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martes, 8 de noviembre de 2011

QUÉ NIBEL, MARIVEL

Quizá por haberme extasiado ante algunos capítulos de "El Ala Oeste de la Casa Blanca", sobre todo con aquellos en los que Sam y Toby se curraban los discursos del presidente... Quizá por haber gustado mucho de las reseñas parlamentarias que hizo Carandell en su momento: impagables sus nostalgias de las sesiones parlamentarias del XIX, con los figurines de la elocuencia, los prohombres del verbo acerado, Cánovas, Canalejas, el implacable Castelar... Quizá debido a mi debilidad (ya irrenunciable) por la pirotecnia dialéctica de algunos diálogos de novela donde un buen adjetivo funciona mejor que cualquier verdad: Chandler, Horace McCoy, Hammett... Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa, qué mediocridad de mediocres anoche moderados por un reloj con bigote, qué pobreza de exposiciones, qué argumentaciones infantiles, qué discursos romos, qué discusiones fofas, qué paripé vergonzante, qué tristeza de país teniendo que elegir entre dos muñecos: uno de ellos con la mano del capital metida en el culo y la labia de un novio aturdido al que le acaban de poner un país en pompa, el otro con una rosa podrida entre los dientes y al que están a punto de quitarle de delante ese mismo país a cuatro patas, manu refrendari... Y que no haya nada más que estos dos eriales para elegir desde la desaparición de UCD por consunción... Y que no haya nada más para elegir que estos dos vainas desde la vesania súbita del PCE... Y que no haya nada más para elegir que estas dos corrupciones desde que Felipe González y Aznar se encargaran de asesinar los otros intentos de dinastía... Qué asco todo y qué melancolía... Lo de arriba, puerto y barquitos, por la mala hostia que me dio el retorno de los "cascos" de la anterior entrada y lo que me apuntan los amigos que está haciendo con la tele del Principado, el energúmeno fascista... Lo de arriba, colorcitos guapos y su puntito Cezanne, un esbocillo libre de algún puerto asturiano. Porque amanezca bonito en alguna parte, coño.

martes, 16 de junio de 2009

TAZONES (MUNDO LIBRETAS 26)

Maravilloso viaje a Tazones, en el oriente de Asturias. Y desde allí algunas salidas a Viescas, Salas, Quintes, Venta las Ranas, Villaviciosa... Pero básicamente Tazones, cuatro casucas, el puerto... Sidra, vino y pescado en una abundancia que llevaba tiempo sin conocer. ¿Acaso en el útero materno? Vayamos por orden... O no.




Apunte con boli y acuarela desde el coche 9, ADIF, en la ruta Gijón-Madrid y viceversa, camino de Tazones (en realidad el dibujo lo hice a la vuelta). Es un tren que por las mañanas huele a estiércol de caballo y no es del todo desagradable.

Con un batido de chocolate y una bandeja de casadielles (masa con nueces y azúcar, una delicia), acuarela con rotulador y marcas de empedrado de hormigón en la mano izquierda.



Un gran restaurante, La Tortuga, y nosotros, los más fervorosos quelonios. Desde la propia Tortuga no pude pintarla, así que el aspecto de tan agradable y simpático lugar se verá más adelante.



A las 8:33 de la mañana, pintando en el espigón de Tazones, sentí unas irreprimibles, inaplazables ganas de orinar. Miré a mi alrededor con discreción. Nadie. Frente a mí el mar. A mi espalda, lejos, el pueblo. Y oriné contra el muro, mirando hacia abajo a las aguas. De repente, un chapoteo y no eran las olas... Un bulto negro se deslizaba con lentitud a unos tres metros por debajo de mi posición y de mi angustia. Era un indudable buzo con su arpón, su snorkel, su traje de neopreno y sus aletas buscando presas por la mañana temprano. Increíble. Algún movimiento notó el tipo sobre su cabeza y la giró hacia mí. Me vio. No a mi hermano pequeño, sino a un turista idiota pintando encima del hormigón. A unos veinte metros, mar adentro, se giró y saludó alegremente como se ve arriba. Tela.



Acuarela desde el restaurante "El Puertu", que no sale, pero donde se comen unos bocadillos de pan caliente con jamón que te rilas. Eso sí, te tienes que esperar a las 9:30 exactas de la mañana para que los amigos estén operativos. Uno de sus camareros lleva una estrella de David al cuello y tiene ademanes y comportamientos raros. Calvo, liso, bajito, con gafas, de sonrisa fina e inquietante, inmediatamente quedó bautizado como Jacob.



