martes, 31 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (18º DÍA DE CUARENTENA)


Nuevo récord de muertos y una gran tristeza de inmediato. La curva no se aplana. La curva se eriza. El puto pico tiene dientes.

Con el cambio de horario tengo mejor localizados a los vecinos de enfrente a la hora del aplauso a los sanitarios. No es bueno, en el fondo no es bueno a pesar de lo que ayuda la nueva luz a la complicidad y el apoyo mutuo. Y no es bueno porque estoy empezando a contarlos y a distinguirlos por su figura en los balcones. El vecino calvo y con gafas del último balcón hacia la izquierda, el que grita desgañitándose "¡Vamos!", las dos abuelillas de pelo blanco que viven juntas, Mercedes Pelazo, la sevillana amiga del primer piso sobre la tienda de muebles en la calle Argumosa... Que no me falte ninguno mañana... Creo que mi vecino de enfrente, el del bar, también ha empezado a contar. Hace un ratito nos hemos saludado contentos con el brazo entre palma y palma. Incluso me ha parecido que su madre también lo hacía.

Falsa sensación de posguerra en la comida. Lluvia helada fuera y en la mesa una humilde sopa de ajo y una ensalada de hierbajos... Ni guerra ni posguerra. De las gotas inclementes nos protegían unos cristales fantásticos con aislamiento climalit, la sopa de ajo contaba con un magnífico huevo ecológico escalfado como si se hubiera tirado dentro Esther Williams vestida de novia, y los hierbajos eran de rúcula. Si el coronavirus nos fusila a todos, el paredón será un forillo moderno de youtuber.

Ni siquiera vintage.

En un momento glamuroso de mi vida le di la mano a Paco Roca, el genial dibujante de "Los Surcos del Azar". Hoy se le ha muerto el último protagonista de ese libro, Rafael Gómez, el superviviente de LA NUEVE. Él tampoco pudo con el coronavirus, que lo alcanzó en su casa de Estrasburgo, Francia. Con noventa y nueve años habrá quien piense que don Rafael era "grupo de riesgo"... Que nadie se equivoque: si estás a su lado y eres de los malos, el que corre peligro eres tú... Después de haber esquivado las balas de los nazis, después de haber recibido el impacto en su pecho de la Legión de Honor francesa, quiero creer que el bicho lo cogió por sorpresa, lejos del semioruga.

El hospital de campaña de Ifema corrige los fallos de organización y suministros del fin de semana. No debe de ser fácil improvisar un centro sanitario de cinco mil camas donde antes se exhibían plátanos a cien mil euros por estar pegados con cinta aislante a un lienzo.

En Móstoles están de repente fabricando respiradores no sé cómo. Ojo con Móstoles, que mañana te los sacan de sabores... Sí, parece que nos crecemos en el castigo. Me viene a la cabeza la 2ª Guerra Mundial y algún gesto similar, como el de los ingleses durante la batalla por la primacía aérea contra los nazis. Llegaron a derribar aviones de la Luftwafe a sartenazos y no es un chiste. Estaban tan faltos de recursos para sus tropas, sobre todo para esos aviones de la RAF (Spitfires y Hurricanes) que se estaban batiendo el cobre allá arriba, que hicieron acopio de todo el menaje del hogar que pudiera aportar la gente para fundirlo en las castigadas fábricas de armamento. Así que acabaron despejando su cielo de cazas y bombarderos nazis como digo, a sartenazos. Viva Móstoles. Viva Andrés Torrejón (también de Móstoles: la de veces que se lo tuvo que explicar el hombre a los franceses y a los gaditanos de las Cortes de Cádiz, que seguro que se descojonaban a su manera).

Francia, Inglaterra, nazis... Esto parece el Diario Internacional del Coronavirus desde alguna beca Erasmus.

MUERE EL ÚLTIMO HÉROE DE LA NUEVE PELEANDO CONTRA EL CORONAVIRUS


Rafael Gómez, almeriense, último superviviente de la 9ª Compañía de la División Leclerc, 
LA NUEVE, la de esos españoles que entraron los primeros el 24 de Agosto de 1944 en París,
ha muerto finalmente en Estrasburgo, Francia, bajo el ataque del coronavirus.


El 20 de abril del 2017 estuvimos con él en San Blas, Madrid, 
inaugurando el jardín con el nombre de su compañía y la placa conmemorativa.


Descanse usted en paz, don Rafael, Legión de Honor de Francia.
Sus vecinos confinados en Adra hoy le han aplaudido también a usted desde los balcones.

ASÍ NOS VEN DESDE FUERA...


...Y se te cae el alma a los pies, claro.

lunes, 30 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (17º DÍA DE CUARENTENA)


Estrés. Ni en los años más locos de actividad callejera, laboral o criminal he sentido nunca esta sensación presente de frenesí. De locura poliédrica... Intento repasar lo que he hecho al cabo del día y se podría condensar en una ínfima entrega por correo electrónico para el curro. ¿Y el resto? Ni idea. No lo sé. Sólo puedo precisar y a grandes rasgos la imagen de un huracán de memes, textos y avisos de alerta arremolinándose alrededor de mi cerebro-flan como un enjambre de avispas, en principio, maravillosas.

Aturdimiento. ¿Puede ser una fase de la infección por coronavirus? De cualquier manera, yo la decantaba científicamente en laboratorio y se la vendía a la Policía Nacional para que cargara con ella sus pistolas eléctricas Taser.

Una amiga me cuenta por wasap que está leyendo el "El Clan del Oso Cavernario". Le comento que puede ser autobiográfico estos días y me confirma que sí, que mañana sale a cazar un dientes de sable al Carrefour.

Comienzan a circular textos contra el gobierno y contra la iglesia. No sé si esta es también otra fase de la infección por coronavirus, los mensajes revolucionarios, los panfletos y las murmuraciones, pero cuando le llegó el primer wasap incendiario a María Antonieta tampoco se imaginaba la que se le venía encima, justo por la zona de la nuca...





domingo, 29 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (16º DÍA DE CUARENTENA)


Siempre he gastado bastante radio. Y desde el estado de alarma por coronavirus mucha. La radio en sí es más una oreja que una voz emisora. La oreja telescópica por la que escuchas más mundo que el que te rodea a la vista. Ese es su principio básico, resumiendo sentidos. Mi oreja anteojos suele ser la cadena SER, salvo algún accidente en el dial. Tiene sus momentos, la SER. Aunque últimamente está cayendo tres o cuatro veces al día en una poza de almíbar con vapores de sensiblería que me pone de los nervios. Tratan de hacer de la empatía un spray por ondas y a menudo les sale impostado, con un penetrante olor a puticlub humanitario completamente gratis, invita la casa. Estoy de acuerdo en la solidaridad y en el esfuerzo colectivo para superar la pandemia, pero escuchando objetivamente lo que escucho, me jode infinito haber vivido en el pasado con tan maravillosos congéneres y yo sin enterarme. Definitivamente, este virus nos hará mejores. Y casi sin necesidad, porque se ve que ya somos cojonudos.

Ayer me retrasé unos segundos en llegar al balcón para aplaudir con A. y mi vecino de enfrente, el del bar, me lo echó en cara. Desde su balcón le dio dos golpecitos con el índice a su reloj de muñeca, movió acusadora la cabeza y siguió aplaudiendo a lo suyo, pero en algún lugar de España murió de tristeza un pony. A su madre no la vi en el balcón de la cocina. Tampoco quise preguntarle si se había ido al bingo de Torrelodones a aplaudirle desde allí a los sanitarios. Estas cosas hay que dejarlas pasar o nos convertiremos todos en policías de balcones, lo peor de lo peor, como ya está pasado en alguna parte, parece... De ahí a vigilar quién saca el perro a la calle diez veces al día va sólo un paso.

A partir de mañana lunes se reduce la actividad económica del país a los servicios esenciales. Me gusta pensar que un tipo a solas con su tractor en un campo está realizando un servicio esencial. Yo lo he sabido desde siempre. Ahora sale en los periódicos. Este puto bicho nos va a convertir a todos en Sénecas, cuidado. A ver cómo se las apaña el gobierno para arreglar esta disfunción "comunista" cuando todo esto pase.

