EL NIÑATO
La primera de una columna de este verano ("Grecia da ejemplo" 15-6-2013):
"Al ver el aumento en la prima de riesgo griega me lanzé a investigar..."
Se lanzó, el chaval. Del verbo lanzar. Con zeta. Así que todo con "Z"... Y después de esta pavorosa falta de ortografía, le "cacé" otra perla en una reflexión portentosa que nos hace en otra brillante columna ("Keynes otra vez" 8-6-2013); una critica frontal al santón de los liberales a causa una de las poquitas iniciativas que aprobaba el economista británico para fomentar el crecimiento de una economía aumentando el gasto público sin que importe el incremento de deuda que contraiga el país (¿recuerdan los motivos por los que reformamos hace poquito la Constitución en favor de los alemanes?). Esa blasfemia en el templo de los mercados por libre tenía que tener alguna explicación paranormal:
"Según Ferguson, la homosexualidad de Keynes y por tanto su ausencia de descendencia le impedían pensar en el futuro que heredarían generaciones venideras, de ahí que fuese partidario de incurrir en tanta deuda como fuese necesaria para generar crecimiento. La teoría de Ferguson es absurda e injusta, pero creo que da en la tecla en la media en que cuestiona la integridad intelectual del economista británico."
Sí. Le parece "absurda e injusta", pero está de acuerdo. Como todos los que no son racistas, "pero". Como todos los que tienen un montón de amigos homosexuales, "pero". Qué carcajadas más buenas con su padre, riéndose los dos del Keynes. La única ocurrencia buena que tuvo para ayudar a la economía real de la gente y la tuvo porque era maricón... Juó, juó, juó.
Así que, señores míos, no he tenido más remedio que llamar a las cosas por su nombre y titular así esta entrada. Espero que les haya instruigado una miaja de cómo está el patio...













































