sábado, 4 de abril de 2020

TRAS UN AÑO DE SILENCIO, DOS CRÍTICAS RECIENTES A "HOLA, MELÓN"


LOS DIABLOS AZULES

El paraíso en Lavapiés

  • En tiempos inquietantes resulta bien oportuno meterse en una fábula inventiva que trae algo de fiesta y de esperanza, como Hola, Melón
  • No sigue Cristóbal Ruiz un realismo fotográfico sino que su transcripción de la realidad tiene trazos deformantes, algo quevedescos, algo valleinclanianos

Publicada el 03/04/2020 a las 06:00Actualizada el 02/04/2020 a las 19:05
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Tercer viernes de confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Para que no flaqueen las fuerzas, los colaboradores de Los diablos azules vuelven a proponer lecturas que sirvan de compañía durante la cuarentena. Aquí puedes leer todas las recomendaciones de este número y aquí, los contenidos de números anteriores. 
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Llevaba tiempo pensando en comentar una de las novelas más frescas y creativas entre mis lecturas del año pasado, Hola, Melón (El grifo del Rompeolas), del malagueño afincado en Madrid Cristóbal Ruiz. Estos días graves y raros que vivimos me impulsan a cumplir el retardado propósito porque en tiempos inquietantes resulta bien oportuno meterse en una fábula inventiva que trae algo de fiesta y de esperanza y elude el dramatismo dostoiveskiano y la trompetería apocalíptica.
No distorsionaría mucho la trama argumental de Hola, Melón (editorial EDA) si definiera su historia como un relato galdosiano aderezado con imaginería de Macondo y trazas de fanta ficción. O, si se quiere, emplazable entre El Señor de los Anillos y La verbena de la Paloma, como dice la cubierta. Cristóbal Ruiz enfoca el objetivo de su cámara en el barrio de Lavapiés. La cámara saltea con ritmo narrativo rápido instantáneas de la diversidad social de ese escenario madrileño: amplio censo de oficios menestrales, representantes de su paradigmática condición multicultural y multirracial, parados, okupas, yonquis, emigrantes de diversos países, grupos mafiosos, traficantes de drogas, niños pijos, policía que patrulla desde el aire con un espectral helicóptero… La película colectiva recoge también datos testimoniales: la corrupción política, la especulación, diversas instituciones, la actividad comercial, los medios de comunicación locales (un periódico ácrata y una emisora de radio subversiva a bordo de un coche)…
Todo ello se emplaza en un escenario de minutísima exactitud costumbrista, con detalles ciertos en los nombres abundantes del callejero real y de comercios reales. El efecto inevitable es un puzle urbano por donde discurren vidas azacanadas, menesterosas o abandonadas que llevan consigo temores, precariedades, rebeldía e ilusiones. Pero no es una historia inconexa de estampas sueltas sino que el autor las organiza en torno a unos pocos ejes vertebradores. Uno es un niño huérfano de terrible infancia ("mis padres me abandonaron en un contenedor de basura nada más nacer") y abrupto despertar a la vida ("El primer regalo de Reyes que pedí fue un gintónic"), apodado Melón, que mantiene una emocionante relación epistolar con un soldado español destinado en los Balcanes. Otro es la anunciada manifestación de protesta por la muerte del portero de una discoteca, emigrante cubano. Y uno tercero, tan importante que ocupa la ilustración de la cubierta del libro, el grifo del Rompeolas mencionado en el subtítulo. Se trata de un bar que sirve de lugar de encuentro a los personajes (con una función parecida a la del café de doña Rosa en La colmena de Cela) y en cuyo mostrador se alza como un icono el águila del grifo de cerveza de un metro largo de alto.
Hola, Melón contiene un retrato dinámico de Lavapiés. Las vidas de sus habitantes se entrecruzan. Los personajes arrastran las inquietudes y problemas del vivir cotidiano. Sus acciones tienen un cariz fuertemente individual. Pero, a la vez, sirven de soporte a un retrato colectivo de carácter testimonial. Las penalidades del conjunto social alcanzan una gran fuerza. La novela en su conjunto tiene casi el aspecto de un reportaje periodístico de actualidad. Ahí están los resultados de la crisis financiera de 2008 en forma de privaciones materiales, en un precariado angustiante o en el problema de la vivienda. También queda constancia de otros rasgos sociales que afectan a la ética, como la discriminación racial o el menosprecio de los indigentes. Algún dato apunta con tono de denuncia a la ideología: las amenazas de la derecha municipal de suspender el periódico local por sus informaciones críticas.
Pero no sigue Cristóbal Ruiz un realismo fotográfico sino que su transcripción de la realidad tiene trazos deformantes, algo quevedescos, algo valleinclanianos y un tanto salidos del sueño y la duermevela. Y, sobre todo, toda la rica materia humana y anecdótica está filtrada por el humor. Algunos personajes resultan a propósito un tanto estrambóticos. Y algunas situaciones, cercanas al esperpento. Lavapiés se refleja en los espejos del Callejón del Gato. Las hipérboles toman el relevo a los hechos comunes. La historia novelesca global constituye una juguetona distorsión hiperbólica de la realidad corriente.
Todo ello le da a Hola, Melón una impronta creativa muy fuerte. El autor apuesta a fondo por el juego de la invención, pero no solo en el anecdotario. También lo hace en el lenguaje, de una extraordinaria riqueza coloquial y de una sintaxis sin rigideces académicas para buscar un máximo de expresividad que revelan infrecuentes cualidades de auténtico creador verbal.
En la nota preliminar de la novela Cristóbal Ruiz califica Lavapiés de "poderoso barrio embrujado". Existe sin duda una identificación vital, emocional, entre el autor y el escenario de su enloquecida y simpática obra. Ello resulta, a la postre, definitivo para calibrar su sentido. Se encuentran en Lavapiés violencias, dolores y miserias. Remite la novela, en alguna medida, al Madrid de La lucha por la vida. Pero al contrario que en el fresco barojiano, en Hola, Melón también hay alegría y toda su historia está impregnada de un radical vitalismo. No es Lavapiés una plaza fuerte de la dolorosa miseria contemporánea. Se nos muestra, en realidad, con la imagen poderosa de un reducto de libertad. Algo cercano al paraíso. Este canto a la libertad no supone evasión. Al revés, implica contribuir con un talante libertario a la protesta contra el mundo gris, opresivo y desigual que ha generado la sociedad actual.
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Santos Sanz Villanueva es crítico literario y catedrático de Literatura española de la Universidad Complutense de Madrid.




