy bien para enfadar tanto a la derecha en este país.

Hay una fe sociológica "en este país" que casi se parece a la poza de almíbar que decía antes con la radio. "Este país puede...". "Este país sabe...". "Este país es capaz de todo cuando se mantiene unido"... Este país no ha estado unido en su puta vida y eso no es una fe, es una constatación histórica, pero sí que ha hecho cosas cojonudas, aunque por "parcelas" y casi que por individuos. No somos Rafa Nadal al resto y el Coronavirus sacando. Somos Rafa Nadal mordiendo el Coronavirus para ver si es auténtico.

Con todo, Lavapiés como país me parece fantástico. Y está dando la talla. O al menos me lo parece cuando bajo al supermercado o a la panadería "masa madre" y cuando "lo oigo" desde el balcón. Hasta Juan y su bici aplauden a su manera, percutiendo con las baquetas en la señal de tráfico que hay junto a su banco.

Aparte los rumores de infectados, ayer supe de una muerte, la de un parroquiano del bar Amanda al que "se lo comió el virus en tres días". Palabras textuales del wasap con el que me informaron. Un abuelo perenne de rutina y mesa fija que rotulaba el mismo el menú en el pizarrín que cuelgan de una alcayata en la puerta. Caligrafía inglesa y sin una falta de ortografía. Pedro. Descanse en paz el hombre.

Mi chupito no llamó. No le guardo rencor. Era pequeño, pero ha crecido tanto estos días en mi cabeza que habrá madurado. ¿Cuál es la siguiente fase de un ron añejo? No. Me niego a pensar que mi chupito también ha muerto... Eso no. Yo sé que no. Habrá otra explicación.

Vale, los test chinos que nos vendieron eran una mierda. Tomaremos café.

sábado, 28 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (15º DÍA DE CUARENTENA)


He visto esta mañana en la tele unas imágenes antiguas de un mercado callejero de Wuhan, la ciudad china de la que al parecer salió el coronavirus a conocer mundo, y todavía tengo una arcada metafísica incrustada en el cerebro junto a la imagen de perros descuartizados, murciélagos en montoncitos como los pollos y serpientes frescas... Así que el bicho que salió de ese mercado, si es que salió de allí, era, sin lugar a dudas, el más modosito de la clase. Hemos tenido suerte.

Soy más del Toque de Cádiz que del Toque de Queda, pero parece que es la opción preferida de los países de América Central para que la gente se quede en su casa. Nuestros policías pueden dispararnos a los ojos con una ironía, un sarcasmo, o te pueden soltar a quemarropa todo un párrafo del código penal con escupitajo oral y escrito de multa, que es grave, o sanción, que es aguda... Allí te pegan un tiro de los de verdad si se te escapa el perro.

Dios bendiga a los portugueses. Han dado la cara estos días por nosotros frente al atropello de alemanes y holandeses. Su primer ministro ha calificado de repugnante su actitud. Recordadme que cuando pase todo volvamos a Lisboa a pedir camiones cisterna de viño verde, barreños de bolliños de bacalao y cazuelas de marisco con arroz como la plaza de toros de la Malagueta. Y en Oporto una francesinha para llevar (tamaño normal) y que coma Lavapiés entero hasta hartarse: lo que sobre para la cena. ¡Viva Guimaraes! ¡Aquí nasceu Portugal!

Acabando un libro magnífico de Pío Baroja, una recopilación sobre sus escritos de paseante y sus opiniones de flaneur acerca de golfos, pordioseros, vagabundos y demás. "Las Calles Siniestras . Antología del Eterno Paseante", una delicia que me regalaron para mi cumpleaños. A. ha comenzado "Los Tipos Duros No Bailan". Una novela regular pero con fogonazos espectaculares (ya habló el pedante que la leyó y la olvidó en su gran parte). A ese respecto, unas risas. ¿Cómo se dice en inglés (o en americano) "correo ordinario"? NORMAN MAILER.