El cambio horario le ha quitado una hora al confinamiento. Disfrutar de una hora de menos en el aire de este domingo es lo más zen que haremos en mucho tiempo. Yo me he duchado a la una menos cinco y a la una menos veinte estaba secándome.

Leo alguno de los hitos políticos en la trayectoria "profesional" del primer ministro holandés, Marc Rutte, y me parece hasta bucólico que nos haya dado un rodillazo en los genitales a españoles e italianos cuando le pedimos ayuda a la Unión Europea hace unos días. Con los antecedentes calvinistas y filo-reaccionarios del menda nos podía haber disparado en la frente sin contemplaciones. Menuda pandilla de meapilas encorbatados la de Bruselas...

Humor negro, señor fiscal. Muere la madre de Aznar, que en paz descanse la señora, pero pienso que ha muerto de otitis aguda de tanto como le pitaron los oídos a la pobre por el insulto más frecuente que recibe a diario su hijo, el hijo de la gran.

¿En qué político se podría confiar estos días? Ni lo pienses. Sigue remando y no te distraigas.

Pienso en la voz ronca y tranquila de Fernando Simón en las ruedas de prensa cuando da las cifras de muertos, la de nuevos infectados y las nuevas altas médicas como si fuera una lista de la compra. En el fondo todo es una cuestión de estiba y de organización, pero hay que tener cuajo y actitud para no inmutarse, para no causar (más) alarma, ni tampoco aventuradas expectativas. Algo debe de estar haciendo muy bien para enfadar tanto a la derecha en este país.

Hay una fe sociológica "en este país" que casi se parece a la poza de almíbar que decía antes con la radio. "Este país puede...". "Este país sabe...". "Este país es capaz de todo cuando se mantiene unido"... Este país no ha estado unido en su puta vida y eso no es una fe, es una constatación histórica, pero sí que ha hecho cosas cojonudas, aunque por "parcelas" y casi que por individuos. No somos Rafa Nadal al resto y el Coronavirus sacando. Somos Rafa Nadal mordiendo el Coronavirus para ver si es auténtico.

Con todo, Lavapiés como país me parece fantástico. Y está dando la talla. O al menos me lo parece cuando bajo al supermercado o a la panadería "masa madre" y cuando "lo oigo" desde el balcón. Hasta Juan y su bici aplauden a su manera, percutiendo con las baquetas en la señal de tráfico que hay junto a su banco.

Aparte los rumores de infectados, ayer supe de una muerte, la de un parroquiano del bar Amanda al que "se lo comió el virus en tres días". Palabras textuales del wasap con el que me informaron. Un abuelo perenne de rutina y mesa fija que rotulaba el mismo el menú en el pizarrín que cuelgan de una alcayata en la puerta. Caligrafía inglesa y sin una falta de ortografía. Pedro. Descanse en paz el hombre.

Mi chupito no llamó. No le guardo rencor. Era pequeño, pero ha crecido tanto estos días en mi cabeza que habrá madurado. ¿Cuál es la siguiente fase de un ron añejo? No. Me niego a pensar que mi chupito también ha muerto... Eso no. Yo sé que no. Habrá otra explicación.

Vale, los test chinos que nos vendieron eran una mierda. Tomaremos café.

sábado, 28 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (15º DÍA DE CUARENTENA)


He visto esta mañana en la tele unas imágenes antiguas de un mercado callejero de Wuhan, la ciudad china de la que al parecer salió el coronavirus a conocer mundo, y todavía tengo una arcada metafísica incrustada en el cerebro junto a la imagen de perros descuartizados, murciélagos en montoncitos como los pollos y serpientes frescas... Así que el bicho que salió de ese mercado, si es que salió de allí, era, sin lugar a dudas, el más modosito de la clase. Hemos tenido suerte.

Soy más del Toque de Cádiz que del Toque de Queda, pero parece que es la opción preferida de los países de América Central para que la gente se quede en su casa. Nuestros policías pueden dispararnos a los ojos con una ironía, un sarcasmo, o te pueden soltar a quemarropa todo un párrafo del código penal con escupitajo oral y escrito de multa, que es grave, o sanción, que es aguda... Allí te pegan un tiro de los de verdad si se te escapa el perro.

Dios bendiga a los portugueses. Han dado la cara estos días por nosotros frente al atropello de alemanes y holandeses. Su primer ministro ha calificado de repugnante su actitud. Recordadme que cuando pase todo volvamos a Lisboa a pedir camiones cisterna de viño verde, barreños de bolliños de bacalao y cazuelas de marisco con arroz como la plaza de toros de la Malagueta. Y en Oporto una francesinha para llevar (tamaño normal) y que coma Lavapiés entero hasta hartarse: lo que sobre para la cena. ¡Viva Guimaraes! ¡Aquí nasceu Portugal!

Acabando un libro magnífico de Pío Baroja, una recopilación sobre sus escritos de paseante y sus opiniones de flaneur acerca de golfos, pordioseros, vagabundos y demás. "Las Calles Siniestras . Antología del Eterno Paseante", una delicia que me regalaron para mi cumpleaños. A. ha comenzado "Los Tipos Duros No Bailan". Una novela regular pero con fogonazos espectaculares (ya habló el pedante que la leyó y la olvidó en su gran parte). A ese respecto, unas risas. ¿Cómo se dice en inglés (o en americano) "correo ordinario"? NORMAN MAILER.

El chupito de ron no me ha llamado en nuestro aniversario. Todavía. Creo que fue a eso de las 17:00 cuando nos conocimos en mi última barra de bar. Su llamada me sorprenderá agradablemente en mitad de la siesta. ¿Qué habrá estado haciendo estos quince días sin mí?

Dicen los que saben que cuando pase esta pesadilla el regreso a la normalidad será paulatino. ¡No esperaba menos! ¡Paulatino porque nos lo merecemos! Paulatino, con una bacanal por todo lo alto a la que iremos en carrozas engalanadas mientras suenan clarines y se oyen salvas de fusilería en nuestro honor. Un regreso paulatino, versallesco, elegante pero oliendo a orgía y a desmadre, todo muy francés... Ah, ya sueño con nuestro regreso paulatino a la normalidad...

Hoy, pisto manchego con huevo frito y ensalada de tomate y aguacate. Al igual que este encierro en su parte mística, lo comeremos todo a la salud de los científicos españoles que se están dejando las pestañas para encontrar una vacuna cuanto antes. Pero no os agobiéis innecesariamente, chavales: si esperáis al final de la cuarentena, cuando salgamos todos a la calle tendréis los anticuerpos que queráis para vuestros experimentos...






GABINETE DE PRENSA DE LA COMUNIDAD DE MADRID, DÍGAME...




viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (14º DÍADE CUARENTENA)


Esta leche del coronavirus está cambiando costumbres. Algunas se quedarán, afortunadamente, como la de no manosear la fruta en los supermercados. Otras se irán por donde han venido. Esas colas tan silenciosas y separaditas frente a panaderías y farmacias como si fueras a pedir condones en la panadería y supositorios con sabor a pan en la farmacia... Los aplausos a las ocho de la tarde, la acera desierta de patinetes eléctricos enloquecidos, los políticos callados en su mayoría, el aire limpio, las calles limpias, el futuro en blanco...

Creo que tenemos suerte de que la pandemia nos haya pillado en esta época con tantas "facilidades y felicidades" tecnológicas, aunque a la postre sigamos sin saber una mierda de la Ontología de Dios ni del Destino del Hombre en tanto en cuanto ser contingente... Podemos contarnos nuestras mierdas y ver y escuchar las de los otros en mil y un formatos diferentes, pero no creo que se haya formulado ningún sistema filosófico nuevo que nos libre de la angustia de existir ni nos sobreponga del vacío cósmico... Por eso creo que si el virus este (de mierda) atacara al aparato respiratorio de las Wifis en lugar de al aparato respiratorio del Ser Humano, ya tendríamos una vacuna encima de la mesa. Y no haría falta que la sacaran los laboratorios americanos o los de los chinos: la inventarían al unísono trescientos mil adolescentes, cada uno de su padre y de su padre, y desde cien países distintos, todos genios del Instagram y analfabetos de lo que viene siendo un huevo frito.

