jueves, 24 de mayo de 2007

LAS EXTRAÑAS AVENTURAS DEL TURBIO NIÑO MATOMUERO (26)


Los solos, los uno
somos menos.

La mayoría de las ocasiones somos menos, sí.

Vais a temblar cuando sepáis que ahora no.

Ahora yo soy más.

Para apestar bondad
hay que haberse echado
muchas risas con el diablo.

(El diablo es una desproporción)

Y saber soñar con los dientes apretados.

(Mi madre muriéndose lejos. Mi padre. Todos los amigos)

Me lamo en tu jazz y soy tu ropa.

Temporal.

Fieros de números,
sonoramente buenos en lo nuestro,
somos
la peineta de un pedregal. También
el clavel de foto
que se puso encima el maxilar de un pantano.

Estimula.
Nos mejora casa y círculo.

A los solos de bien, nos ocurre eso.

Pero horror CIENTOS vienen extra abrazos sonríe.

Humanamente.

El último mohicano de los silencios, de los abrazos, de llorar.

Un techo es por miedo
y la mayoría de las paredes están equivocadas.

Dios es afeitable, como sabéis.
Y de la Nada vive gente.
(filósofos, parados, adolescentes)

Pero está el tiempo.
La intemperie más perfecta que hemos inventado.

Te coge el corazón y te lo hace una cometa en el cieno.

Temporal.
Año 2.003
El cumpleaños del tiempo.

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