CÓMO SER UN HIPERREALISTA ADVENEDIZO: ANTONIO LÓPEZ EN OCHO PASOS


PASO 1: Se aboceta a lo canalla con óleos y lápices. Aquí es donde las proporciones lo son todo. Es más importante respetar la distancia de la visera a la nariz o la longitud de la sonrisa que pararse en mientes de si el color está siendo el adecuado. Nótese el estupendo y alentador aspecto inicial: parece Cary Grant de municipal maño.


PASO 3: Insistimos en la sonrisa. Ahí está Antonio López entero, así que merece la pena. No vale un vago aire a "sonrisa Antonio López". En Vitaldent deben reconocer esa dentadura sin dudar un segundo, de modo que hay que ir diente por diente, y para ello se usa la tecla del zoom in sobre la foto, claro (tecla abreviada "z"). Se remata con un poco más de ropa, por descansar de la ortodoncia y del desconsiderado uso de óleos amarillos y marrones. No es culpa mía, maestro. En una agencia de publicidad ya usarían el Photoshop para lo que suelen usarlo, pero mi casa es distinta.


PASO 5: Cambio el óleo por un spray suave para la cara. A ese pincel-spray en concreto lo llamo "salpiel", que, como puede comprobarse, también me sirve para darle el aspecto cutrecillo a la cazadora. Hacía frío en el Pilar, ¿eh?

PASO 6: Las arrugas de los ojos son fundamentales. Hay que marcarlas bien con un pincel de medios tonos (también sirve para iluminar si se pincha al mismo tiempo "alt") y luego arrastrarlas con un punterillo de arrastre, como su propio nombre indica. Su forma de dedo acusador puede ser demoledora si no se suaviza. Yo suelo usar un 40%, aunque haya que hacer más pasadas. Las puntas del lápiz se gastan aquí una cosa mala.








