Hablo como si me hubiera comido un viejo. Tú también fuiste adolescente. Deberías comprenderlos... ¡¿Comprenderlos?! ¿Yo? A su edad y comparándome con ellos yo era un senador romano, así que los comprendo, claro que los comprendo, pero no los toco ni con un palo. Creo que lo escuché ayer por la radio. Una amiga contando de otra que estaba obligada a pasar el coronavirus con su hija adolescente y que tenía dos preguntas metafísicas que hacer con respecto a la adolescencia en cuestión: "¿Dónde está mi niña? ¿Quién es esta gilipollas?"

El rey visitó por sorpresa (dicen, qué cachondos) el Hospital de Campaña de Ifema. Llevaba más miedo que siete viejas y, por supuesto, una mascarilla.  ¿Pero ese tío no es "inviolable"?

Nos han timado en el mercado persa de los test y del material sanitario. Hemos comprado al chino que no debíamos y ha pasado lo que ha pasado, que los de Lepe son los tíos más listos de Huelva y que no puedes engañar a un chino pensando que es tonto por vendértelo tan barato... Los test eran de full, claro. A efectos estadísticos puede suponer un pequeño retraso (hasta que lleguen los test buenos), pero el tropiezo entre tiburones no va a condenar a nadie a la muerte por coronavirus, como está deseando el miserable de Teodoro García Egea mientras los aviones falsos de su amiga, la histérica incapaz de Ayuso, siguen sin aterrizar en Madrid. No es ya que no tengan lealtad ni que no muevan un músculo para ayudar al Gobierno (o al Estado, que somos todos), es que parecen los palmeros del virus que nos está matando sin misericordia, pero, sobre todo, oh, sobre todo, le está moviendo la silla a los "irresponsables" de la coalición de izquierdas y sacando a la luz lo difícil que es afrontar una crisis de estas dimensiones sin sacar la banderita ni cobrarles a todos los emigrantes por pisar el camino de entrada de un hospital público. Parece que sólo hay una manera de parar a esta jauría oportunista de repugnantes fachas: les pones el himno de España y se quedan clavados en el sitio y con el brazo derecho bien alzado al frente... Habrá que hacerlo más a menudo, pero sobre todo, oh, sobre todo, dejar el himno en repeat un par de semanas o tres. O un año. Mano de santo, parece.

Mañana es nuestro aniversario... La última vez que estuve con un chupito de ron en un bar... ¿Me llamará?

EL HOLANDÉS HERRANTE Y LA ALEMANA ASQUEANTE




Es algo más que la perenne diferencia Norte-Sur. Es que los socios ricos de la Unión Europea nos acaban de cerrar la puerta en las narices a españoles e italianos porque nos han visto mala cara. Muy mala cara. Llevamos tiempo enfermos del mismo virus del que enfermarán ellos sin remedio, pero como somos pobres latinos sin un euro parece que son incapaces de sentir empatía por nosotros, por lo menos en este momento, que ya veremos si acaban pidiéndonos prestados a nuestros médicos cuando sus curvas se resistan a aplanarse... Ni Marc Rutte, primer ministro de Holanda, arriba, ni Ángela Merkel, gerente helada de Alemania, secunda. El uno, pulido y más de pastillas y cristales que de Coffee Shop, el Holandés Herrante, es actualmente el que le pone las herraduras a los holandeses más brutos para que coceen felices a esos desharrapados del sur... Marc Rutte, apodo por "Rutte", aldea holandesa de donde salen los borricos más borricos de Holanda. No confundir con Rute, Córdoba, de donde los burros más nobles de España junto con los de Mijas. Ojo: borrico es insulto; burro es elogio, perseverancia, naturaleza noble, como digo... Pero aunque seamos así de buenos burros tanto italianos como españoles, burros en el buen sentido de la palabra y bastante torpones en esto de detener olas gigantes de virus que nos llegan de Asia, tampoco le caemos bien a la otra, la teutona sin cuello, Ángela Merkel, de ahí la cara de asco con que también recibió nuestra petición de ayuda antes de llamar a la Gestapo de la Unión Europea y que nos echaran de la videoconferencia... En quince días nos vuelven a dar portazo con la petición de socorro, creo yo, así que podríamos prever desde ya un plan de contingencia para este verano de cara a que nuestros camareros y personal hostelero tengan a qué atenerse cuando vean el careto de holandeses y alemanes asomando sus fociños por esas barras de Dios que, con un poco de suerte, tendremos abiertas y hospitalarias para todo el mundo, incluso para ellos, en fecha y hora, que ya hemos quedado con el Sol y no nos va a fallar tampoco este año. Abiertas y hospitalarias como siempre, sí, aunque quizá con algún tipo de recargo en las sangrías, en las paellas y en el alquiler de hamacas para países insolidarios, quizá Holanda, quizá Alemania, pero nada de lo que tengan que preocuparse ahora, nada que no se pueda pagar con puto dinero. Si llegan a las vacaciones, claro... Perdonadme la maldad, pero más borricos son ellos.

jueves, 26 de marzo de 2020

VUELVE EL OPORTUNISTA HOMBRE DEL SACO


DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (13º DÍA DE CUARENTENA)


Hay un falso par de falsos aviones chinos que están no llegando urgentemente con no se sabe qué cargamento a Madrid. Al parecer la Comunidad de Madrid contrató "eso" y soltó una pasta gansa hace al menos una semana. Eso fue lo que dijo su presidenta reaccionaria y perturbada, Díaz Ayuso. A las preguntas de los periodistas sobre el contenido del cargamento chino que venía en esos dos aviones ninguno de su "equipo" (en los que delegó la psicópata) supo responder: literalmente no sabían qué habían comprado, pero lo habían hecho ante el maltrato, el ninguneo y, lo más doloroso, el rencoroso bloqueo del gobierno de izquierdas a la llegada de recursos a su querida Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha. Cuando este falso par de falsos aviones no aterrice de urgencia con retraso en Barajas o en Torrejón o en Getafe o en Cuatro Vientos, entenderemos las atropelladas palabras de Ayuso al poco de saltar el escándalo: "Comprar en estas condiciones es muy complicado". De acuerdo con ella. Sobre todo cuando no sabes qué has comprado porque no has comprado nada o porque se trataba de un paripé demagógico y manipulador que a ver cómo resuelves ahora cuando te lleguen de verdad los aviones chinos al rescate, ahora sí, pertrechados con toda la diligencia que ha sido posible por el gobierno que odias, petarda impresentable.

Mal comienzo, si ya estoy intoxicado... Me enervan estas alimañas de la política y trato de sacudírmelas de encima, pero su permanente sombra carroñera volando sobre este Madrid angustiado y al borde del colapso me saca de mis casillas. ¿Realmente les va a seguir votando alguien cuando todo esto pase? ¿No se le ha muerto a ningún fascista su madre o su padre en una de esas residencias de mayores de maravillosa "gestión privada" que tanto propugnaron? ¿Ningún hermano, ningún familiar en esos hospitales públicos de los que arrancaron y mandaron al paro a más de tres mil profesionales sanitarios? Pues hala. A votarles de nuevo, patriotas.

Mal sigo.

Ni rastro de voz tomada. Y sin dolorcillo de garganta, por supuesto. Demasiado tabaco, algún buche inopinado a la lata de cerveza fría, explicaciones habituales para las que corren malos tiempos... En fin...

Ayer también supe que tenemos a cuatro médicos en cuarentena específica (están contagiados) tras una de las puertas de nuestro largo pasillo de ministerio ruso, la que da a los ascensores. Cuatro médicos, leche. Cuatro pura sangres embridados y retenidos en sus cajones de salida. Me los imagino detrás de esa puerta contando los minutos que les queda de cuarentena para salir disparados hacia sus hospitales. Por la calle 1 Doctor Pérez, lanzado hacia el Isaac Peral, por la calle 2 Doctora Cookie, como una bala para el Cínico, por la calle 3 Doctor Torres, cogiendo los palos hacia el 12 de Octubre, por la calle 4 Doctora Gutiérrez, abriéndose por fuera hacia La Clínica de la Concepción... Si hubiera un Premio Nobel detrás de cada una de esas puertas no los echaría tanto de menos.

Doctora Cookie es una yegua que existe realmente y que de vez en cuando da un susto en el dinero y mete la cabeza. Perdonadme la licencia. También echo de menos el Hipódromo de la Zarzuela. ¿Estarán entrenando los jockeys? Puede que a horcajadas en el brazo de un sofá y con la colina verde de Windows como meta...