Cristóbal Ruiz. EDA, Benalmádena, 2019.
Hola, Melón (El grifo del Rompeolas)
Por Albert Torés
A estas alturas sería un caso preocupante aunque no tan raro, si la crítica no hubiese reparado todavía en la singular escritura de Cristóbal Ruiz. Indiscutible renovador de un estilo surrealista y pícaro absolutamente necesario en nuestro panorama literario nos entrega una novela plena de aciertos y que cumple con la función básica de la narrativa. Una novela sabiamente dislocada que bebe de nuestra tradición novelística más castiza. De personajes excepcionales, originales y mordaces que retratan las miserias y grandezas de la naturaleza humana con la presencia recurrente del barrio de Lavapiés. Un crisol emocional repleto de polifonías recurrentes.

EL LINDO PIAR DEL SER HUMANO CONFINADO EN SU JAULA DE ORO


¿De verdad que no escucháis su agradable canto horrísono? Yo sí.
Otro día hago el gif con el logo de Wasap, que tanto monta...

viernes, 3 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (21º DÍA DE CUARENTENA)


La bonanza climatológica acompaña para iniciar las vacaciones de Semana Santa más recogidas de nuestra historia, concretamente en un clínex arrugado. Hay controles policiales y tanquetas del ejército que impiden el acceso a vuestras segundas residencias y tampoco vale que os acordéis de vuestras madres precisamente ahora.

El meme a todas luces sevillano que circula por la red y que dice más o menos así: "Va a tener la cosa tan mala hostia que este año no llueve en Semana Santa".

Al segundo estornudo de Jesucristo en el calvario los romanos saldrían hoy zumbando. Buena oportunidad para cantar saetas del Dúo Dinámico desde los balcones. El Domingo es el día perfecto. Domingo de Ramos. Debería estar todo lleno de palmas.

No sé si Jesucristo resucitará cuando le toque. Puede que lo incineren incluso antes de saber las causas de su muerte. No está el gobierno para desperdiciar un test de coronavirus en un extranjero. Corona llevaba, así que no hay más que hablar.

Y contra la puta versión diabética del I will Survive del Dúo Dinámico, la mierda líquida de "Resistiré" y su expansión pandémica por todas partes, la versión más acorde con estas fechas y con la mala hostia que estoy, que estamos incubando, el RESUCITAO de Los Enemigos en la voz de Josele Santiago...


RESUCITAO

Resucitao
Nunca estaré de vuestro lao
Nací entre ruinas perdido
Aturdido y despistao
Pero después de tantos años
Aguantando destrozao
He resucitao
Nunca estaré de vuestro lao.

Y sin más
Vuelvo del más allá
No me creo nada
No me dé usted la brasa más
Usted bien sabe
Bien sabe usted
Que las llaves
No están donde dice que están

Pues sepa usted
Que yo no estoy dispuesto
Y que si le cuento esto
Es porque está más pringao que yo
Conozco su mierda de gesto
esto ya lo sé esto ya lo vi
Me abro de aquí
Aunque sea con lo puesto

Resucitao
Nunca estaré de vuestro lao
Nací entre ruinas perdido
Aturdido y despistao
Pero después de tantos años
Aguantando destrozao
He resucitao
Nunca estaré de vuestro lao

Y no intentéis buscarme...


Que estés bien de salud al recibo de esta, Josele, y guárdate de tus semejantes, ahí por Guadalajara respirando tomillo y bebiendo buenos vinos, que probablemente no son iguales que los míos, digo los semejantes, aquí por Lavapiés y respirando impotencia.

Hala, a lavarse las manos con jaboncito de olor y mirarse en el espejo con gesto épico.

HASTA QUE EL NARANJITO TARADO DESPIDA A ANTHONY FAUCI...


Anthony Fauci, arriba, el homólogo norteamericano de nuestro Fernando Simón para coordinar la pandemia en EEUU... Con la diferencia de que este hombre da sus ruedas de prensa junto al Agente Naranja Tarado, su jefe directo, y tiene que estar llevándole la contraria continuamente a causa de las sandeces de botarate que suelta el IMBÉCIL también continuamente. Está amenazado por la ultraderecha de ese país y nadie da un centavo por su cabeza, pero ahí sigue Fauci, descendiente de italianos, más apretado que los remaches de un submarino, poniendo profesionalmente los points sobre las íes y sin saltarse la verdad científica por más que los lameculos que le rodean se remuevan inquietos en la tribuna junto a él cada vez que le da una colleja seca y argumentada al zanahorio de los rayos uva más tonto que una berza que tienen por presidente de pago y maniquí balbuceante en el escaparate de súper bobos peligrosos que en el mundo han sido y en Norteamérica más... No creo que permanezca mucho en su puesto, pero por cada día que aguante Fauci pueden ser miles las vidas que salve dentro del desastre de cientos de miles de muertos que se avecina... No quiero frivolizar con esto, pero cabrían las apuestas... Mientras dure el hombrecillo heroico, los norteamericanos tendrán a alguien responsable capeando la tempestad y afrontando las ineptitudes previas del Calabacín Disminuido. Cuando nuestro hombrecillo caiga, comenzarán los tiroteos en las calles. Ojalá me equivoque. 

EL ÚLTIMO DE LA NUEVE, RAFAEL GÓMEZ: UNA CARICATURA ESPLÉNDIDA

"RAFAEL GÓMEZ, LA NUEVE!!!"
De Sciammarella, por supuesto. Gracias, maestro.

jueves, 2 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (20º DÍA DE CUARENTENA)


Priapismo en las estadísticas. Una enfermedad tan chistosa como letal. Erección inaplanable en las cifras de nuevos contagios y de muertos. No logro ver los fantasmas equilibristas que ven algunos en los números, qué droga oficial estarán tomando... Otros dicen que hay cierta pauta, cierta estabilización, cierta tendencia a un dígito zen como la temperatura a la que un país deja de sufrir, qué droga extraoficial estarán tomando, y empieza a recuperarse, el punto Farenheit 451 inverso en que un folio quemado arranca a echar hojitas verdes... Los muertos de ayer a hoy han sido más de novecientos... Esos pobrecillos sí que confían esta tarde en la droga de la balística para levantarle el ánimo a la gente... Y volvemos al priapismo.

También han reventado las cifras del paro salpicando de vísceras las lujosas paredes y los techos del Ibex 35. Sus directivos llaman de urgencia a las limpiadoras dominicanas de costumbre, pero las muchachas también forman parte de las vísceras. No se acordaban de que las despidieron desde sus palafitos en Suiza, sus chalets de alta montaña en las Maldivas, sus segundas residencias en el Pozo del Tío Raimundo. Pobres empresarios solidarios.

Cada vez que oigo un pianito en la tele saco la pistola. Imposible entender cómo está el mundo así de podrido con esas multinacionales tan maravillosas y tan entregadas al bienestar de las personas... Cada vez que oigo un pianito.

Habláis conmigo la próxima vez que le paguéis a tocateja cien millones a Cristiano Ronaldo y tres mil euros a un investigador para que los dosifique y justifique con informes y certificados durante un año...