El chupito de ron no me ha llamado en nuestro aniversario. Todavía. Creo que fue a eso de las 17:00 cuando nos conocimos en mi última barra de bar. Su llamada me sorprenderá agradablemente en mitad de la siesta. ¿Qué habrá estado haciendo estos quince días sin mí?

Dicen los que saben que cuando pase esta pesadilla el regreso a la normalidad será paulatino. ¡No esperaba menos! ¡Paulatino porque nos lo merecemos! Paulatino, con una bacanal por todo lo alto a la que iremos en carrozas engalanadas mientras suenan clarines y se oyen salvas de fusilería en nuestro honor. Un regreso paulatino, versallesco, elegante pero oliendo a orgía y a desmadre, todo muy francés... Ah, ya sueño con nuestro regreso paulatino a la normalidad...

Hoy, pisto manchego con huevo frito y ensalada de tomate y aguacate. Al igual que este encierro en su parte mística, lo comeremos todo a la salud de los científicos españoles que se están dejando las pestañas para encontrar una vacuna cuanto antes. Pero no os agobiéis innecesariamente, chavales: si esperáis al final de la cuarentena, cuando salgamos todos a la calle tendréis los anticuerpos que queráis para vuestros experimentos...






GABINETE DE PRENSA DE LA COMUNIDAD DE MADRID, DÍGAME...




viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (14º DÍADE CUARENTENA)


Esta leche del coronavirus está cambiando costumbres. Algunas se quedarán, afortunadamente, como la de no manosear la fruta en los supermercados. Otras se irán por donde han venido. Esas colas tan silenciosas y separaditas frente a panaderías y farmacias como si fueras a pedir condones en la panadería y supositorios con sabor a pan en la farmacia... Los aplausos a las ocho de la tarde, la acera desierta de patinetes eléctricos enloquecidos, los políticos callados en su mayoría, el aire limpio, las calles limpias, el futuro en blanco...

Creo que tenemos suerte de que la pandemia nos haya pillado en esta época con tantas "facilidades y felicidades" tecnológicas, aunque a la postre sigamos sin saber una mierda de la Ontología de Dios ni del Destino del Hombre en tanto en cuanto ser contingente... Podemos contarnos nuestras mierdas y ver y escuchar las de los otros en mil y un formatos diferentes, pero no creo que se haya formulado ningún sistema filosófico nuevo que nos libre de la angustia de existir ni nos sobreponga del vacío cósmico... Por eso creo que si el virus este (de mierda) atacara al aparato respiratorio de las Wifis en lugar de al aparato respiratorio del Ser Humano, ya tendríamos una vacuna encima de la mesa. Y no haría falta que la sacaran los laboratorios americanos o los de los chinos: la inventarían al unísono trescientos mil adolescentes, cada uno de su padre y de su padre, y desde cien países distintos, todos genios del Instagram y analfabetos de lo que viene siendo un huevo frito.

Hablo como si me hubiera comido un viejo. Tú también fuiste adolescente. Deberías comprenderlos... ¡¿Comprenderlos?! ¿Yo? A su edad y comparándome con ellos yo era un senador romano, así que los comprendo, claro que los comprendo, pero no los toco ni con un palo. Creo que lo escuché ayer por la radio. Una amiga contando de otra que estaba obligada a pasar el coronavirus con su hija adolescente y que tenía dos preguntas metafísicas que hacer con respecto a la adolescencia en cuestión: "¿Dónde está mi niña? ¿Quién es esta gilipollas?"

El rey visitó por sorpresa (dicen, qué cachondos) el Hospital de Campaña de Ifema. Llevaba más miedo que siete viejas y, por supuesto, una mascarilla.  ¿Pero ese tío no es "inviolable"?