Melancolía.

El mejor remedio es echarse unas rápidas en el lichess.org. Ajedrez de consumo rápido. Cuando tenga las uñas negras de dar mates / cuando tenga las uñas negras de sacar a mi Rey del enroque en llamas será la hora de comer. Y luego, una de mis frases preferidas: "Me gustan los atardeceres porque pronto se cena".

Siempre después de los aplausos.

Si sobrevuelan Lavapiés dos aviones chinos cargados de piruletas y preguntando que por dónde se va a la casa de Plesidenta Díaz Ayuso, me como mis palabras. Pero podemos apostar. Hablar de caballos es lo que tiene...

En El Intermedio también se la conoce a la muchacha como Lollipop.

Piruleta.

Una Piruleta narcisista y desquiciada al mando.

CUANDO SALGAN LOS ASINTOMÁTICOS DEL VIRUS...


...Pero con síntomas de otra cosa.

DE APLAUSOS CORONADO, DEJÓ DE ALARMARSE


miércoles, 25 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (12º DÍA DE CUARENTENA)


Demasiado teletrabajo. El teletrabajo telemata. Como la novia de Telémaco, el primer hijo a distancia de Ulises. Una odisea para cumplir con todos los encargos. Benditos mineros que no pueden telebarrenar... Encima, yo trabajo en la tele. Pillado por todas partes. No tengo ninguna vía de escape. Ni montándome en una subordinada larga.

Estoy escribiendo piezas como para celebrar una Semana Santa oral, pero sólo para salir del "paso".

Parece ser que uno de los primeros síntomas de haber contraído el bicho es la pérdida de olfato. Visto lo de arriba, me temo lo peor. Estoy perdiendo el olfato para los juegos de palabras.

Ninguna sensación patriótica por haber superado a China en el número de muertos. Los chinos han jugado con ventaja. No tienen tantos abuelos como nosotros. Por cómo se está gestionando el asunto de las residencias de mayores, ni que estuviéramos intentando nivelar la diferencia por las bravas.

No quiero relacionar el cambio a gestión privada de esas residencias que forzó el Partido Popular en el pasado. O sí lo hago... Demasiados muertos atribuidos a una organización política como para seguir llamándola así...

Esta mañana me levanté con la voz un poco tomada y un ligero dolor de garganta, pero no tenía tiempo para preocuparme, que estaba más pendiente de Telémaco y esas cosas de no poder huir escapándome a lomos de una subordinada... A esta hora de la tarde apenas nada, después de la siesta. La voz mucho mejor y el dolor remitido. Así que me pregunto: ¿He podido pasar el coronavirus escribiendo chistes de Poncio Pilatos durante nueve horas? Ojalá sea así, pero no es currículum.

Me lío un cigarrito sarcástico y salgo al balcón a aplaudir.

martes, 24 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (11º DÍA DE CUARENTENA)


A estas alturas del confinamiento debemos de estar cogiendo un tono de piel raro. Como mínimo, bronceado de submarino tras once días sin emerger a la superficie. Subimos el periscopio para aplaudir todas las noches a las ocho, pero, tras unos minutos, otra vez regresamos de vuelta al camarote y al silencio de las profundidades. Habrá quién esté haciendo su propio viaje interior con mucho yoga, mucha introspección y mucha meditación, digo aquí abajo en la soledad íntima del submarino, cada uno con su propia batalla naval, pero creo que la marinería en general sueña -soñamos- con bares abiertos las 24 horas en algún puerto canalla. Y sin puerto.

Yo, que siempre había intuido que tenía un "mundo interior profundo" (y dale con el submarino)... ¿Seré de verdad tan simple? ¿Por los bares? Ahora mismo dejaría de escribir por tomarme una cerveza en cierto bar y con cierta gente, así que podéis dejar de leer si queréis. No hay nadie serio a los mandos.

Serio no, responsable sí, pero de mierda. Un responsable de mierda, como el soldado sin graduación que limpia las letrinas porque no vale para otra cosa o lo están castigando por algo. Responsable sí, porque con los gestos y los detalles que oigo y veo por ahí la responsabilidad te sobreviene y te cae encima y tú la aceptas en lo que vale y en lo que pesa y porque no se diga que el hijo de tu padre y tal y tal y tal, pero no he estudiado medicina ni primeros auxilios, sino una carrera absurda, con lo cual no sirvo ni para poner una tirita con garantías de éxito: luego seré responsable, pero de mierda... Un lastre. Como diría Woody Allen, en una guerra no valdría ni de prisionero.

Volviendo a la terminología bélica, están cayendo los sanitarios como pajaritos y se te parte el alma. Es una forma de hablar, lo del alma, sin embargo algo ocurre por ahí en esos adentros cuando te sacuden con sus cifras en el combate. Seré muy influenciable. Sin alma, pero influenciable. Para la gripe y creo que para al catarro común los sajones utilizan el término "influenza". Tampoco debo de ser muy "influenzable" cuando no me he cogido un mal resfriado en todo el invierno. Influenza, segunda división, coronavirus, puestos de cabeza de primera. La Champions se la dejo al ébola o al gas Sarín, por ejemplo. No hay que darle alas a un virus que salió del sobaco de un murciélago sin estudios y que solo habría valido para el campo y hacer un par de recados si no llega a salir de su pueblo a conocer mundo, el hijoputa.

Los alemanes todavía no tienen prohibido salir a la calle sin justificación alguna a pasear, incluso de dos en dos, salvando la distancia de seguridad de un metro y medio. ¿Un metro y medio? Creo que los alemanes no han caminado tan juntos en su su vida. Mucho menos los matrimonios o los novios.

Los italianos siguen sin levantar cabeza. Todos los días tengo la tentación de gritar a las ocho en el balcón "Forza Italia!" para que no nos olvidemos de ellos, pero al final me corto, no sea que no se aprecie el gesto como cariño hacia ellos sino como traición a los nuestros. No lo sé. Si ves a sus sanitarios, gastan el mismo aire y el mismo atuendo que los españoles. Puede que lo dé el Mediterráneo.

Muere el tercer Guardia Civil. Pobres, siempre al pie del cañón.

Alguien hará en su momento el estudio de las bajas por profesiones. Por ahora la profesión que más muertos acumula es la de Mayor de setenta años.

Me pasan un vídeo con la solidaridad de un restaurante español de carretera, el típico al que solían acudir los camioneros cuando estaba abierto. Es de noche, probablemente de madrugada. El que graba el vídeo se va acercando a la entrada del local cerrado. En sus cristaleras hay mensajes escritos para sus antiguos clientes. El gobierno les prohíbe atenderles en persona como es debido, pero no les prohíbe seguir pensando en ellos, los camioneros. La cámara recoge la presencia de una pequeña camioneta iluminada y con su carga convertida en un esmerado y brillante mostrador con nevera incluida. De regalo, a disposición de cualquiera, refrescos de todo tipo, agua embotellada, bollería y abundantes termos con café y leche. En otro cartelito se lee: "No admitimos dinero". El camionero que graba el vídeo muestra su camión recién aparcado, vuelve a enseñar la pequeña camioneta y la fachada del restaurante... Entonces se emociona y comenta que todo el país debe conocer el gesto de esa gente pensando en ellos y en las fatigas de la ruta... El restaurante-cafetería se llama "EL HACHO", está en la carretera A-92 entre Sevilla y Málaga, km 113... Y ya lo conocía... Desde Sevilla, camino a las grabaciones que hacíamos en el plató de Mollina, Antequera, he desayunado alguna que otra vez en ese sitio de Dios... Dentro, una gran barra rectangular con isleta para cafeteras, veteranos camareros andaluces con mandiles distribuidos estratégicamente, y con la misma disposición táctica y estratégica, impresionantes aceiteras con dos o tres cabezas de ajo al fondo para las tostadas. Una maravilla en todos los sentidos. Por eso doy su ubicación exacta. Por todos los sentidos y por si alguno siente la alegría futura de recompensarles con una visita cuando acabe todo esto...

Me lío un cigarrito sentimental y salgo a aplaudir.

¡ILLA, ILLA, ILLA, PP HIJOS DE PUTA!