También la próxima vez que inauguréis un hospital "concertado" sin camas a una semana de las elecciones.

Lo mismo que sabemos cuántos de los muertos "tenían" más de ochenta años, deberíamos saber cuántos políticos mueren de coronavirus al día. Ese número sí que aplanaría la curva. Esos muertos no deberían contar.

Los políticos muertos tampoco reman en contra de la gente.

Hoy sí que estoy enfadado de verdad.

No se libran ni los pocos políticos que están remando a favor. Lo hacen por quedar bien delante de esos hijos que están conociendo ahora.

Pero muy enfadado.

Hay que ser muy retorcido para ser bueno y meterse en política.

No me gusta la gente retorcida.

Tener que justificar la voluntad de servicio también es retorcido.

Mirad lo que habéis hecho con este bendito país de mierda, retorcidos HIJOS DE LA GRAN PUTA.

Pero he aplaudido como todos los días, con los vecinos, cada uno desde su balcón quemado de Chernobyl y las partículas luminiscentes de las palabras de los políticos flotando en el aire, envenenándonos a todos.

miércoles, 1 de abril de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (19º DÍA DE CUARENTENA)


Abril, primero de abril. El mes que acentúa las carencias. Con toda su fuerza.

Seguimos sin encontrar el Pico, como en una película de quinquis. Pasamos de los cien mil infectados. Pasamos de los diez mil muertos. Si fueran un ejército, el Anábasis de Jenofonte. Diez mil hoplitas asesinados por un enemigo invisible y buscando su camino de vuelta a la vida, a las playas... No sé cómo les va a los griegos. No hay información de eso. Tampoco la busco, lo reconozco. Da miedo saberlo. Los propios griegos y a tantos y tantos como tienen en sus campamentos de refugiados, malviviendo. Nosotros también malvivimos, pero a lo pijo, a base de pantallazos, cortinillas que te separan el día en compartimentos. Como el pantallazo que señala en titulares la futura muerte de doscientos mil gringos. No creo que hayan muerto tantos en sus guerras...

Siguiendo con los americanos de EEUU, muchos fallecerán por el coronavirus, pero muchos otros morirán acribillados a balazos en cercas, verjas, vallados, portales y senderos "privados" como zombies de buen aspecto... Unos estarán infectados y aterrorizados, y otros sólo se habrán cruzado en la mirilla de un patriota con derecho a defender lo suyo. Es lo que ocurre cuando no tienes una Sanidad Pública medianamente eficaz, pero sí cientos de miles de armerías con ofertas familiares.

Supongo que no se sabrá hasta que todo pase: los canadienses ya han desplegado su ejército a lo largo de la frontera con su demoníaco vecino del sur y los mexicanos se apresuran a marchas forzadas por terminar ellos mismos el muro con su exclusivista vecino del norte.

Hemos vuelto a aplaudir a las ocho bajo un precioso cielo primaveral. Un lujoso cielo primaveral. Un inútil cielo primaveral.

Hablan de una posible prórroga del estado de alarma. Otra más. También hablan de que el retorno a la normalidad será escalonado. ¿Qué normalidad? ¿Ya no será paulatino? No pienso celebrar la libertad en ningún escalón. ¿Y si te obligan? A peores cosas nos han obligado... De acuerdo, celebraremos nuestra libertad en un escalón. Seremos la nueva Generation Gap de maduritos desorientados incapaces de caminar más de veinte metros lejos de sus casas...

Me mandan una buena crítica a "Hola, Melón" desde el Ideal de Granada. Ha pasado más de un año desde la última reseña a la novela... Tiene cojones ahora, en plena cuarentena. ¿La que estaba en cuarentena no era la novela? ¿La gente sigue leyendo? ¿La gente sigue escribiendo? Me ensaño con una coma que le falta al texto del crítico (una bellísima persona, seguro) y con la repetición de un adjetivo, y envío rencorosamente los gravísimos errores por wasap a algunos amigos. Se suponía que los aplausos en los balcones nos estaban haciendo mejores personas... Mañana empezaré a aplaudir a las siete y media.

Estoy por pedirle perejil a algún vecino americano psicópata que tengamos en el edificio. Qué más da que me cruce en la mirilla de su pistola o en la de su puerta. Me merezco el disparo. Por miserable. Hasta me merecería que me invitara a pasar, el puto psicópata...

No necesito perejil.

Los mejicanos llaman a la cicuta "El Perejil del Perro". Tengo una novela en un cajón con ese título. Otra razón más para tirar cohetes.

martes, 31 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (18º DÍA DE CUARENTENA)


Nuevo récord de muertos y una gran tristeza de inmediato. La curva no se aplana. La curva se eriza. El puto pico tiene dientes.

Con el cambio de horario tengo mejor localizados a los vecinos de enfrente a la hora del aplauso a los sanitarios. No es bueno, en el fondo no es bueno a pesar de lo que ayuda la nueva luz a la complicidad y el apoyo mutuo. Y no es bueno porque estoy empezando a contarlos y a distinguirlos por su figura en los balcones. El vecino calvo y con gafas del último balcón hacia la izquierda, el que grita desgañitándose "¡Vamos!", las dos abuelillas de pelo blanco que viven juntas, Mercedes Pelazo, la sevillana amiga del primer piso sobre la tienda de muebles en la calle Argumosa... Que no me falte ninguno mañana... Creo que mi vecino de enfrente, el del bar, también ha empezado a contar. Hace un ratito nos hemos saludado contentos con el brazo entre palma y palma. Incluso me ha parecido que su madre también lo hacía.

Falsa sensación de posguerra en la comida. Lluvia helada fuera y en la mesa una humilde sopa de ajo y una ensalada de hierbajos... Ni guerra ni posguerra. De las gotas inclementes nos protegían unos cristales fantásticos con aislamiento climalit, la sopa de ajo contaba con un magnífico huevo ecológico escalfado como si se hubiera tirado dentro Esther Williams vestida de novia, y los hierbajos eran de rúcula. Si el coronavirus nos fusila a todos, el paredón será un forillo moderno de youtuber.

Ni siquiera vintage.

En un momento glamuroso de mi vida le di la mano a Paco Roca, el genial dibujante de "Los Surcos del Azar". Hoy se le ha muerto el último protagonista de ese libro, Rafael Gómez, el superviviente de LA NUEVE. Él tampoco pudo con el coronavirus, que lo alcanzó en su casa de Estrasburgo, Francia. Con noventa y nueve años habrá quien piense que don Rafael era "grupo de riesgo"... Que nadie se equivoque: si estás a su lado y eres de los malos, el que corre peligro eres tú... Después de haber esquivado las balas de los nazis, después de haber recibido el impacto en su pecho de la Legión de Honor francesa, quiero creer que el bicho lo cogió por sorpresa, lejos del semioruga.