Nos han timado en el mercado persa de los test y del material sanitario. Hemos comprado al chino que no debíamos y ha pasado lo que ha pasado, que los de Lepe son los tíos más listos de Huelva y que no puedes engañar a un chino pensando que es tonto por vendértelo tan barato... Los test eran de full, claro. A efectos estadísticos puede suponer un pequeño retraso (hasta que lleguen los test buenos), pero el tropiezo entre tiburones no va a condenar a nadie a la muerte por coronavirus, como está deseando el miserable de Teodoro García Egea mientras los aviones falsos de su amiga, la histérica incapaz de Ayuso, siguen sin aterrizar en Madrid. No es ya que no tengan lealtad ni que no muevan un músculo para ayudar al Gobierno (o al Estado, que somos todos), es que parecen los palmeros del virus que nos está matando sin misericordia, pero, sobre todo, oh, sobre todo, le está moviendo la silla a los "irresponsables" de la coalición de izquierdas y sacando a la luz lo difícil que es afrontar una crisis de estas dimensiones sin sacar la banderita ni cobrarles a todos los emigrantes por pisar el camino de entrada de un hospital público. Parece que sólo hay una manera de parar a esta jauría oportunista de repugnantes fachas: les pones el himno de España y se quedan clavados en el sitio y con el brazo derecho bien alzado al frente... Habrá que hacerlo más a menudo, pero sobre todo, oh, sobre todo, dejar el himno en repeat un par de semanas o tres. O un año. Mano de santo, parece.

Mañana es nuestro aniversario... La última vez que estuve con un chupito de ron en un bar... ¿Me llamará?

EL HOLANDÉS HERRANTE Y LA ALEMANA ASQUEANTE




Es algo más que la perenne diferencia Norte-Sur. Es que los socios ricos de la Unión Europea nos acaban de cerrar la puerta en las narices a españoles e italianos porque nos han visto mala cara. Muy mala cara. Llevamos tiempo enfermos del mismo virus del que enfermarán ellos sin remedio, pero como somos pobres latinos sin un euro parece que son incapaces de sentir empatía por nosotros, por lo menos en este momento, que ya veremos si acaban pidiéndonos prestados a nuestros médicos cuando sus curvas se resistan a aplanarse... Ni Marc Rutte, primer ministro de Holanda, arriba, ni Ángela Merkel, gerente helada de Alemania, secunda. El uno, pulido y más de pastillas y cristales que de Coffee Shop, el Holandés Herrante, es actualmente el que le pone las herraduras a los holandeses más brutos para que coceen felices a esos desharrapados del sur... Marc Rutte, apodo por "Rutte", aldea holandesa de donde salen los borricos más borricos de Holanda. No confundir con Rute, Córdoba, de donde los burros más nobles de España junto con los de Mijas. Ojo: borrico es insulto; burro es elogio, perseverancia, naturaleza noble, como digo... Pero aunque seamos así de buenos burros tanto italianos como españoles, burros en el buen sentido de la palabra y bastante torpones en esto de detener olas gigantes de virus que nos llegan de Asia, tampoco le caemos bien a la otra, la teutona sin cuello, Ángela Merkel, de ahí la cara de asco con que también recibió nuestra petición de ayuda antes de llamar a la Gestapo de la Unión Europea y que nos echaran de la videoconferencia... En quince días nos vuelven a dar portazo con la petición de socorro, creo yo, así que podríamos prever desde ya un plan de contingencia para este verano de cara a que nuestros camareros y personal hostelero tengan a qué atenerse cuando vean el careto de holandeses y alemanes asomando sus fociños por esas barras de Dios que, con un poco de suerte, tendremos abiertas y hospitalarias para todo el mundo, incluso para ellos, en fecha y hora, que ya hemos quedado con el Sol y no nos va a fallar tampoco este año. Abiertas y hospitalarias como siempre, sí, aunque quizá con algún tipo de recargo en las sangrías, en las paellas y en el alquiler de hamacas para países insolidarios, quizá Holanda, quizá Alemania, pero nada de lo que tengan que preocuparse ahora, nada que no se pueda pagar con puto dinero. Si llegan a las vacaciones, claro... Perdonadme la maldad, pero más borricos son ellos.