MI BARRIO (y 50)
En mi barrio a las ruinas el ayuntamiento les echa laca para que no se caigan. ¿Que ven a una yonqui? Laca de metadona. ¿Que ven a una vieja en su corrala? Laca de rehabilitación. ¿Que ven a un parado? Laca de verbena. ¿Que ven lo que queda de las Escuelas Pías? Laca Sunsilk. Las Escuelas Pías son la Barbie del escombro, con sus injertos de cristal y un bypass de biblioteca muy de quirófano de clínica para cacatúas fascistas. A un turista en mi barrio le podría parecer que a las Escuelas Pías las bombardearon con un martillo gordo y desde muy cerca, pero lo que les pasó un día después del golpe de estado de Franco es que los anarquistas le metieron fuego al edificio. A lo mejor fue porque la Falange puso una ametralladora en la pizarra de la azotea y hubo didáctica de balas hacia la calle Embajadores y Mesón de Paredes, con resultado de un peatón alumno suspenso y otros cinco con muy malas notas en el cuerpo. Por eso las mechas de los anarquistas y ahora la laca del ayuntamiento. El que sigue sin entrar a clase es Agustín Lara, el mejicano, echándose en bronce un cigarrito en la puerta. Igual que los ecuatorianos ahora, que también se fuman al ayuntamiento y a las emperatrices de mi barrio les ponen nombres de sustos en el Amazonas pero las lavan con agua bendita de nuestro Manzanares de mierda. Cualquier día vuelven a poner los falangistas otra ametralladora en esa ruina de peluquería y se lía otra vez la de Dios es Bakunin en mi barrio. Y para que no falte de nada, un cable teleférico desde San Lorenzo a las Escuelas Pías con un botafumeiro de marihuana y un turista muerto sacándonos fotos. 




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Buenas apuestas, buenos caballos, buenas carreras. La tribu. Con una cerveza y un bocata de chorizo criollo mejor. Luego las pipas. Achinar los ojos para ver tus colores en la recta de enfrente. La megafonía estropeada. Achinar los ojos para ver tus mantillas en la recta final. Luego las pipas. El cigarro esperando los dividendos. A cuánto la gemela. A cuánto el trío. Y pensar que te obligaban a pasar las mañanas de los domingos yendo a misa... Un ratito de paddock por todas las parábolas y las cartas a los Efesios... Ese potro. Esa potranca. Esos relinchos. Ese cigarro de respeto, como en los funerales o en las confesiones de los amigos. Indian Lou, Lince, Incendio, Feitizo, Usaquen, Alentejo... Achinar los ojos.