El hospital de campaña de Ifema corrige los fallos de organización y suministros del fin de semana. No debe de ser fácil improvisar un centro sanitario de cinco mil camas donde antes se exhibían plátanos a cien mil euros por estar pegados con cinta aislante a un lienzo.

En Móstoles están de repente fabricando respiradores no sé cómo. Ojo con Móstoles, que mañana te los sacan de sabores... Sí, parece que nos crecemos en el castigo. Me viene a la cabeza la 2ª Guerra Mundial y algún gesto similar, como el de los ingleses durante la batalla por la primacía aérea contra los nazis. Llegaron a derribar aviones de la Luftwafe a sartenazos y no es un chiste. Estaban tan faltos de recursos para sus tropas, sobre todo para esos aviones de la RAF (Spitfires y Hurricanes) que se estaban batiendo el cobre allá arriba, que hicieron acopio de todo el menaje del hogar que pudiera aportar la gente para fundirlo en las castigadas fábricas de armamento. Así que acabaron despejando su cielo de cazas y bombarderos nazis como digo, a sartenazos. Viva Móstoles. Viva Andrés Torrejón (también de Móstoles: la de veces que se lo tuvo que explicar el hombre a los franceses y a los gaditanos de las Cortes de Cádiz, que seguro que se descojonaban a su manera).

Francia, Inglaterra, nazis... Esto parece el Diario Internacional del Coronavirus desde alguna beca Erasmus.

MUERE EL ÚLTIMO HÉROE DE LA NUEVE PELEANDO CONTRA EL CORONAVIRUS


Rafael Gómez, almeriense, último superviviente de la 9ª Compañía de la División Leclerc, 
LA NUEVE, la de esos españoles que entraron los primeros el 24 de Agosto de 1944 en París,
ha muerto finalmente en Estrasburgo, Francia, bajo el ataque del coronavirus.


El 20 de abril del 2017 estuvimos con él en San Blas, Madrid, 
inaugurando el jardín con el nombre de su compañía y la placa conmemorativa.


Descanse usted en paz, don Rafael, Legión de Honor de Francia.
Sus vecinos confinados en Adra hoy le han aplaudido también a usted desde los balcones.

ASÍ NOS VEN DESDE FUERA...


...Y se te cae el alma a los pies, claro.

lunes, 30 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (17º DÍA DE CUARENTENA)


Estrés. Ni en los años más locos de actividad callejera, laboral o criminal he sentido nunca esta sensación presente de frenesí. De locura poliédrica... Intento repasar lo que he hecho al cabo del día y se podría condensar en una ínfima entrega por correo electrónico para el curro. ¿Y el resto? Ni idea. No lo sé. Sólo puedo precisar y a grandes rasgos la imagen de un huracán de memes, textos y avisos de alerta arremolinándose alrededor de mi cerebro-flan como un enjambre de avispas, en principio, maravillosas.

Aturdimiento. ¿Puede ser una fase de la infección por coronavirus? De cualquier manera, yo la decantaba científicamente en laboratorio y se la vendía a la Policía Nacional para que cargara con ella sus pistolas eléctricas Taser.

Una amiga me cuenta por wasap que está leyendo el "El Clan del Oso Cavernario". Le comento que puede ser autobiográfico estos días y me confirma que sí, que mañana sale a cazar un dientes de sable al Carrefour.

Comienzan a circular textos contra el gobierno y contra la iglesia. No sé si esta es también otra fase de la infección por coronavirus, los mensajes revolucionarios, los panfletos y las murmuraciones, pero cuando le llegó el primer wasap incendiario a María Antonieta tampoco se imaginaba la que se le venía encima, justo por la zona de la nuca...





domingo, 29 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (16º DÍA DE CUARENTENA)


Siempre he gastado bastante radio. Y desde el estado de alarma por coronavirus mucha. La radio en sí es más una oreja que una voz emisora. La oreja telescópica por la que escuchas más mundo que el que te rodea a la vista. Ese es su principio básico, resumiendo sentidos. Mi oreja anteojos suele ser la cadena SER, salvo algún accidente en el dial. Tiene sus momentos, la SER. Aunque últimamente está cayendo tres o cuatro veces al día en una poza de almíbar con vapores de sensiblería que me pone de los nervios. Tratan de hacer de la empatía un spray por ondas y a menudo les sale impostado, con un penetrante olor a puticlub humanitario completamente gratis, invita la casa. Estoy de acuerdo en la solidaridad y en el esfuerzo colectivo para superar la pandemia, pero escuchando objetivamente lo que escucho, me jode infinito haber vivido en el pasado con tan maravillosos congéneres y yo sin enterarme. Definitivamente, este virus nos hará mejores. Y casi sin necesidad, porque se ve que ya somos cojonudos.

Ayer me retrasé unos segundos en llegar al balcón para aplaudir con A. y mi vecino de enfrente, el del bar, me lo echó en cara. Desde su balcón le dio dos golpecitos con el índice a su reloj de muñeca, movió acusadora la cabeza y siguió aplaudiendo a lo suyo, pero en algún lugar de España murió de tristeza un pony. A su madre no la vi en el balcón de la cocina. Tampoco quise preguntarle si se había ido al bingo de Torrelodones a aplaudirle desde allí a los sanitarios. Estas cosas hay que dejarlas pasar o nos convertiremos todos en policías de balcones, lo peor de lo peor, como ya está pasado en alguna parte, parece... De ahí a vigilar quién saca el perro a la calle diez veces al día va sólo un paso.

A partir de mañana lunes se reduce la actividad económica del país a los servicios esenciales. Me gusta pensar que un tipo a solas con su tractor en un campo está realizando un servicio esencial. Yo lo he sabido desde siempre. Ahora sale en los periódicos. Este puto bicho nos va a convertir a todos en Sénecas, cuidado. A ver cómo se las apaña el gobierno para arreglar esta disfunción "comunista" cuando todo esto pase.

El cambio horario le ha quitado una hora al confinamiento. Disfrutar de una hora de menos en el aire de este domingo es lo más zen que haremos en mucho tiempo. Yo me he duchado a la una menos cinco y a la una menos veinte estaba secándome.

Leo alguno de los hitos políticos en la trayectoria "profesional" del primer ministro holandés, Marc Rutte, y me parece hasta bucólico que nos haya dado un rodillazo en los genitales a españoles e italianos cuando le pedimos ayuda a la Unión Europea hace unos días. Con los antecedentes calvinistas y filo-reaccionarios del menda nos podía haber disparado en la frente sin contemplaciones. Menuda pandilla de meapilas encorbatados la de Bruselas...

