jueves, 21 de noviembre de 2013

LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO, LOS AMIGOS DEL BEBERCIO


Antonio Escohotado se ha ido convirtiendo con el paso de los años en sí mismo y en su contrario, su espejo, su cristal roto y su viaje al cristalero, lo cual dice mucho de su músculo cerebral y de su buen rollito tanto con Epicuro como con Heráclito, que para algo se han inventado las contradicciones y los mareos centrípetos de los parques de atracciones. Por eso no aburre nunca. Ya sea paseando entre drogas y disfrutando de ellas, o paseando entre comunistas y fumándoselos a tres paquetes diarios de Marx mentolado. Así que es el yeti lo mismo para la derecha que para la izquierda, y parece que sólo los niños  de espíritu disfrutan a gusto con sus cosas. Es el Sin Chan del pensamiento español: "Trompa, trompita...". Gracias a la entrada en el blog de mi amigo Montano, El Aprendiz al Sol, me lo he pasado pipa oyéndole en algunos de sus enlaces. "Eso de que los últimos serán los primeros es un disparate energético...". Juás. Y su tirria contra los "patético-enfáticos"... Contra el victimismo rojo... Contra la pulsión onírica del comunismo... Te mueve la silla y te lo pasas bien. Es bueno montarse de vez en cuando en el Látigo, coño. Uno sigue pensando que el liberalismo a ultranza es una peste, que no hay ningún determinismo genético en la desigualdad social o que la pobreza de unos es la riqueza de otros, no siempre con merecimiento, sino con malas artes y violentando lo que pueden, pero no ha estado mal el mareíto por la historia y los enemigos de la propiedad privada. Y tampoco hace Escohotado del perro que la cuida. En esta segunda parte de "Los Enemigos del Comercio" que acaba de publicar (se me pasó la primera, oyes) hace más bien de turista curioso o incluso de guía de museo. Ha jugado a la gallinita ciega por la historia, ha tocado las momias sagradas de la izquierda, y te lo cuenta profusamente, para alegría de neoliberales (salvo cuando se niega a negar el papel del Estado) y espanto de socialistas. Eso sí, no sé lo que opina del Tren de la Bruja y la explotación inhumana de las grandes corporaciones capitalistas sobre países y pueblos enteros, pero quién se quiere montar en todo (no sea que esté a favor, que está muy loco, y te fastidia el chiste de van Marx, Engels y Locomotoro...). Si te tiras diez horas escuchando a Chiquito de la Calzada seguro que te encuentras con un momento triste o patético-enfático. Para qué. Coge la flor en su momento. Un placer, como digo. Igual que cuando Savater habla de caballos, Escohotado hablando de las burradas de la ideología... Potentes y divertidas cabezas. Escohotado, por su parte, no es enemigo del whisky, asi que después de trece años investigando a los mesías de la lucha de clases queda explicada la plusvalía de ludismo con la que parece contar la obra y a la que propenden generosamente todos los amigos del bebercio. Que ya lo decía Horacio: "No quedará ni un solo verso escrito con agua".

5 comentarios:

  1. Y es que está to loco el tío. Yo sólo he leído su literatura psicotrópica y ya se le podían ver los andares extremófilos, aunque como dices, te lo pasas pipa dando bandazos. Yo para leer historia divertida prefiero a Juan Eslava Galán.

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  2. Tienes razón, Sekhmet. Juan Eslava Galán es una fiesta.

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  3. Desprestigia al que argumenta y acaba así con su argumento. Del argumento mejor ni hablamos.
    Esto se conoce como la falacia ad hominem
    Tanto hablar para no decir nada. Discurso patético enfático jaja cucurio.

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  4. Desprestigia al que argumenta y acaba así con su argumento. Del argumento mejor ni hablamos.
    Esto se conoce como la falacia ad hominem
    Tanto hablar para no decir nada. Discurso patético enfático jaja cucurio.

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