Sí, lo de "¡Illa, Illa, Illa...!" era el arranque de muchos eslóganes que coreamos durante las manifestaciones del 15-M y posteriores. El que más me gustaba, estando vivo todavía el banquero depredador, era: "¡Illa, Illa, Illa, Botín hijo de puta!". Ahora es perfectamente válido cambiar "Botín" por "PP", tanto más que el partido criminal responsable de haber esquilmado la Sanidad en este país, y muy en concreto la Sanidad Madrileña en su propio beneficio o el de sus secuaces a cambio de mordidas, es el que está protestando de manera miserable (de malnacidos) contra la insuficiencia de recursos, achacándola, encima, al gobierno de coalición por su falta de previsiones. Hijos de la gran puta los fachas, de ignominia en ignominia. Después de los recortes y del latrocinio, infamias. Y como también coincide nuestro "Illa" con el apellido del actual Ministro de Sanidad, pues ahí está el asunto. Menudo marrón la epidemia para Illa, pero buen apellido para nuestros propósitos. Menudo fregao' el del coronavirus para el Ministro de Sanidad, pero un gran nombre: Salvador. Grandes esperanzas en él para pelear contra la pesadilla. Hijo de curritos del sector textil, estudió Filosofía y cosas de organización de empresas, economía y demás. Nada que ver con la sanidad ni la medicina. Así que si está ahí es porque es un buen gestor o un buen negociador. ¿Lo más apropiado para enfrentarse a esta puta pandemia? No lo sé, pero lo veo tenaz, aplicado, serio, cumplidor... Me faltaba decir "y de espíritu dialogante" (asco de expresión), porque fue el que se chupó con su amigo Iceta toda última la mierda de pastel reivindicativo de los independentistas de Junts y Ezquerra, y parece que con éxito. Por imaginar lo que habló y cedió y exigió y regateó con los de la estelada furibunda, lo veo negociando incluso con algún comité de CDRs que quieren sajar Barcelona por la Diagonal o incendiarla directamente durante una manifestación indepe. Y del otro lado de la mesa Illa: "Que vale, pero sí pero que no, que os manifestáis hasta aquí y luego para casa". Así reunión a reunión hasta conseguirlo. ¿O no notáis que hace un tiempo que no se les escucha a los de la berrea independentista? Algo tuvo que ver este catalán de anuncio de Schweppes. Ahora puede que esté negociando en los mismos términos con el coronavirus en persona y todas sus putas cepas: me metes miedo hasta aquí, me infectas hasta este punto justo de la curva y luego os disolvéis... Ojalá. Suerte, maestro. Mientras tanto, yo sigo quitándole palos en las ruedas para que pueda usted hacer su trabajo. De paso le voy poniendo coloraos a algunos y delatando a los mierdas que no quieren que a los rojos nos salga nada bien: ¡Illa, Illa, Illa, PP HIJOSDEPUTA!

lunes, 23 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (10º DÍA DE CUARENTENA)


Aprendo demasiado lenguaje médico. Veo a A. haciendo unas lentejas en la cocina y estoy tentado de preguntarle si van cursando bien. El ordenador me pega de pronto un pantallazo azul y me extraño, porque estaba asintomático. Y la curva de mi repugnancia contra la presidenta de la Comunidad de Madrid comienza a aplanarse. Ya pasé el pico de querer estrangularla con un calcetín sudado...

Estamos luchando, pero sentados en el sofá viendo algún capítulo de serie. Estamos peleando por un futuro mejor y por la salud de nuestros mayores, pero lavándonos las manos con jabón igual que antes. Estamos alumbrando un nuevo país de solidaridad y esperanza, pero aplaudiéndole a algunas persianas echadas del edificio de enfrente. Con este nivel de metáforas colectivas a Neruda le da un apechusque y la rosca.

La impresión que me da con todos los líderes mundiales y el coronavirus ahora mismo es que están echando una partida de póker entre ellos, mirándose desconfiados de reojo detrás de sus gafas oscuras y soltando envites por el colmillo ante cientos de cámaras de televisión. La regla básica de la partida es que ganan las cartas con las cifras más bajas. El que la acabe con el naipe de menos muertos saldrá reelegido. Pueden pedir todas las cartas que quieran, eso sí, cada uno a su propio crupier, el ministro de sanidad de cada país. Declaración a declaración, envite a envite, compruebas la catadura de cada uno y cómo se emboscan o cómo se crecen o cómo se achantan con las cartas que les toca en cada rueda de prensa.

Oigo en la radio que han comprado un tanque para el hospital de campaña de Ifema. Como medida de seguridad me parece exagerada, hasta que me entero de que es un tanque de oxígeno. Tanto escuchar que estamos en guerra te contamina el léxico una cosa mala.

Tortilla de patatas al mediodía. Menor de sesenta años y sin complicaciones previas, cojonuda.

Salgo a aplaudir.

HOME (SIN IRONÍAS)


Un ratito bueno en "casa", "HOME", de Los Magnetic Zeros.
Ganas de estar ahí, aquí, y sin malos rollos.

domingo, 22 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (9º DÍA DE CUARENTENA)


Pensamiento estúpido. Descartando la vía aérea, los mancos tienen un cincuenta por ciento menos de posibilidades de infectarse con el bicho. Pensamiento estúpido extra. ¿Con qué aprensión estarán leyendo los ciegos los mensajes en Braille en esa parte de los rótulos dedicada a ellos en los espacios públicos? ¿Se atreverán a pasar los dedos? ¿Los rociarán antes con un spray desinfectante? ¿O tienen guantes de sensibilidad especial que permitan la lectura? ¿Algo así como esos condones "ultrasensibles" (ellos, no el pene)? ¿Y cómo sabe un ciego que el que tiene al lado está respetando la distancia de seguridad? Probablemente lo mida por el oído, respiración, jadeo, roces, pero... ¿Puede distinguir la distancia de un metro de otra de cuarenta centímetros, por ejemplo? ¿Veinte centímetros? ¿Cómo sabe un ciego hacia qué lado acaba de estornudar el que tiene al lado? Y hacia qué sitio correcto volver la cara rápidamente... Hacia qué sitio salvador...

Mueren aristócratas y presidentes de clubes de fútbol importantes a causa del bicho. Todos somos tejedoras francesas de bufandas. El chasquido de la guillotina suena fuerte en internet.

Ya están desplazando enfermos al hospital de campaña de Ifema. El ejército lo ha levantado de la noche a la mañana. Cinco mil camas. Estamos en guerra. En la radio dan sus dimensiones aproximadas. Es de grande como el doble de la Plaza Mayor de Madrid. Recién llegado, a mediados de los ochenta, ubicábamos nuestras citas de estudiantes en la plaza por los cojones del caballo de Felipe III vistos desde atrás. Huevo izquierdo, huevo derecho... Bocadillo de calamares 50 pesetas.

La gente sigue derrochando talento en las redes. Ocurrencias y genialidades a partes iguales, eso sí, mezcladas con muchas meme-ces. Fotografías, textos, animaciones, vídeos... Cubiertas las necesidades básicas de refugio, comida y bebida, los náufragos que en el mundo han sido habrían dedicado su tiempo libre a las bellas artes si hubieran tenido público. Por el contrario, su condición específicamente solitaria los abocó sin remedio a la masturbación. Por lo cual infiero que las redes están infestadas e infectadas (en estos días mucho más) de onanistas con público. Y pensando con algo más de distancia temporal, los esclavos le dieron a Roma y a Grecia todo el tiempo libre para que sus artistas se recrearan en la escultura, la arquitectura y las odas. También en el Renacimiento los mecenas regalaban tiempo libre a sus becarios a cambio de algún que otro encarguito de vez en cuando. Volviendo a nuestro atribulado presente, los esclavos aplazados del teletrabajo andan confinados cumpliendo con informes, cuestionarios y revisiones de estocaje, o como quiera que se digan esas cosas, mientras hacen esculturas femeninas con grandes pechos, Apolos con erección y vídeos enloquecidos de la cuarentena para que se rían grandes y pequeños en el Ágora... Onanistas esclavos con público y con jefes demostrando continuamente en mil pantallas que le tienen un miedo espantoso a la muerte y al día de mañana gracias a su inalterable sentido del humor. Van emojis: 😂😂😂

Informan a la población que la cuarentena se prorroga quince días más. El confinamiento, el encierro, el arresto... Como si hubiéramos tenido una pelea en el patio, como si hubieran atrapado a nuestro gorrión de las migas de pan llevando un mensaje a otra galería... Quince días más. Definitivamente los finales de torre de Paul Keres, Guerra y Paz, hacer una reproducción a escala de la Cibeles con colillas de porro. ¿Qué porro? ¿Cómo lo estarán pasando los camellos del barrio? La pregunta es literal: cómo "lo estarán pasando". Seguro que ya han inventado alguna forma. Entrega en buzones, huecos concertados, encima de la rueda trasera derecha de cierto coche aparcado en cierto sitio... Quince días más...