Humor negro, señor fiscal. Muere la madre de Aznar, que en paz descanse la señora, pero pienso que ha muerto de otitis aguda de tanto como le pitaron los oídos a la pobre por el insulto más frecuente que recibe a diario su hijo, el hijo de la gran.

¿En qué político se podría confiar estos días? Ni lo pienses. Sigue remando y no te distraigas.

Pienso en la voz ronca y tranquila de Fernando Simón en las ruedas de prensa cuando da las cifras de muertos, la de nuevos infectados y las nuevas altas médicas como si fuera una lista de la compra. En el fondo todo es una cuestión de estiba y de organización, pero hay que tener cuajo y actitud para no inmutarse, para no causar (más) alarma, ni tampoco aventuradas expectativas. Algo debe de estar haciendo muy bien para enfadar tanto a la derecha en este país.

Hay una fe sociológica "en este país" que casi se parece a la poza de almíbar que decía antes con la radio. "Este país puede...". "Este país sabe...". "Este país es capaz de todo cuando se mantiene unido"... Este país no ha estado unido en su puta vida y eso no es una fe, es una constatación histórica, pero sí que ha hecho cosas cojonudas, aunque por "parcelas" y casi que por individuos. No somos Rafa Nadal al resto y el Coronavirus sacando. Somos Rafa Nadal mordiendo el Coronavirus para ver si es auténtico.

Con todo, Lavapiés como país me parece fantástico. Y está dando la talla. O al menos me lo parece cuando bajo al supermercado o a la panadería "masa madre" y cuando "lo oigo" desde el balcón. Hasta Juan y su bici aplauden a su manera, percutiendo con las baquetas en la señal de tráfico que hay junto a su banco.

Aparte los rumores de infectados, ayer supe de una muerte, la de un parroquiano del bar Amanda al que "se lo comió el virus en tres días". Palabras textuales del wasap con el que me informaron. Un abuelo perenne de rutina y mesa fija que rotulaba el mismo el menú en el pizarrín que cuelgan de una alcayata en la puerta. Caligrafía inglesa y sin una falta de ortografía. Pedro. Descanse en paz el hombre.

Mi chupito no llamó. No le guardo rencor. Era pequeño, pero ha crecido tanto estos días en mi cabeza que habrá madurado. ¿Cuál es la siguiente fase de un ron añejo? No. Me niego a pensar que mi chupito también ha muerto... Eso no. Yo sé que no. Habrá otra explicación.

Vale, los test chinos que nos vendieron eran una mierda. Tomaremos café.

sábado, 28 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (15º DÍA DE CUARENTENA)


He visto esta mañana en la tele unas imágenes antiguas de un mercado callejero de Wuhan, la ciudad china de la que al parecer salió el coronavirus a conocer mundo, y todavía tengo una arcada metafísica incrustada en el cerebro junto a la imagen de perros descuartizados, murciélagos en montoncitos como los pollos y serpientes frescas... Así que el bicho que salió de ese mercado, si es que salió de allí, era, sin lugar a dudas, el más modosito de la clase. Hemos tenido suerte.

Soy más del Toque de Cádiz que del Toque de Queda, pero parece que es la opción preferida de los países de América Central para que la gente se quede en su casa. Nuestros policías pueden dispararnos a los ojos con una ironía, un sarcasmo, o te pueden soltar a quemarropa todo un párrafo del código penal con escupitajo oral y escrito de multa, que es grave, o sanción, que es aguda... Allí te pegan un tiro de los de verdad si se te escapa el perro.

Dios bendiga a los portugueses. Han dado la cara estos días por nosotros frente al atropello de alemanes y holandeses. Su primer ministro ha calificado de repugnante su actitud. Recordadme que cuando pase todo volvamos a Lisboa a pedir camiones cisterna de viño verde, barreños de bolliños de bacalao y cazuelas de marisco con arroz como la plaza de toros de la Malagueta. Y en Oporto una francesinha para llevar (tamaño normal) y que coma Lavapiés entero hasta hartarse: lo que sobre para la cena. ¡Viva Guimaraes! ¡Aquí nasceu Portugal!

Acabando un libro magnífico de Pío Baroja, una recopilación sobre sus escritos de paseante y sus opiniones de flaneur acerca de golfos, pordioseros, vagabundos y demás. "Las Calles Siniestras . Antología del Eterno Paseante", una delicia que me regalaron para mi cumpleaños. A. ha comenzado "Los Tipos Duros No Bailan". Una novela regular pero con fogonazos espectaculares (ya habló el pedante que la leyó y la olvidó en su gran parte). A ese respecto, unas risas. ¿Cómo se dice en inglés (o en americano) "correo ordinario"? NORMAN MAILER.

El chupito de ron no me ha llamado en nuestro aniversario. Todavía. Creo que fue a eso de las 17:00 cuando nos conocimos en mi última barra de bar. Su llamada me sorprenderá agradablemente en mitad de la siesta. ¿Qué habrá estado haciendo estos quince días sin mí?

Dicen los que saben que cuando pase esta pesadilla el regreso a la normalidad será paulatino. ¡No esperaba menos! ¡Paulatino porque nos lo merecemos! Paulatino, con una bacanal por todo lo alto a la que iremos en carrozas engalanadas mientras suenan clarines y se oyen salvas de fusilería en nuestro honor. Un regreso paulatino, versallesco, elegante pero oliendo a orgía y a desmadre, todo muy francés... Ah, ya sueño con nuestro regreso paulatino a la normalidad...

Hoy, pisto manchego con huevo frito y ensalada de tomate y aguacate. Al igual que este encierro en su parte mística, lo comeremos todo a la salud de los científicos españoles que se están dejando las pestañas para encontrar una vacuna cuanto antes. Pero no os agobiéis innecesariamente, chavales: si esperáis al final de la cuarentena, cuando salgamos todos a la calle tendréis los anticuerpos que queráis para vuestros experimentos...






GABINETE DE PRENSA DE LA COMUNIDAD DE MADRID, DÍGAME...




viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (14º DÍADE CUARENTENA)


Esta leche del coronavirus está cambiando costumbres. Algunas se quedarán, afortunadamente, como la de no manosear la fruta en los supermercados. Otras se irán por donde han venido. Esas colas tan silenciosas y separaditas frente a panaderías y farmacias como si fueras a pedir condones en la panadería y supositorios con sabor a pan en la farmacia... Los aplausos a las ocho de la tarde, la acera desierta de patinetes eléctricos enloquecidos, los políticos callados en su mayoría, el aire limpio, las calles limpias, el futuro en blanco...

