EL SECRETO DE LA MUJER PESCADO
La mujer pescado estudió para sirena
Sólo porque tenía tetas.
Hoy vive de su plancton de hombrecillos
Y los veranos emerge
Marrajo
A otear playas de intelectuales,
Sus iguales
De cintura para abajo,
Por si un biógrafo.
También sueña que es el sueño de un besugo de interior
Sin agallas
Y sus lágrimas
Son las canicas con las que juegan
Los peces chicos.
El secreto de la mujer pescado
Es el veneno de su sabor a carne.


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Buenas apuestas, buenos caballos, buenas carreras. La tribu. Con una cerveza y un bocata de chorizo criollo mejor. Luego las pipas. Achinar los ojos para ver tus colores en la recta de enfrente. La megafonía estropeada. Achinar los ojos para ver tus mantillas en la recta final. Luego las pipas. El cigarro esperando los dividendos. A cuánto la gemela. A cuánto el trío. Y pensar que te obligaban a pasar las mañanas de los domingos yendo a misa... Un ratito de paddock por todas las parábolas y las cartas a los Efesios... Ese potro. Esa potranca. Esos relinchos. Ese cigarro de respeto, como en los funerales o en las confesiones de los amigos. Indian Lou, Lince, Incendio, Feitizo, Usaquen, Alentejo... Achinar los ojos.