No necesito demasiados juguetes para pasarlo bien a solas. A unas malas, no necesito ninguno. Mi puta cabeza es un "Toy's r us" para lo bueno y para lo otro. Al acostarme, hay noches en que cierro los ojos con reticencia de niño chico que no quiere recoger el desastre que ha liado en su cuarto. Mucho menos cerrar la caja y guardarla. Quince días más... Vale, también hay noches en que el niño chico le mete fuego al cuarto antes de dormir... Con esta intensidad, me cazarán de madrugada corriendo en pelotas por la calle Atocha arriba.... Quince días más...

sábado, 21 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (8º DÍA DE CUARENTENA)


Iba a poner el dibujillo /ilustración del coronavirus de siempre, pero en la ventana de "añadir archivos" me ha aparecido también mi Huevo Frito Pomposo, recién usado en otra entrada de hoy. Me ha parecido más irónico e icónico que el puto bichito con ojos. Pero lo dejo en las entradas anteriores, a fuer de consecuentes y por dejar constancia. Anda y que no he dejado yo la constancia veces.

El miserable de Rafael Hernando ha llamado por ahí a Fernando Simón "Presunto experto". Y luego algo así como que se "fuera a casa, sinvergüenza". No sé si se puede ser más bocas o más desagradable, pero entiendo que está en la naturaleza del matón cobarde y malnacido decir esas cosas. Pobre pedo flojo con corbata ya sin poder alguno para hacer daño.

Me enveneno. Me envenenan. La diferencia está en uno. Lo decía José María Álvarez: "No haber tenido con la Barbarie ningún otro contacto que el estrictamente policial". Unos benditos los policías al lado de los cachorros de asesinos de Fuerza Nueva como Hernando cuando iban por Argüelles intentando matar rojos con sus cadenas y sus puños americanos.

Me vuelvo a envenenar.

Anoche escuchamos un chunda-chunda, creíamos que procedente de la calle. ¡Viernes in the night! Y Lavapiés siempre ha sido muy fiestero los fines de semana... Incluso veíamos luces intermitentes de colores en la calle. Me asomé a la terraza con ilusión... Era mi vecino de piso, que le acababa de dar un corto avenate musical con subida de volumen. Y las luces de discoteca en la calle eran las de un coche patrulla parado en medio y disuadiendo a la peña de cualquier conato de fin de semana "normal". Covid-19, tu pinchadiscos de moda.

Curiosa la sensación que me viene con la situación actual de Alemania y sus medidas contra el coronavirus, probablemente influido por el extraño tonito de las noticias que me llegan de allí. ¡No tienen suficientes muertos a estas alturas, comparados con Italia, Inglaterra o nosotros! Algo hacen o algo han dejado de hacer, pero no es justo que a esos alemanes les vaya distinto, parecen contarme... O es una sensación mía o realmente a los medios españoles les da envidia Alemania, o rencor... Incluso cuando se comunicó que Ángela Merkel le había dicho a su gente que era un trago muy malo, casi tan malo como el que pasaron después de la Segunda Guerra Mundial, había en el tonito algo así como un "¡La Segunda Guerra Mundial la provocasteis vosotros, cabrones! ¡Ahora os jodéis como todo el mundo!". Y no, por ahora no se joden... Cosa de la que me alegro mucho. ¿Por lo bien que me lo pasé en Kreuzberg, Berlín? También. Y por Rilke y por Nietzsche y por Zweig y por las bradwurst...

Otra cosa son los ingleses, que van a caer los pobres como chinches por culpa del descerebrado de su primer ministro, Boris Johnson. Más listo que Trump, casi de su misma peluquería, pero listo en el sentido chungo de la palabra "listo". De modo que le van a dar la del pulpo a su demografía a causa de un corte de pelo y de unas maneras. En momentos así, cuánto se echa de menos un tecnócrata al frente del sistema, aunque sea malo. Podrá equivocarse con las medidas, pero está obligado a tomarlas independientemente de su ideología, o de su chulería. Que el bicho no se ensañe demasiado con su poblado ahora que los centinelas están todos borrachos.

Tocaría hablar de Francia, pero bastante apurados están intentando no parecerse ni a los italianos ni a nosotros. Ah, la grandeur... No descarto que le estén echando perfume a sus últimas cifras.

¿Qué es esto? ¿Un diario de Europa?  Chaval, ni Napoleón escribía así cuando iba de país en país haciendo turismo con soldados.

No sé si la gente ahora está bebiendo más en sus casas. Puede que estén intentando compensar el déficit del Producto Interior Bruto tras el cierre de los bares. Y hasta puede que lo consigan. Conozco verdaderos atletas. Sin embargo, yo apenas si estoy bebiendo cerveza. Se ve que me falta la barra. Más la barra que la gente, que soy muy de abstraerme de todo. Es la barra que no está presente, ni cerca ni lejos, ni arriba ni debajo (¿nunca os habéis sentado ahí en el suelo con el saliente de la barra a modo de cornisa?) Tampoco la echo de menos como mobiliario, o como objeto, o como soporte del codo, su natural posavasos en los bares. Pero sí que de tarde en tarde siento su ausencia. Ese picor onírico. Y pica en la cabeza y en el recuerdo la barra fantasmagórica como un miembro amputado. Esto último podría haberlo escrito Valle Inclán con la mano que le faltaba. Se la reventó de un bastonazo Miguel Bueno, de Fuengirola, donde tiene calle a su nombre y donde tengo familia, lo que son las cosas de la fantasmagoría.

EN EL DÍA DE LA POESÍA CON CORONAVIRUS: "CORRUPTOS, FASCISTAS Y CHORIZOS, EL PP FUE QUIEN LO HIZO"

Gracias, Manel (eldiario.es). Ole tus lápices.

La santa indignación, si fuera creyente. Pero es que me como los codos cada vez que alguno del PP habla de la Sanidad Pública, siquiera bien. Es que se me blanquean los nudillos cada vez que alguna psicópata, alguna emperifollada, algún mangante o algún cerdo "conservador" critica a este gobierno "ilegítimo" de izquierdas por la falta de recursos sanitarios... Ellos, los que lo han robado todo para sus bolsillos impunemente (por ahora), escupiendo salivajos de "coronavirus fascista" sobre todos nosotros. Me vais a llamar miserable, hacedlo, pero ojalá se quedaran sin sirvienta unos días en sus chalets.

EL LANZAMIENTO PERFECTO DEL SOL POR ENCIMA DE LOS ESTANCOS Y QUE LLAMAMOS DÍA...


...Internacional de la Poesía. Por meter más ruido, con viejos escritos que parece que hoy vienen al caso en esta cuarentena y, por lo mismo, siguen sin importar una mierda: algunos fragmentos de "300 de LAVAPIÉS" y de "LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DEL TURBIO NIÑO MATOMUERO".


"300 de LAVAPIÉS"

...Adentrémonos

Mirad qué hermosura de altar
Nos han preparado los virus
Qué graciosas volutas dibuja la enfermedad
Salomónica

Lidia hace el amor un sábado con alguien
Muerta, aún recuerda su olor

Ricardo hace el amor un viernes con alguien
Muerto, todavía busca su teléfono

Qué hermosura de causas

Mercedes viene de Extremadura
Se monta en un avión ruso
Y muere en Turquía

Serafín es un recurso humano
Le echan del trabajo
Y deja de serlo

Hernando es funcionario antidisturbios
Pero en su casa no pone la tele

Adentrémonos

Los bisnietos del cólera
La culpa remota
Los monos en los laboratorios
Las batas blancas

El bigote de Lord Byron observado al microscopio

Los huérfanos del amor libre
Los primogénitos del V.I.H.