Creo que tenemos suerte de que la pandemia nos haya pillado en esta época con tantas "facilidades y felicidades" tecnológicas, aunque a la postre sigamos sin saber una mierda de la Ontología de Dios ni del Destino del Hombre en tanto en cuanto ser contingente... Podemos contarnos nuestras mierdas y ver y escuchar las de los otros en mil y un formatos diferentes, pero no creo que se haya formulado ningún sistema filosófico nuevo que nos libre de la angustia de existir ni nos sobreponga del vacío cósmico... Por eso creo que si el virus este (de mierda) atacara al aparato respiratorio de las Wifis en lugar de al aparato respiratorio del Ser Humano, ya tendríamos una vacuna encima de la mesa. Y no haría falta que la sacaran los laboratorios americanos o los de los chinos: la inventarían al unísono trescientos mil adolescentes, cada uno de su padre y de su padre, y desde cien países distintos, todos genios del Instagram y analfabetos de lo que viene siendo un huevo frito.

Hablo como si me hubiera comido un viejo. Tú también fuiste adolescente. Deberías comprenderlos... ¡¿Comprenderlos?! ¿Yo? A su edad y comparándome con ellos yo era un senador romano, así que los comprendo, claro que los comprendo, pero no los toco ni con un palo. Creo que lo escuché ayer por la radio. Una amiga contando de otra que estaba obligada a pasar el coronavirus con su hija adolescente y que tenía dos preguntas metafísicas que hacer con respecto a la adolescencia en cuestión: "¿Dónde está mi niña? ¿Quién es esta gilipollas?"

El rey visitó por sorpresa (dicen, qué cachondos) el Hospital de Campaña de Ifema. Llevaba más miedo que siete viejas y, por supuesto, una mascarilla.  ¿Pero ese tío no es "inviolable"?

Nos han timado en el mercado persa de los test y del material sanitario. Hemos comprado al chino que no debíamos y ha pasado lo que ha pasado, que los de Lepe son los tíos más listos de Huelva y que no puedes engañar a un chino pensando que es tonto por vendértelo tan barato... Los test eran de full, claro. A efectos estadísticos puede suponer un pequeño retraso (hasta que lleguen los test buenos), pero el tropiezo entre tiburones no va a condenar a nadie a la muerte por coronavirus, como está deseando el miserable de Teodoro García Egea mientras los aviones falsos de su amiga, la histérica incapaz de Ayuso, siguen sin aterrizar en Madrid. No es ya que no tengan lealtad ni que no muevan un músculo para ayudar al Gobierno (o al Estado, que somos todos), es que parecen los palmeros del virus que nos está matando sin misericordia, pero, sobre todo, oh, sobre todo, le está moviendo la silla a los "irresponsables" de la coalición de izquierdas y sacando a la luz lo difícil que es afrontar una crisis de estas dimensiones sin sacar la banderita ni cobrarles a todos los emigrantes por pisar el camino de entrada de un hospital público. Parece que sólo hay una manera de parar a esta jauría oportunista de repugnantes fachas: les pones el himno de España y se quedan clavados en el sitio y con el brazo derecho bien alzado al frente... Habrá que hacerlo más a menudo, pero sobre todo, oh, sobre todo, dejar el himno en repeat un par de semanas o tres. O un año. Mano de santo, parece.

Mañana es nuestro aniversario... La última vez que estuve con un chupito de ron en un bar... ¿Me llamará?

EL HOLANDÉS HERRANTE Y LA ALEMANA ASQUEANTE




Es algo más que la perenne diferencia Norte-Sur. Es que los socios ricos de la Unión Europea nos acaban de cerrar la puerta en las narices a españoles e italianos porque nos han visto mala cara. Muy mala cara. Llevamos tiempo enfermos del mismo virus del que enfermarán ellos sin remedio, pero como somos pobres latinos sin un euro parece que son incapaces de sentir empatía por nosotros, por lo menos en este momento, que ya veremos si acaban pidiéndonos prestados a nuestros médicos cuando sus curvas se resistan a aplanarse... Ni Marc Rutte, primer ministro de Holanda, arriba, ni Ángela Merkel, gerente helada de Alemania, secunda. El uno, pulido y más de pastillas y cristales que de Coffee Shop, el Holandés Herrante, es actualmente el que le pone las herraduras a los holandeses más brutos para que coceen felices a esos desharrapados del sur... Marc Rutte, apodo por "Rutte", aldea holandesa de donde salen los borricos más borricos de Holanda. No confundir con Rute, Córdoba, de donde los burros más nobles de España junto con los de Mijas. Ojo: borrico es insulto; burro es elogio, perseverancia, naturaleza noble, como digo... Pero aunque seamos así de buenos burros tanto italianos como españoles, burros en el buen sentido de la palabra y bastante torpones en esto de detener olas gigantes de virus que nos llegan de Asia, tampoco le caemos bien a la otra, la teutona sin cuello, Ángela Merkel, de ahí la cara de asco con que también recibió nuestra petición de ayuda antes de llamar a la Gestapo de la Unión Europea y que nos echaran de la videoconferencia... En quince días nos vuelven a dar portazo con la petición de socorro, creo yo, así que podríamos prever desde ya un plan de contingencia para este verano de cara a que nuestros camareros y personal hostelero tengan a qué atenerse cuando vean el careto de holandeses y alemanes asomando sus fociños por esas barras de Dios que, con un poco de suerte, tendremos abiertas y hospitalarias para todo el mundo, incluso para ellos, en fecha y hora, que ya hemos quedado con el Sol y no nos va a fallar tampoco este año. Abiertas y hospitalarias como siempre, sí, aunque quizá con algún tipo de recargo en las sangrías, en las paellas y en el alquiler de hamacas para países insolidarios, quizá Holanda, quizá Alemania, pero nada de lo que tengan que preocuparse ahora, nada que no se pueda pagar con puto dinero. Si llegan a las vacaciones, claro... Perdonadme la maldad, pero más borricos son ellos.

jueves, 26 de marzo de 2020

VUELVE EL OPORTUNISTA HOMBRE DEL SACO


DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (13º DÍA DE CUARENTENA)


Hay un falso par de falsos aviones chinos que están no llegando urgentemente con no se sabe qué cargamento a Madrid. Al parecer la Comunidad de Madrid contrató "eso" y soltó una pasta gansa hace al menos una semana. Eso fue lo que dijo su presidenta reaccionaria y perturbada, Díaz Ayuso. A las preguntas de los periodistas sobre el contenido del cargamento chino que venía en esos dos aviones ninguno de su "equipo" (en los que delegó la psicópata) supo responder: literalmente no sabían qué habían comprado, pero lo habían hecho ante el maltrato, el ninguneo y, lo más doloroso, el rencoroso bloqueo del gobierno de izquierdas a la llegada de recursos a su querida Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha. Cuando este falso par de falsos aviones no aterrice de urgencia con retraso en Barajas o en Torrejón o en Getafe o en Cuatro Vientos, entenderemos las atropelladas palabras de Ayuso al poco de saltar el escándalo: "Comprar en estas condiciones es muy complicado". De acuerdo con ella. Sobre todo cuando no sabes qué has comprado porque no has comprado nada o porque se trataba de un paripé demagógico y manipulador que a ver cómo resuelves ahora cuando te lleguen de verdad los aviones chinos al rescate, ahora sí, pertrechados con toda la diligencia que ha sido posible por el gobierno que odias, petarda impresentable.