Es lo mejor. Cuando te veas incapaz de pintar la casa entera, pinta un somero detalle, como al desgaire. Detalles piloto, y que el resto se lo imagine el que mire, que yo no doy más de mí.


La fuente, abajo, a pie de calle, suelta un chorro de agua potente y ruidoso si le das a una palanquita. Ni la fuente ni la palanquita salen en la acuarela, pero sí la entrada-detalle de la tienda "La Fuente". Periódicos, casadielles, quesos... Junto con la tienda polivalente de su derecha (estanco y tapitas de cabrales), son los únicos comercios de Tazones.



Entre las 21:30 y las 22:00, una luz preciosa. Lástima del electricista de las acuarelitas, que soy yo, y no supiera dar la talla.



Esas escaleras empedradas con conchas y caparazones de marisco, es lo primero que te encuentras al entrar o salir del hotel "El Pescador" (muy recomendable... O no; a ver quién cojones eres y a ver si lo vas a fastidiar). La vista desde sus ventanas son de lo más náuticas. Ya estoy echando de menos el fru-frú de las olas abajo, a la hora de dormir.




Tazones da la impresión de haber caído en un remolino de eucaliptos y olas, descendiendo siempre a ninguna parte, estático, terco, girando sin girar. Ni los eucaliptos-ameba lo engullen, ni el mar se lo traga... Aunque lo intente. Un vistazo a este enlace lo demuestra. También son dignos de ver los vídeos de Manuel, camarero de "La Tortuga" en Tazonesastur, su canal en Youtube.




Una muestra más del catálogo estrella de "Inmobilaria Lowon", casas del copón.



Por las noches, estas barcas aparecían y desaparecían. Nunca más de ocho o así. Por las mañanas las veías todas atracadas en puerto y la cetárea llena de marisco, aparte de un ir y venir de camareros con cubos y cestas por el malecón, que las comandas no paran de pedir. Tal cual: pescado y marisco vivo a pie de servilleta y recién sacados del mar: por favor, dos centollos a la mesa cuatro; usted, señor bogavante, mueva sus pinzas, que lo vean... Impagables los calamares de "El Rompeolas", los salmonetes y chipirones de "La Tortuga" y, cómo no, las andaricas sueltas por las calles y preguntándose unas a otras en qué mesa han elegido estallar como mariscos-bomba, para llevarse por delante al mayor número de infieles turistas gilipollas...


Y por que no todo fuera marisco, casitas y agua, un cuatro por cuatro a la acuarela mientras la intrépida de A. ascendía a un mirador por un sendero vertical y me llamaba por teléfono para que la viera saludar a mil kilómetros de distancia y pequeñita como nunca la he visto... y oído.



Y la última de la libreta, recortada de otra libreta y pegada en la libreta oficial. Lo curioso es que todas las casas han sido fehacientemente reconocidas por gente del lugar. La casa de Coro, la casa de Juan, la casa de... Normal. Tazones tiene censadas 180 personas. Cura hay, porque es parroquia, pero no alcalde, que está en Villaviciosa, como ahora paso a enseñar...



La calle Sol de Villaviciosa. Pasada la curva del fondo, la casa legendaria donde durmió Carlos I y Botellín de Alemania. Lo de que desembarcara en Tazones, parece que ni por el forro... Tamaño señor en un puertín tan pequeño.


Y lo dicho. Allí, el Emperador, y aquí, la plaza de parking del alcalde, en la Plaza del Huevo de Villaviciosa, donde el ayuntamiento, como es natural. En Villaviciosa, sidrería "El Secallu", lo que te entra en la garganta cuando necesitas, NECESITAS, beber algo. Judías pintes y chicharro a la espalda, amén de unos huevos a la riojana, que estaban de paso por el concello.

sábado, 30 de agosto de 2008

DÍAS EN ASTURIAS


Cerca de la plaza de Riego, en Oviedo, hay una papelería, Edelweiss, especializada en papelería. Tal cual. Salíamos de viaje hacia los Oscos, en el occidente de Asturias, y quería probar un estuchito de acuarelas que había comprado en Pomarín. No había Moleskines, ni falta que hacía. Un dependiente cojonudo me dio a probar libretas y más libretas quitando precintos sin cortarse un pelo: papeles, texturas, tapas... Compré una estupenda y salimos zumbando. Este es el cuaderno de viaje, con algunos apuntes tomados también en una Moleskine auxiliar y dibujos en manteles de papel. Vaya la espontaneidad por la calidad, y que no soy muy bueno sacándole fotos a los papelajos (a ver si me hago con un escáner). Pensé en ponerlas en orden de itinerario, pero pa' qué. La ruta es siempre mental. A tu salud, Marcelino, hermano. Si hubieras sido el guía de Pelayo, se habría follado a la hija del visir de Gijón en la propia Galicia, pero qué viaje más delicioso y qué grande eres. Por nuestra amistad y con dos cojones, este post es para ti y por si nadie se cree que estuviste haciendo patria tan generosamente por esos caminucos de Dios de Asturias, que es la hostia y lo será siempre. Ahí va el Ebro... Y el Nalón, el Caudal, el Eo... Que guste.