Lo que matan los siglos
Lo que matan las siglas

Qué modernos

Porque volamos a Marte
Mandamos un cochecito a pilas
Con cámara de fotos
Y llegamos a Marte

En la Luna había polvo
En Marte había hielo
En Júpiter habrá tabaco

Mientras todo es alarido aquí abajo
Y buscamos algo parecido a un escudo
Algo parecido a una lanza

Adentrémonos 


...

La próxima guerra política
Será con agüitas extrañas
Caramelos desde el aire
Cosas con mucha vida dentro

A Júpiter a por tabaco
A Venus
De copas

El próximo Amor será con pastillas
Con miedo Inverosímil Inventado

El próximo Amor será con sudor
De artificieros
Ellas y ellos
Orbitales
Aterrados

El próximo Amor será tremendo
Monstruoso

Un delicado huevo de codorniz
En una mesa de autopsias

Adentrémonos aún más


"LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DEL TURBIO NIÑO MATOMUERO"

...
Hoy todo es Perro
Y nosotros, de Dios,
Las mascotas descuidadas

¡Cuánto tiempo lleva sin vernos un buen cura!
Un buen Veterinario de Almas
Que nos ausculte la mierda
Y reconozca que late a infinito
Que tiende al Todo
Como los pobres a una alfombra roja

....
Jazz de instrumentos cadáveres
Zombies de madera
Sonando a civilización desaparecida

También vosotros estáis ahí
En esas notas sin vida

HIJOS DE PUTA

La felicidad de las compresas
Las palabras de un futbolista
El perfume de la independencia
La hombría de un coche

¿Qué mierda estáis diciendo?

La libertad en los relojes de mil agujas
El amor en una lavadora silenciosa
Los orgasmos en un cartón con sopa
El cielo en una tarjeta de crédito

¿Pero qué cojones estáis diciendo?

(La frivolidad es alegría)
(La ignorancia es normal)
(La crueldad es decisión)
(La monotonía es perfección)

HIJOS DE PUTA
Acabaréis poniendo altavoces en todas las calles 

viernes, 20 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN UN LUGAR DE LAVAPIÉS (7º DÍA DE CUARENTENA)


Le mando un wasap a un amigo celador del hospital Ramón y Cajal: que le aplaudimos todos los días a las ocho y esas cosas. "Esas cosas" son cervezas para cuando nos volvamos a ver, que se cuide mucho, etc... Los tíos somos así. Pero por dentro "esas cosas" son muy otras aunque no se las diga... Que no se muera, que gracias de la hostia, que me siento muy orgulloso de él... Cosas de tíos cuando no las decimos... Josito es de Lavapiés y su abuela de Córdoba. De viva, entraba en su bar habitual pidiendo una "tostá con asaite" como una menina gorda, rubia y vieja, y tenía una mala leche de soltarlas con la mano abierta del derecho y del revés, pero crió a Josito en su casilla de la calle Salitre, supongo que hasta que tuvimos edad para encontrarnos en los bares. Con él hay confianza, hay confidencias, hay rondas, hay tocada de pelotas, hay risas, hay acompañarnos a casa de madrugada, hay una costumbre y hay un alegrarse mutuo cuando nos vemos o nos veíamos, cada vez más de tarde en tarde... Josito se fue unos años a Australia y lo único que aprendió de inglés fue la palabra "Forster", volvió y, no me preguntéis cómo, se hizo celador en uno de los hospitales más importantes de España, el Ramón y Cajal, como dije... Calvorota, dicharachero, generoso, y casi feliz con su hijo más alto que él y su mujer por teléfono... A los pocos minutos de mandarle mi wasap tontuno me devuelve el mensaje de texto con cuatro audios seguidos... Es su voz de bares y risas, pero muy cascada y muy cansada, cansadísima... Se alegra de saber de mí, se alegra de verdad, dice... Pero todo es un puto caos... Esta noche han caído (literalmente) dos compañeros suyos infectados. Primera línea de defensa, los heridos a retaguardia. Y que nos lo tomemos en serio, muy en serio, todo lo en serio que podamos, que solo los que están muy bien físicamente libran con suerte y que los que tienen algún tipo de complicación las pasan muy jodido, pero muy jodido, jodido, jodido... Que esto va para largo y que lo que se cuenta de los infectados en la tele solo es una cuarta parte como mucho de lo que está pasando realmente...

¿Quién no tiene algún tipo de complicación?

"Ojo con tu perfilito, tío... Fumador, con sobrepeso... Cuídate mucho, pero cuídate mucho. Y es más importante lavarte las manos que lo que viene siendo el aire". O algo así... No estoy preparado todavía para escuchar los audios de nuevo. 

Tengo ahora mismo en mente las caras de Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes, Cospedal, Lamela, Güemes, Lasquety... Todos robando de la Sanidad Pública y forrándose con los contratos bajo cuerda a las privadas, para su propio bolsillo o para su banda de criminales fascistas llamada Partido Popular. En estas circunstancias de la epidemia por coronavirus se alegrarían de ser tomados sólo por ladrones. Son ASESINOS, señor fiscal, cuento prevaricador de ficción.

Ayer la alcaldesa de Guayaquil, Ecuador, mandó invadir de coches la pista en la que iba a aterrizar un avión vacío de Iberia con la misión de repatriar a los españoles que lo esperaban desde hacía días. Entiendo que el piloto tuvo que abortar el aterrizaje y sabe Dios dónde habrá podido posarse. "Un avión con doce tripulantes que venían... ¡De Madrid!" -chillaba la alcaldesa alarmadísima... Ayer mismo, justo después de su "acción patriótica", le confirmaron a la señora que tenía coronavirus. Lo más seguro es que ninguno de esos esforzados tripulantes españoles estuviera infectado, lo que son las cosas, buena mujer... La peste estaba abajo, donde quedaron tirados los otros cientos de españoles a los que iban a rescatar, ahora se sabe, más que repatriar... Parece que las autoridades (buenas) de Ecuador ya han pedido disculpas por el comportamiento de acémila de su munícipe. Con lo bien que nos llevamos aquí en Lavapiés ecuatorianos y españoles, españoles y ecuatorianos, hay que ser torpes en perspectiva... Yo sí sé que la equipación del Guayaquil es igual que la del Barça. ¿Saben los de Guayaquil cómo es la equipación del Rayo? Pues eso...  Y que tengo un amigo ecuatoriano de Cuenca (sí, hay una Cuenca en Ecuador), que me debe pasta.

No son todavía las nueve de la mañana y parece que ya lo he dicho todo. Sensación de intemperie. Nublado fuera y tú aquí, bajo techo, calentito y en tu despacho tan mono y desordenado, pero sensación de intemperie...

LA CARA QUE SE LE HA QUEDADO A VARGUITAS.

Vargas Llosa teme que México esté retrocediendo con López Obrador
Foto Efe

¿Se puede estar volviendo una persona más de cera? ¿Más antipático? ¿Más Aznar? ¿Más monstruito engolado admirador de Esperanza Aguirre y cogiendo posturita de Tory inglés con laca en las comisuras? Lo que disfruté yo con "La Casa Verde", lo que me reí con "Pantaleón y las Visitadoras", lo que aprendí con "La Ciudad y los Perros"... Y míralo ahora que lo han censurado los chinos lo mismo que él censuró a Cortázar... Míralo ahora que ha confundido un spray de vinagre con el gel desinfectante. La cara que se la quedao...

jueves, 19 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (6º DÍA DE CUARENTENA)


Siguen aumentando las cifras de todo. La que menos la de los enfermos dados de alta. Parece que el barrio con más movimiento en Madrid estos días es La Almudena.

Humor negro aparte, la contaminación ha bajado radicalmente según los datos recogidos por Greenpeace, así que es un alivio, oye. Para el que pueda estar en la calle contagiándose del coronavirus es una buena noticia que puedan hacerlo con el aire limpito.

Últimamente tener un perro es algo más que tener un perro. Es tu perro-jet... Te puede llevar a cualquier parte de la ciudad y sin dar demasiadas explicaciones a las patrullas de la policía. ¿Nunca pensaste en esos súper poderes de tu perro? Cuando pase todo, deja de comprarle en la tienda el pienso seco más barato.

Parece que hubo una cofradía en Sevilla que estuvo a punto de conseguir el permiso para salir en procesión esta Semana Santa. La Cofradía de Poncio Pilatos. A su favor tenían la fervorosa costumbre de lavarse las manos continuamente. No coló.