Mal comienzo, si ya estoy intoxicado... Me enervan estas alimañas de la política y trato de sacudírmelas de encima, pero su permanente sombra carroñera volando sobre este Madrid angustiado y al borde del colapso me saca de mis casillas. ¿Realmente les va a seguir votando alguien cuando todo esto pase? ¿No se le ha muerto a ningún fascista su madre o su padre en una de esas residencias de mayores de maravillosa "gestión privada" que tanto propugnaron? ¿Ningún hermano, ningún familiar en esos hospitales públicos de los que arrancaron y mandaron al paro a más de tres mil profesionales sanitarios? Pues hala. A votarles de nuevo, patriotas.

Mal sigo.

Ni rastro de voz tomada. Y sin dolorcillo de garganta, por supuesto. Demasiado tabaco, algún buche inopinado a la lata de cerveza fría, explicaciones habituales para las que corren malos tiempos... En fin...

Ayer también supe que tenemos a cuatro médicos en cuarentena específica (están contagiados) tras una de las puertas de nuestro largo pasillo de ministerio ruso, la que da a los ascensores. Cuatro médicos, leche. Cuatro pura sangres embridados y retenidos en sus cajones de salida. Me los imagino detrás de esa puerta contando los minutos que les queda de cuarentena para salir disparados hacia sus hospitales. Por la calle 1 Doctor Pérez, lanzado hacia el Isaac Peral, por la calle 2 Doctora Cookie, como una bala para el Cínico, por la calle 3 Doctor Torres, cogiendo los palos hacia el 12 de Octubre, por la calle 4 Doctora Gutiérrez, abriéndose por fuera hacia La Clínica de la Concepción... Si hubiera un Premio Nobel detrás de cada una de esas puertas no los echaría tanto de menos.

Doctora Cookie es una yegua que existe realmente y que de vez en cuando da un susto en el dinero y mete la cabeza. Perdonadme la licencia. También echo de menos el Hipódromo de la Zarzuela. ¿Estarán entrenando los jockeys? Puede que a horcajadas en el brazo de un sofá y con la colina verde de Windows como meta...

Melancolía.

El mejor remedio es echarse unas rápidas en el lichess.org. Ajedrez de consumo rápido. Cuando tenga las uñas negras de dar mates / cuando tenga las uñas negras de sacar a mi Rey del enroque en llamas será la hora de comer. Y luego, una de mis frases preferidas: "Me gustan los atardeceres porque pronto se cena".

Siempre después de los aplausos.

Si sobrevuelan Lavapiés dos aviones chinos cargados de piruletas y preguntando que por dónde se va a la casa de Plesidenta Díaz Ayuso, me como mis palabras. Pero podemos apostar. Hablar de caballos es lo que tiene...

En El Intermedio también se la conoce a la muchacha como Lollipop.

Piruleta.

Una Piruleta narcisista y desquiciada al mando.

CUANDO SALGAN LOS ASINTOMÁTICOS DEL VIRUS...


...Pero con síntomas de otra cosa.

DE APLAUSOS CORONADO, DEJÓ DE ALARMARSE


miércoles, 25 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (12º DÍA DE CUARENTENA)


Demasiado teletrabajo. El teletrabajo telemata. Como la novia de Telémaco, el primer hijo a distancia de Ulises. Una odisea para cumplir con todos los encargos. Benditos mineros que no pueden telebarrenar... Encima, yo trabajo en la tele. Pillado por todas partes. No tengo ninguna vía de escape. Ni montándome en una subordinada larga.

Estoy escribiendo piezas como para celebrar una Semana Santa oral, pero sólo para salir del "paso".

Parece ser que uno de los primeros síntomas de haber contraído el bicho es la pérdida de olfato. Visto lo de arriba, me temo lo peor. Estoy perdiendo el olfato para los juegos de palabras.

Ninguna sensación patriótica por haber superado a China en el número de muertos. Los chinos han jugado con ventaja. No tienen tantos abuelos como nosotros. Por cómo se está gestionando el asunto de las residencias de mayores, ni que estuviéramos intentando nivelar la diferencia por las bravas.

No quiero relacionar el cambio a gestión privada de esas residencias que forzó el Partido Popular en el pasado. O sí lo hago... Demasiados muertos atribuidos a una organización política como para seguir llamándola así...

Esta mañana me levanté con la voz un poco tomada y un ligero dolor de garganta, pero no tenía tiempo para preocuparme, que estaba más pendiente de Telémaco y esas cosas de no poder huir escapándome a lomos de una subordinada... A esta hora de la tarde apenas nada, después de la siesta. La voz mucho mejor y el dolor remitido. Así que me pregunto: ¿He podido pasar el coronavirus escribiendo chistes de Poncio Pilatos durante nueve horas? Ojalá sea así, pero no es currículum.

Me lío un cigarrito sarcástico y salgo al balcón a aplaudir.

martes, 24 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS EN ALGÚN LUGAR DE LAVAPIÉS (11º DÍA DE CUARENTENA)


A estas alturas del confinamiento debemos de estar cogiendo un tono de piel raro. Como mínimo, bronceado de submarino tras once días sin emerger a la superficie. Subimos el periscopio para aplaudir todas las noches a las ocho, pero, tras unos minutos, otra vez regresamos de vuelta al camarote y al silencio de las profundidades. Habrá quién esté haciendo su propio viaje interior con mucho yoga, mucha introspección y mucha meditación, digo aquí abajo en la soledad íntima del submarino, cada uno con su propia batalla naval, pero creo que la marinería en general sueña -soñamos- con bares abiertos las 24 horas en algún puerto canalla. Y sin puerto.

Yo, que siempre había intuido que tenía un "mundo interior profundo" (y dale con el submarino)... ¿Seré de verdad tan simple? ¿Por los bares? Ahora mismo dejaría de escribir por tomarme una cerveza en cierto bar y con cierta gente, así que podéis dejar de leer si queréis. No hay nadie serio a los mandos.

Serio no, responsable sí, pero de mierda. Un responsable de mierda, como el soldado sin graduación que limpia las letrinas porque no vale para otra cosa o lo están castigando por algo. Responsable sí, porque con los gestos y los detalles que oigo y veo por ahí la responsabilidad te sobreviene y te cae encima y tú la aceptas en lo que vale y en lo que pesa y porque no se diga que el hijo de tu padre y tal y tal y tal, pero no he estudiado medicina ni primeros auxilios, sino una carrera absurda, con lo cual no sirvo ni para poner una tirita con garantías de éxito: luego seré responsable, pero de mierda... Un lastre. Como diría Woody Allen, en una guerra no valdría ni de prisionero.

