martes, 10 de junio de 2014

DE LAS PRIMAS DE RIESGO A LAS PRIMAS DE ASCO


Como experto en pintar entrenadores del equipo contrario y perder rotundamente el partido vudú (Klopp, por el Borusia, y Scolari por la selección de Brasil, p.e., dos goleadas de psiquiátrico), aquí vamos de nuevo con el entrenador de los holandeses, Van Gaal, nuestro primer rival en la Feria del Fútbol de Brasil. Como energúmeno en un banquillo, él es quien hizo el molde, y como tío desagradable en las ruedas de prensa tiene un monumento delante del edificio del Washington Post a los micrófonos caídos en combate: honor al reportero dicharachero ensalivado de arriba abajo con ácidos como un ceviche de la prensa deportiva. Pero ahí vamos, con ánimo. A meterle a Holanda lo suyo y a los tulipanes una poda para ir abriendo boca en el Congreso de Fútbol y Mafia mientras os meninhos pasan fame. Porque me sale el niño de aquí, por un lado, y por otro porque sé que, si ganamos el Festival de la Comisión Criminal, los jugadores de nuestra selección van a donar a cualquier causa justa y solidaria en nuestro país las vergonzantes primas de gigolós que les ha prometido la federación de la Cosa Nostra futbolera, estando el patio patrio de lixiviados hasta arriba, que hemos pasado de las primas de riesgo a las primas de asco sin que a ninguno de los seleccionados se le haya secado la laca ética de su armarito en el vestuario por hacer un comentario de rechazo y ofensa al respecto... Vergüenza propia también, ahora que me percato de que llevo pintados más entrenadores de fútbol que premios nobel de literatura... No sé si es excusa válida, pero ten tú el cuerpo como para seguirle las instrucciones a Rabindranath Tagore desde el banquillo, por ejemplo, y hay que defender un córner en el último minuto. Porque literatura la tiene cualquiera, pero labia gesticulando...




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