Policía local de Salas, con toda la pompa y el rancio abolengo.


Desde la cafetería Rico, en Luarca (Gintónic y ducados,
esperando a que la gente saliera del hotel Timoteo).



Los Panizales, tremendo mesón (cabrito, pita salvaje, cordero, vino, ensalada lujuriosa), y apuntillo de Santa María del Naranco

Dos pruebas para un pincel de agua (con su carga y su técnica)
que también compré en la papelería Edelweiss, en Oviedo.


Otro detalle de Luarca, desde la cafetería de antes.



Dos niñas en la playa de Luarca.





(MANTEL)
Un desastre de camarero del Este (nos sirvió una descomunal ensaladilla rusa, muy buena por cierto), que no atinaba a traernos las sardinas de Avilés. Cuando las puso en la mesa, estaban sucintas, secas y pasadas como trilobites. Un mal día para una sidrería espléndida y con nombre de sidrería: "La Sidrería".

Desde un chiringuito muy majo, en Tapia de Casariego. Ahí abajo
se están bañano Marcelino y Alicia.

Más pruebas del pincel de agua.



Playa de Luarca, desde un poyete de hormigón.


Barquito de la Cruz Roja en Tapia.

Puerto de Tapia de Casariego: enormes cervezas.



Cerdolín de El Rancho, en la Espina. Ocas, caballos, pitas y unos prejamones y morcillas campando por ahí entre gruñidos y chillidos que estaban pidiendo mantel y cubiertos.

Para encontrar la playa de Arnao, cerca de Figueras y Castropol, cruzamos varias veces el puente de los Santos hacia Galicia, sobre la ría del Eo. Unos paisanos a los que les preguntamos en el lado equivocado nos contestaron muy alarmados: "¡Pero eso está en Asturias!". Como si ellos estuvieran en Canadá...

Una señora un poco ridícula en la playa de Luarca. Antes vimos otra con muletas y un cerro de años, trepando por unas rocas para que no la pillara la marea alta. Son bravas, las asturianas.

Me encantó el puerto de Luarca. Hasta arriba de barcos y de gente.


Alicia le sacó la foto al crío y yo le saqué la acuarela.

(MANTEL, con la colaboración de Alicia)

La mejor comida de todas, en la sidrería La Cubierta, en Tapia de Casariego. Unos chipirones fritos y unos calamares en su tinta que hacían saltar las lágrimas, de buenos que estaban. Regado todo con sidra y una botella de blanco de aguja: Cresta Azul.

Casucas frente al restaurante SPORT, un clásico de Luarca: fabada, mejillones a la marinera, un par de botellas de tinto con casera (otro clásico), y tabaco de estraperlo (te lo vendían con mucho secreto dos camareros furtivos).

Autorretrato a lo García Lorca y muy cabreado. Después de no encontrar techo en Grandas de Salime, en la casa rural de San Martín de Oscos me quedé encerrado por la mañana. Allí no se levantaba nadie antes de las nueve y yo quería salir como fuera.
Hambriento y hosquísimo, me pinté en el espejo.

Barquitos de pesca en el puerto de Tapia. En el muelle hay una escultura con un marinero rescatando a otro del agua que más parece que estuviera a punto de sacarle un ojo con el bichero.

Apuntes en la Moleskine: el Culo, la Regenta y Woody Allen (el ayuntamiento ha desistido por fin de reponerle las gafas de pasta a la escultura: más de uno las tiene de trofeo en su videoteca)



Ría del Eo



El mismo niño de la pala roja (Playa de Luarca)




Hórreo El Curón, en San Martín de Oscos


Iglesia de San Martín de Oscos, como su propio nombre indica, y chimpún.

Curioso que esta fuera la primera acuarela que me gustó. Lo dicho, que gracias mil, Marcelino, y que han sido mis primeras vacaciones de verdad. Un abrazo.