Volviendo a la terminología bélica, están cayendo los sanitarios como pajaritos y se te parte el alma. Es una forma de hablar, lo del alma, sin embargo algo ocurre por ahí en esos adentros cuando te sacuden con sus cifras en el combate. Seré muy influenciable. Sin alma, pero influenciable. Para la gripe y creo que para al catarro común los sajones utilizan el término "influenza". Tampoco debo de ser muy "influenzable" cuando no me he cogido un mal resfriado en todo el invierno. Influenza, segunda división, coronavirus, puestos de cabeza de primera. La Champions se la dejo al ébola o al gas Sarín, por ejemplo. No hay que darle alas a un virus que salió del sobaco de un murciélago sin estudios y que solo habría valido para el campo y hacer un par de recados si no llega a salir de su pueblo a conocer mundo, el hijoputa.

Los alemanes todavía no tienen prohibido salir a la calle sin justificación alguna a pasear, incluso de dos en dos, salvando la distancia de seguridad de un metro y medio. ¿Un metro y medio? Creo que los alemanes no han caminado tan juntos en su su vida. Mucho menos los matrimonios o los novios.

Los italianos siguen sin levantar cabeza. Todos los días tengo la tentación de gritar a las ocho en el balcón "Forza Italia!" para que no nos olvidemos de ellos, pero al final me corto, no sea que no se aprecie el gesto como cariño hacia ellos sino como traición a los nuestros. No lo sé. Si ves a sus sanitarios, gastan el mismo aire y el mismo atuendo que los españoles. Puede que lo dé el Mediterráneo.

Muere el tercer Guardia Civil. Pobres, siempre al pie del cañón.

Alguien hará en su momento el estudio de las bajas por profesiones. Por ahora la profesión que más muertos acumula es la de Mayor de setenta años.

Me pasan un vídeo con la solidaridad de un restaurante español de carretera, el típico al que solían acudir los camioneros cuando estaba abierto. Es de noche, probablemente de madrugada. El que graba el vídeo se va acercando a la entrada del local cerrado. En sus cristaleras hay mensajes escritos para sus antiguos clientes. El gobierno les prohíbe atenderles en persona como es debido, pero no les prohíbe seguir pensando en ellos, los camioneros. La cámara recoge la presencia de una pequeña camioneta iluminada y con su carga convertida en un esmerado y brillante mostrador con nevera incluida. De regalo, a disposición de cualquiera, refrescos de todo tipo, agua embotellada, bollería y abundantes termos con café y leche. En otro cartelito se lee: "No admitimos dinero". El camionero que graba el vídeo muestra su camión recién aparcado, vuelve a enseñar la pequeña camioneta y la fachada del restaurante... Entonces se emociona y comenta que todo el país debe conocer el gesto de esa gente pensando en ellos y en las fatigas de la ruta... El restaurante-cafetería se llama "EL HACHO", está en la carretera A-92 entre Sevilla y Málaga, km 113... Y ya lo conocía... Desde Sevilla, camino a las grabaciones que hacíamos en el plató de Mollina, Antequera, he desayunado alguna que otra vez en ese sitio de Dios... Dentro, una gran barra rectangular con isleta para cafeteras, veteranos camareros andaluces con mandiles distribuidos estratégicamente, y con la misma disposición táctica y estratégica, impresionantes aceiteras con dos o tres cabezas de ajo al fondo para las tostadas. Una maravilla en todos los sentidos. Por eso doy su ubicación exacta. Por todos los sentidos y por si alguno siente la alegría futura de recompensarles con una visita cuando acabe todo esto...

Me lío un cigarrito sentimental y salgo a aplaudir.

¡ILLA, ILLA, ILLA, PP HIJOS DE PUTA!


Sí, lo de "¡Illa, Illa, Illa...!" era el arranque de muchos eslóganes que coreamos durante las manifestaciones del 15-M y posteriores. El que más me gustaba, estando vivo todavía el banquero depredador, era: "¡Illa, Illa, Illa, Botín hijo de puta!". Ahora es perfectamente válido cambiar "Botín" por "PP", tanto más que el partido criminal responsable de haber esquilmado la Sanidad en este país, y muy en concreto la Sanidad Madrileña en su propio beneficio o el de sus secuaces a cambio de mordidas, es el que está protestando de manera miserable (de malnacidos) contra la insuficiencia de recursos, achacándola, encima, al gobierno de coalición por su falta de previsiones. Hijos de la gran puta los fachas, de ignominia en ignominia. Después de los recortes y del latrocinio, infamias. Y como también coincide nuestro "Illa" con el apellido del actual Ministro de Sanidad, pues ahí está el asunto. Menudo marrón la epidemia para Illa, pero buen apellido para nuestros propósitos. Menudo fregao' el del coronavirus para el Ministro de Sanidad, pero un gran nombre: Salvador. Grandes esperanzas en él para pelear contra la pesadilla. Hijo de curritos del sector textil, estudió Filosofía y cosas de organización de empresas, economía y demás. Nada que ver con la sanidad ni la medicina. Así que si está ahí es porque es un buen gestor o un buen negociador. ¿Lo más apropiado para enfrentarse a esta puta pandemia? No lo sé, pero lo veo tenaz, aplicado, serio, cumplidor... Me faltaba decir "y de espíritu dialogante" (asco de expresión), porque fue el que se chupó con su amigo Iceta toda última la mierda de pastel reivindicativo de los independentistas de Junts y Ezquerra, y parece que con éxito. Por imaginar lo que habló y cedió y exigió y regateó con los de la estelada furibunda, lo veo negociando incluso con algún comité de CDRs que quieren sajar Barcelona por la Diagonal o incendiarla directamente durante una manifestación indepe. Y del otro lado de la mesa Illa: "Que vale, pero sí pero que no, que os manifestáis hasta aquí y luego para casa". Así reunión a reunión hasta conseguirlo. ¿O no notáis que hace un tiempo que no se les escucha a los de la berrea independentista? Algo tuvo que ver este catalán de anuncio de Schweppes. Ahora puede que esté negociando en los mismos términos con el coronavirus en persona y todas sus putas cepas: me metes miedo hasta aquí, me infectas hasta este punto justo de la curva y luego os disolvéis... Ojalá. Suerte, maestro. Mientras tanto, yo sigo quitándole palos en las ruedas para que pueda usted hacer su trabajo. De paso le voy poniendo coloraos a algunos y delatando a los mierdas que no quieren que a los rojos nos salga nada bien: ¡Illa, Illa, Illa, PP HIJOSDEPUTA!