Anoche, durante la cacerolada contra el rey mientras pronunciaba su discurso de mierda, asomaron los vecinos de enfrente. Madre e hijo. En su balcón, solito, él aporreaba un cazo con una cuchara, reivindicativo y solidario; en el balcón de al lado, su madre aplaudía muy animosa sin enterarse de nada. Un encanto.

El que anoche estuvo contra la corrupción del Emérito y de sus robos, pero seguía pensando que la Monarquía es necesaria en este país, también salió a hacer la cacerolada, pero en vez de darle al cazo con una cuchara usó un tenedor de los finitos. Lo digo porque la gente se divide y se nano esparce, por no ir todos en manada. Que si la cacerolada estaba convocada por partidos de izquierda, que si la cacerolada fue instrumentalizada por los independentistas, que si no hay que confundir al Emérito con su hijo... Esta cuarentena vamos a inventar la cacerolada con reticencias y el "mecagondios" con matices.

A ese respecto, el alcaloide que tenemos de preboste tonto y meapilas en el ayuntamiento, y al que llaman "Carapolla" por su cierto parecido cierto con un capullo y no floral, acaba de decir que todo el consistorio en pleno está con los reyes y que los madrileños debemos emocionarnos con los héroes, no con las cacerolas... "Carapolla" me parece muy poco.

Salimos a comprar al supermercado y vemos a Juan, el Loco, leyendo un libro enorme en un banco con su bici al lado. Está bien, nos dice, pero necesita palillos. De inmediato pienso que los necesita para tocar su batería imaginaria (air drum, que dirían los ingleses), pero no. Necesita palillos de dientes. Con todos los bares cerrados ha perdido sus fuentes de suministro. Eso me tranquiliza. Ha comido, come o piensa seguir comiendo. Salimos de la compra y le regalamos un paquete. Nos lo agradece tan efusivamente que me recuerda al niño que regalan un sencillo palo y se vuelve loco de alegría. ¡Un palo, un palo, un palo! Luego nos avisa de que volveremos al trueque y ya nos vamos, que somos cuatro con la bici y la policía puede llegar en cualquier momento.

En el lenguaje de los aborígenes australianos ¿cómo se llama el boomerang que no vuelve? Palo.

Volviendo a casa me cruzo con una de mis abuelillas lectoras del barrio. En su momento le encantó "Hola, Melón". Ahora me ha sonreído tímida a la distancia reglamentaria. Creo que se puso contenta de verme vivo. Los escritores son los primeros que mueren cuando hay que enfrentarse de verdad a un problema de verdad en la vida de verdad. Este no, mira. Qué majo. Y con una caja de cervezas.




miércoles, 18 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (5º DÍA DE CUARENTENA)


Por si hay que tener una única canción en la cabeza para sobrellevar la cuarentena, que no veo por qué, propongo "Contamíname", de Pedro Guerra, en lugar de "Resistiré". Es igual de cursi, pero lleva retranca en el título, cosa que no tiene la versión ajardinada del Dúo Dinámico de los cojones con chalequito de punto.

Esta mañana a las doce cacerolada bien de ritmo a favor de que el Rey Emérito o su Heredero (el que pueda echar esa firma) done a la Sanidad Pública los cien millones de euros que ha trincado la Monarquía Privada. Hay otra cacerolada (ya veremos con qué ritmo) esta noche a las nueve, para cuando el Heredero esté dando su chapa televisada a la nación: a buenas horas, mangantes verdes.

Propuesta de enmienda si salimos con vida: mejores filtros para los juegos de palabras propios y ajenos.

Anoche tiré el petardo, para estupefacción y desconcierto de la madre del vecino de enfrente. ¿Navidad? ¿Ya llevamos tanto tiempo con esto? No importa. Esta mañana también preguntaba el motivo de la sorpresiva cacerolada antimonárquica. No sabía lo de los cien millones. Tampoco la convocó nadie en las redes sociales que no gasta la mujer, afortunadamente. Una virgen. Un respeto.

Mensaje de audio en wasap. Una cirujana joven y bastante creíble del Hospital de la Princesa pide cartas de ánimo para sus pacientes aislados y adjunta debajo una dirección de correo electrónico donde mandarlas. Le parece una buena iniciativa y a mí también. Sin embargo, bromeo también por wasap con algunos conocidos. Voy a escribirles una carta maravillosa, pero preguntándoles al final por la herencia. Seguro que les anima... Hoy se difundía el rumor de que la cirujana era la cabecilla sin escrúpulos de unos hackers malvados que querían hacerse con nuestros datos y robarnos el alma. Hace un ratito han desmentido el bulo. La cirujana parece que es auténtica y que los hackers no existen. Yo lo desmiento a mi vez: los hackers sí que existen, pero los auténticos no se prestarían a esa canallada. Me alegro de que la petición de cartas de afecto y apoyo sea cierta. Llevan recibidas más de 30.000. Muchas más cartas que relatitos cuando la SER convoca su concurso. La cirujana no especificaba si el relato podía ir con ilustraciones. Spoiler para feministas: yo soy un tío, pero a ese enfermo le mando una foto de una chica guapa y ligera de ropa y le adjunto un teléfono y un texto corto del tipo: "Para cuando te pongas bueno"... Y se vienen más arriba que con un cuento de García Márquez. ¿Y si el enfermo es una chica? La ilustración sería la de un chalet en pelotas. ¿Y si es una mujer madura? Un chalet con piscina. ¿Y si es una anciana? Un chalet con piscina y nietos caros.

¿Hay machistas en cuarentena? Los habrá, pero ya no pueden llegar borrachos del bar y pegarle a sus mujeres.

¿Hay feministas en cuarentena? Las habrá, pero enseñar las tetas escritas por los balcones no es lo mismo que enseñarlas en el Congreso con luz y taquígrafos. Se leen peor.

El presidente ha anunciado esta mañana que nos van a inyectar 200.000 millones de euros. Tengo miedo.

Parece que no llevamos bien la contabilidad de infectados en España. Otra vez la Caja B. ¿Quién se lo está llevando "muerto"? ¿Quién es el listo de las facturas falsas de toses y grados centígrados? Hasta ahora se ha hecho la vista gorda, cuando no la vista "asintomática".

Por seguir con los chanchullos alrededor del coronavirus, la Comunidad de Madrid (siempre me sonó a secta) ha llegado a un "acuerdo" con Telepizza y Rodilla para que atiendan las becas de comedor de los niños más necesitados. Antes, rompieron unilateralmente los contratos con las empresas que atendían los comedores, ahora cerrados. Quizá porque no trincaban nada de ahí. O muy poco. Así que me gustaría saber las condiciones del acuerdo con Telepizza y Rodilla, pero tiene toda la pinta de una mordida. Vale, son asuntos de comer. Aceptamos el término "mordida" en ese contexto. Lo chungo es que pizzas y rodillas a mí me connotan a mafia, no a una alimentación saludable para niños pobres.

Volviendo a las cosas "asintomáticas", antes de la cuarentena estuve intentando que Javi, un niño del barrio, dijera correctamente la palabreja "asintomático". No atinaba a decirla todo seguido, así que la partí en dos: primero "asintom" y luego "ático". Javi decía "asintom" perfectamente. Javi decía "ático" perfectamente. Y ahora todo junto, Javi. Y me dijo: "Wasinton". Capital de Estados Unidos. Javi tiene Síndrome de Down. ¿Y  qué? Ahora sois vosotros los machistas rancios, las feministas histéricas y todas las personas asintomáticas del mundo, que son las peores porque no las ves venir y luego te rompen el corazón. Eso antes de la cuarentena, que ahora no viene nadie. Cuando todo esto pase, como se acerque a mí un asintomático no sé lo que podría pasar... Pues como siempre y como con todo. Hablando de comer: ahora mismo me gustaría ser niño pobre y que me malnutrieran con una familiar de champis, jamón york y cebolla. Digo "familiar" y se me saltan las lágrimas, así que lo dejo por hoy.

martes, 17 de marzo de 2020

ESPERADO FINAL DEL PERSONAJE DE CARRÈRE


Tiroteado repetidamente por los bisturíes en un hospital de Moscú. 
Ha muerto Limónov. 
Descanse en paz esa llamarada.

Eduard Limónov.
                                                                               Foto El País